La entrevista completa de Irene Rosales en ‘De viernes’: “Esa infidelidad de Kiko me destrozó. Creo que hizo mucha mella en nuestro matrimonio”
Repasamos todas las claves y puntos fuertes de la entrevista que Irene Rosales, exmujer de Kiko Rivera, ha concedido a ‘De viernes’

Telecinco
Ante nosotros, una mujer serena, familiar, que defiende a los suyos pero que no está dispuesta a que nadie la humille más.
Bastante tuvo en el pasado. Ella es Irene Rosales que ha querido sentarse en ‘De viernes’ para contar cómo está viviendo esta nueva etapa de su vida separada del padre de sus hijas, Kiko Rivera.
Nada o casi nada queda de la Irene que perdonaba absolutamente todo. ¿Si había una infidelidad de su marido? Ella la perdonaba.
¿Que este decía alguna imprudencia que la dejaba en mal lugar? Irene le pasaba la mano… y así, incontables veces.
La última tuvo lugar cuando este también visitó el programa que presentan Santi Acosta y Bea Archidona, cuando este dio a entender que Irene le había sido infiel.
Un golpe bajo más. Ahora ha querido tomar el turno de palabra y contestar.
Telecinco
Esta es la versión de Irene Rosales, que no ha querido ser dura con el padre de sus dos hijas, pero sí que le ha dejado las cosas muy claras.
Recapitulamos lo mejor de la entrevista completa en ‘De Viernes’ en estos puntos clave.
Sobre sus comienzos con Kiko
Era una niña
“Yo conozco a Kiko con veintidós años. Era prácticamente una niña, que estaba descubriendo un mundo, por así decirlo, muy alegre, muy simpática, muy trabajadora.
He trabajado en absolutamente todo y es verdad que yo soy muy tímida”.
Sus comienzos
“Para mí el mundo de empezar a salir con Kiko y ser conocida a mí me dio mucho miedo.
De hecho, me llevé un año de amistad con él por todo el miedo que yo tenía, a que de repente, de ser una persona totalmente anónima y poder hacer con mi vida todo, de repente toda mi vida fuese pública.
Me apagó un poco a la chica que yo era en aquel entonces. Pero sí que es cierto que me tiré al agua sabiendo todo lo que había y muy contenta”.
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Así se enamoraron
“Kiko y yo nos conocemos por mediación de un amigo que empieza a decirle, a hablarle de mí y, bueno, por redes sociales y empezamos a hablar y empezamos a tener mucha amistad.
Por su parte, sí que había más intención de tener una relación conmigo, pero a mí me daba mucho miedo. Kiko es superdivertido, muy atento.
Teníamos conversaciones diarias, nos llevamos horas y horas hablando y ya cuando me di cuenta, dije: ‘Estoy metida dentro, ya no puedo ocultarlo’.
Las primeras citas que tuvimos, él venía siempre a buscarme al trabajo y después nos íbamos a lo mejor a echar el día al Rocío o nos íbamos a Portugal o nos íbamos con un amigo suyo”.
Sobre Isabel Pantoja
El primer encuentro
“A su madre creo que la conozco yendo al Rocío un fin de semana. Y él a mis padres y a mis hermanos prácticamente igual. Bueno, el primer encuentro fue muy bueno.
Además, como ya digo, fue en el Rocío, rodeado de muchísimos amigos. Era un ambiente muy alegre y la verdad que no puedo tener ningún tipo de queja.
Previamente su hijo me había advertido de: ‘Ay, mi madre te puede imponer, mi madre puede parecer…’. Yo iba con miedo, pero después fue muy bien”.
Gtres
Cómo la define
“Es una mujer con muchísimo carácter y que va con su verdad hacia adelante, la tenga o no, con sus razones hacia adelante o no.
Y creo que muchas veces tienes que dar tu brazo a torcer para, al final, tener una vida mucho más tranquila, más relajada y más rodeada de gente que sí te quiere”.
Su entrada en prisión
“Cuando yo empecé la relación con Kiko, a pesar de que todo fue muy bonito y muy feliz, fue el peor momento de Kiko y, a consecuencia, también el mío.
Además, yo estaba embarazada de mi primera hija y fueron unos meses muy malos. Kiko estaba fatal.
De hecho, yo creo que ha sido el peor momento de su vida, sin lugar a dudas. Todas las semanas, cuando empezaba a remontar un poquito, tocaba que él tuviese que ir a visitar a su madre y eso era otro hundimiento.
Y yo lo único que podía hacer era estar ahí para apoyarlo. Él se refugia en mí”.
RBA
La salida de la cárcel
“Obviamente, sale hundida, pero a la misma vez con una ilusión tremenda de poder ver a su familia.
Ella hablaba de la cárcel con naturalidad, te comentaba su día a día, todo lo que pasaba. Sí que es cierto que con momentos también malos, porque al final, pues estás viviendo el peor momento de tu vida en el peor sitio que puede estar una persona y te vienes abajo.
Pero rápido salían muchas anécdotas donde, por lo general, las risas también salían. Recuerdo que, por ejemplo, nos traía muchas, muchas cosas que hacía allí, bolsitos que nos cosía.
A mi hija le hacía muchos baberos, le hacía ropita”.
Mamasuegra
“Yo siempre he tenido muy buena relación con ella, hasta el punto de que yo a ella la llamaba mamásuegra, porque para mí era como mi segunda madre. Yo con ella he tenido siempre muy buena relación”.
Sobre las infidelidades de Kiko
La que más le dolió
“No sé si es una virtud o no. El que se me olviden muchas cosas. Yo creo que la mayoría de las cosas malas se me olvidan, pero ha habido varias que sí que me han dolido mucho.
Por tiempo no te puedo decir. Quizá de las que más me dolió, por el momento que era, fue justamente en el fallecimiento prácticamente de mi madre, que me entero de que él está tonteando con una camarera de un bar de copas que él abrió o se asoció.
Yo solo estaba enfocada en el problema de mi madre y ahí sentí que él, que era la persona que tenía que estar a mi lado, me tenía que estar ayudando, pero al final yo estaba viendo que él buscaba una escapatoria y eso me partió el alma.
Esa fue de las peores. Eso me destrozó. Me destrozó y yo creo que a partir de ahí sí que veo mucha mella en nuestro matrimonio”.
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Sin un número concreto
“No es que me haya reconocido un número o cantidad de infidelidades, sino que me ha dicho: «He metido la pata».
No me ha dicho ni fue una, ni dos, ni tres, ni una, ni cero, pero sí me ha llegado a reconocer que ha metido la pata. Es verdad que la manera que teníamos de solucionarlo era: «Bueno, pues ya está, borrón y cuenta nueva».
Y yo en once años no le he echado nunca en cara las cosas que salían en televisión”.
Su perdón
“Si yo decía que lo perdonaba, perdonaba con todas las de la ley y que era borrón y cuenta nueva.
Me ha ayudado a poder seguir teniendo la relación con él y el matrimonio con él, pero a mí como persona me ha hecho muy insegura.
Me he vuelto muy insegura, no te digo físicamente ni nada, pero no tengo la misma seguridad que antes”.
“Por el tema de infidelidades nunca hablamos de separarnos. Se decía: ‘No, es que he metido la pata, no, es que ha podido pasar esto’ y fin.
Y ya el tema no se hablaba nunca más. Que a día de hoy te digo que es un fallo grande porque va creando mellas”.
Gtres
“Que a lo mejor yo he tenido culpa por perdonarlo, pero yo lo he perdonado creyendo que no iba a haber más, pero es que al final había otra infidelidad más.
Entonces, la culpa es de los dos. Él por seguir y no saber parar, y yo por no saber poner el freno y decir: ‘Oye, yo valgo mucho’. Pero no me he sentido nunca capaz de poner el freno, nunca”.
Humillada
“Yo me he sentido muy humillada y a día de hoy me siento muy humillada, porque al final es la pregunta que se hace todo el mundo y que a mí me pesa. ‘Bueno, ¿y por qué lo has perdonado?’. ‘Bueno, ¿y cómo has aguantado?’.
‘Bueno, es que es algo que tú ya sabías’. Ya a día de hoy no puedo hacer nada. Y, en aquel entonces, pues no tendría yo la fuerza suficiente. Y es verdad que lo que todo el mundo comenta.
Al final, he sido una persona a la que constantemente le han sido infiel. Puedes llamarlo tonta o puedes llamarlo como me han escrito infinidad de veces: cornuda.
Y es muy duro, pero ¿cómo puedo pretender que me respete la persona que está escribiendo cornuda si el primero que no me ha respetado ha sido mi marido?
Ni yo misma tampoco me he respetado, porque yo al perdonar eso y sabiendo que lo iba a volver a ser, tampoco me he perdonado.
Sobre las adicciones de Kiko
Le amenazó con dejarle
“Llega un momento en el que ya no queda otra que me lo tiene que confesar, porque ya vemos que es inhumano el comportamiento, que ya no se puede seguir sosteniendo.
Yo ya no aguanto más y ya le digo que, o me dice la realidad de lo que hay o cojo las maletas y me voy de mi casa.
Y efectivamente, ya me lo confiesa y, le costó muchísimo, pero me lo tiene que confesar, porque es que yo me iba con mis hijas y lo dejaba solo y no iba a haber marcha atrás.
Y ya le dije que la única manera de que yo me pudiese creer que esto era verdad era que él también se lo tenía que confesar a su familia.
Me pide ayuda porque yo le digo que yo sola no puedo ayudar y que no es un peso que yo pueda llevar sola”.
Gtres
El papel de Isabel
“La llama él, porque yo le insisto en que tiene que avisar, porque creo que es la única manera en la que él se puede recuperar al cien por cien.
Y bueno, él se lo comenta. Ella al principio, como es normal, se lleva un disgusto muy grande, no quiere creerlo y ya me pasa el teléfono a mí y le digo que sí, que es cierto que su hijo tiene este problema y que bueno, que es el momento de empezar a ayudar y de que tengamos que remar todos a favor de su recuperación.
Y bueno, pues el disgusto, imagínate, pues monumental. Creo que es el mayor disgusto que se ha podido que se ha podido llevar en la vida”
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“la ayuda que consideró oportuna fue llevarnos unos días al Rocío y que él se evadiese de la realidad, del día a día.
Yo no sé si en ese momento ella no se quiso dar cuenta de la gravedad del asunto, de cómo era el problema real, pensando en que eso, que con evadirse o quitarse ciertas amistades, creo que para ella esa ya era la solución. Pero en realidad la solución ha sido muy larga”
Un proceso largo
“Él asiste al psicólogo, también al psiquiatra, también su medicación. Y bueno, un proceso en el que él tiene que buscar la razón por la que lo hace. Y nada, y lo apoyamos. Normalmente iba él siempre solo.
Y bueno, fue un proceso muy largo, muy duro. Él lo pasó muy mal, yo lo pasé muy mal también. Lo más duro del proceso fue aceptarlo, asimilarlo y la incertidumbre de que no sabes si tendrá al final el final que todos queremos.
Los primeros días de empezar a trabajar es un miedo absoluto. Él dejó de trabajar por un tiempo y cuando yo lo tenía en casa, yo estaba muy tranquila.”
Cuando siente que las ha superado
“Me doy cuenta en el momento que él ya puede hacer un día a día mucho más normal. El cansancio no está, el mal humor no está, el que disfruta más de absolutamente todo, el que ya va a su trabajo para trabajar, no lo busca como escape.
Entonces, ahí ya me doy cuenta de que, de que sí, de que realmente se está quitando y empieza a disfrutar muchísimo más de todo, de las niñas, de su hijo. Se le ve feliz”.
Sobre su madre
Una ausencia que todavía duele
“Echo de menos el hogar. Echo de menos el hogar, echo de menos casa, echo de menos el estar pasando un mal momento en mi vida y no tener el refugio y las palabras exactas de quien necesito escucharlas.
Puedo escuchar a muchísima gente, puedo escuchar a mis hermanos, puedo escuchar a mis familiares, puedo escuchar a mi pareja, pero no escucho a mi madre. Y la realidad es esa”.
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Hasta ahora no era consciente de su ausencia
“Y yo en ese sentido, pff, me siento vacía. Vacía. Huérfana. Y yo mal, el yo pasar un mal momento y no tener el teléfono de levantar y decir: «Voy para allá y hablo». Entonces, yo ahora sí que estoy siendo muy consciente de que mi madre me ha faltado, porque durante todos estos años no me he enfocado en el problema de que mi madre me falta.
Ahora que la necesito y ahora que yo veo que ya no tengo los problemas que tenía con Kiko, me siento yo sola en mi casa y digo: «Ostras, es que no está, es que yo todo este tiempo, me he estado enfocando en otros problemas y no se ve el problema que yo tengo ahora, porque no está y la necesito».
¿Qué hago? Es una pregunta que me hago todos los días”.
Se ve reflejada en ella
“Yo me veo muy reflejada en ella, porque yo me veo muy sufridora en la vida. Yo lo sufro todo y me da igual comerme todos los problemas, me da igual sufrir todos los problemas, pero mi problema no va a ser el prioritario.
Y eso es, es un desgaste emocional. Y mi madre era eso. Mi madre ha sufrido los problemas de toda mi familia y ha sido una jabata y ha podido con ello.
Y yo me veo muy reflejada en ella, en que por más problemas que tenemos, tenemos la fuerza suficiente para afrontarlos y seguir adelante y buscar la parte positiva”.
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