Grace Kelly y Jackie Kennedy, las grandes estrellas en la Feria de Abril 1966: “Casi ni se miraron”.

 

Esta es la historia de una enemistad que nadie esperaba: la princesa de Mónaco y la viuda de Kennedy mostraron sus diferencias en Sevilla en la histórica edición de la feria de 1966.

 

Grace de Mónaco impactó vestida de flamenca en la Feria de Abril de Sevilla de 1966, a la que acudió con su esposo, el príncipe Rainiero.

 
Gtres.

Sevilla, 20 de abril de 1966. Cuando Grace Kelly salió del hotel Alfonso XIII de Sevilla vestida de flamenca con lunares rosas, todo el mundo quedó encantado.

 

Una nube de personas la rodeaba y aclamaba. La actriz convertida en princesa caía rendida a la tradición de Andalucía. Todo un honor. Grace había viajado con su esposo, el príncipe Rainiero de Mónaco, para celebrar su 10º aniversario de boda en la Feria de Abril. ¡Qué mejor embajadora en el mundo!

 

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No sabía que ese año los astros se habían confabulado para que también acudiera a Sevilla la mismísima Jackie Kennedy, viuda del presidente John F. Kennedy, asesinado tres años antes en Dallas.

 

Ambas eran las mujeres más famosas de su época, de eso no cabía duda. Pero lo que se preveía como un encuentro triunfal en lo más alto del glamour, pronto se reveló como un choque de estrellas.

 

Grace de Mónaco impactó vestida de flamenca en la Feria de Abril de Sevilla de 1966, a la que acudió con su esposo, el príncipe Rainiero.

 

Gtres.

Cuando Jackie apareció en el Real vestida de corto paseando grácilmente sobre un caballo blanco, con chaquetilla de terciopelo rojo y un sombrero cordobés ladeado, la ciudad sintió que debía tomar partido y jugar al duelo de la elegancia y la simpatía: ¿quién era la más bella? ¿quién gustaba más? ¿la princesa o la exprimera dama?

Lo que en los mentideros sevillanos podía ser una cuestión más o menos divertida, que no dejaba de tomarse con humor, expectación y curiosidad, tornó hacia otros derroteros al comprobarse que las ilustres visitantes no se caían bien. Su gélida relación durante su estancia en Sevilla dio lugar a una leyenda que todavía se recuerda sesenta años después.

Jackie Kennedy, una portada vestida de amazona andaluza.

 

La imagen de Jackie Kennedy como amazona andaluza, tan moderna y poderosa, fue directa a la portada de la prestigiosa revista americana “Life”, y elevada a icono de inmediato. La adorada viuda se divertía en la soleada España y su porte era igual de ‘fashion’ con una indumentaria étnica.

 

Jackie Kennedy, montando a caballo por el Real de la Feria en Sevilla fue portada de la revista estadounidense Life.

 

En ese momento, Grace supo que había perdido la guerra que se estaba librando esos días entre las dos mujeres que estaban marcando su época.

 

En los tres eventos en los que Grace y Jackie coincidieron, la tensión se podía cortar con un cuchillo. Y a eso debemos añadir a una tercera en discordia, Doña Cayetana, la duquesa de Alba, quien fue la anfitriona de Jackie e hizo malabares con la diplomacia para reconciliarlas. Spoiler: No fue posible.

La princesa de Mónaco y la viuda del presidente Kennedy tenían entonces la misma edad, 36 años, ambas eran estadounidenses y su relación había sido cercana.

 

En su etapa de actriz había trabado amistad con la familia Kennedy y hasta se había alojado en su mansión de Cabo Cod. Hasta sus hijas mayores se llamaban igual, Carolina.

 

Jackie Kennedy, a su llegada a Sevilla en 1966, fue recibida con flores por la duquesa Cayetana de Alba, su anfitriona.

 

Sin embargo, aquella amistad se esfumó en Sevilla. Grace y Jackie se evitaron descaradamente y casi ni se dirigieron la palabra. Todo fue polite, sí, pero nada hizo caer el ‘telón de acero’ que había entre ellas. ¿Qué había ocurrido? ¿De dónde venía esta falta de cortesía?

Grace y Jackie, el dramático origen de su enfado.

 

Al parecer, el origen se remontaba a tres años atrás, tras el atentado de Kennedy en Dallas. Se dio la circunstancia de que los príncipes Rainiero y Grace de Mónaco estaban de visita oficial en Estados Unidos, pero no cancelaron su agenda.

 

Aquello dolió mucho a Jackie. Se dice que cuando, días después, Grace la llamó para darle el pésame, la viuda no se puso al teléfono.

 

Los soberanos monegascos ya no asistirían a sus funerales. Eso provocaría la ruptura de relaciones definitiva con la viuda.

 

Jackie Kennedy, todo un icono de estilo, aterrizó en Sevilla con un coqueto abrigo blanco con cuadros amarillos.

 

Por otro lado, también se hablaba de un romance en el pasado de Grace con el presidente Kennedy, notorio por sus romances con estrellas de cine. Pero esto es algo que nunca pudo confirmarse.

 

El hecho es que en Sevilla cada una fue por su lado. Nadie entendía nada y el chisme fue corriendo por las calles. ¡Que las divas americanas se llevaban fatal, que no se hablaban! Ni las buenas artes de la duquesa de Alba lograron acercarlas.

 

La duquesa de Alba fue la anfitriona de Jackie Kennedy en Sevilla y la alojó en su residencia del palacio de Las Dueñas. En la foto las acompañan el marido de la aristócrata, Luis Martínez de Irujo, y el embajador de Estados Unidos en España, el señor Duke.

Cayetana acompañó en todo momento a Jackie Kennedy. Incluso la alojó en su residencia sevillana, el palacio de Las Dueñas, justo en las habitaciones que solía ocupar cuando la visitaba la emperatriz Eugenia de Montijo, familiar de la aristócrata española. Más tarde Cayetana confesaría que le caía mejor Jackie que Grace, aunque con las dos mantuviera una buena relación.

El exótico aniversario de boda de Grace y Rainiero de Mónaco en Sevilla.

 

Grace, por su parte, estaba celebrando sus diez años de matrimonio con Rainiero de Mónaco. El Ayuntamiento de Sevilla había invitado a la pareja y naturalmente les pareció un plan maravilloso y exótico. La feria, los toros, el flamenco…

 

Grace y Rainiero de Mónaco llevaban diez años casados y quisieron celebrarlo en Sevilla.

 

A la princesa le encantaba España. Siempre lo dijo. Tenía amistad con la reina Victoria Eugenia y con los entonces príncipes Juan Carlos y Sofía, a cuya boda asistió.

 

Además, esta era su primera vez en Sevilla y su gesto de felicidad lo decía todo. Hasta que se topó con Jackie, su ilustre compatriota.

La primera aparición de Grace y Jackie fue la noche del domingo 18 de abril de 1966. Se celebraba la Fiesta de la Primavera, un baile de debutantes a beneficio de la Cruz Roja, para el cual se engalanó la Casa de Pilatos de los duques de Medinaceli.

 

Jackie Kennedy, elegantísima con vestido palabra de honor y una túnica, para asistir al Baile de Debutantes en la Casa de Pilatos de Sevilla. A su lado, Cayetana de Alba.

 

Una gala con 2.500 invitados, sobre todo de la nobleza, la empresa y la política, pero solo dos estrellas: Grace y Jackie. Los príncipes de Mónaco, que presidían la gala, se hicieron esperar más de media hora. Tiempo en el que Jackie Kennedy aguantó estoicamente, ante decenas de fotógrafos.

 

Cuando al fin aparecieron los soberanos, estos se dirigieron a la mesa principal, situada en el patio mudéjar del palacio. El protocolo sentó a Jackie Kennedy a su lado, por supuesto.

Grace y Jackie, sentadas en la misma mesa en la Casa de Pilatos.

 

Todas las miradas se dirigían hacia las examigas, mientras ellas se escrutaban de reojo. Las cámaras lograron captar un saludo fugaz entre las famosas damas. Se dieron la mano con una sonrisa. A partir de ahí, poco más.

 

Aspecto de la mesa principal en el patio de la Casa de Pilatos para el Baile de Debutantes de 1966 con Grace Kelly y Jackie Kennedy como gran atracción.

 

Los príncipes de Mónaco estuvieron “amables y simpáticos”, refleja la crónica de SEMANA. De hecho, incluso bailaron el pasodoble “España cañí”. Tampoco se perdieron el tablao que se montó en las antiguas caballerizas y donde actuó el bailarín Antonio Gades.

 

A las tres y media de la madrugada, Grace y Rainiero se retiraron del sarao.

 

 José Antonio Gurriarán, le regalara un clavel a Grace: “Amo las flores. Muchas gracias, es usted muy gentil. Venimos con mucha ilusión. Estamos dispuestos a disfrutar de la incomparable hospitalidad sevillana“, le dijo.

 

 
Jackie Kennedy, con peineta y mantilla, disfrutando de una corrida de toros en La Maestranza de Sevilla, en 1966. A su lado, la duquesa de Alba, la condesa de Romanones y el diplomático español Antonio Garrigues y Díaz-Cañabate.

 

En los días siguientes, Grace y Jackie se dejarían caer también en los toros en La Maestranza, pero en diferentes palcos. Grace se puso peineta y mantilla negra; Jackie, peineta y mantilla blanca. La noche y el día. Dicen que fue una pullita de la princesa hacia su examiga, que no guardaba el luto que se supone que debía…

Y la tensión fue en aumento.

 
Jackie Kennedy, viendo los toros en Sevilla con peineta y mantilla.

 

 

A Jackie, viuda y con dos hijos pequeños, se la miraba con lupa y aquella España más pacata la juzgó hasta demasiado alegre teniendo semejante drama a su espalda.

 

Para colmo, se hablaba con cierta malicia de su especial amistad con Antonio Garrigues y Díaz-Cañabate, que había sido embajador de España en Washington, y que estuvo acompañándola en Sevilla.

Grace Kelly y Jackie Kennedy, rivales en la Feria de Abril de Sevilla.

 

Pero nada fue comparable a su glorioso paseo por el recinto ferial. Grace de Mónaco deslumbró con volantes color de rosa. El traje se lo había hecho la modista sevillanaLina, especializada en moda flamenca.

 

Lo confeccionó en solo 48 horas tras recibir una llamada del Ayuntamiento de Sevilla. Necesitaban vestir a la princesa comme il faut. Lina recordaría tiempo después la dulzura de trato de Grace y sus numerosas pequitas en la piel.

 

El tenso encuentro de la princesa Grace y Jackie Kennedy en la caseta de la feria ante un espectáculo flamenco.

 

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Por supuesto, las protagonistas también pasaron por una de las tradicionales casetas de la feria. En este caso, la del Ayuntamiento de Sevilla.

 

Las dos se sentaron en primera fila, pero separadas por unas cuantas mesas. Un ‘muro’ de invitados que convenientemente no hacía necesaria una charla. Aunque Grace y Jackie se saludaron, luego se ignoraron mientras disfrutaban del cuadro flamenco.

 

La princesa Grace de Mónaco, espléndida con un vestido flamenco de Lina realizado en solo 48 horas.

 

Más tarde, Jackie Kennedy se desprendió del vestido cóctel y apostó por lucir como una amazona flamenca. Todo un gesto de libertad y modernidad para la época.

 

También su anfitriona, la duquesa de Alba, decidió montar de corto y cabalgar a su lado por el ferial, que solo tenía ojos para ellas.

 

 

El caballo blanco de Jackie se llamaba Descarado, casi como su actitud, tan desprejuiciada. No dudó beber fino y mostrarse muy relajada. Sus reglas eran algo más flexibles que las de Grace, quien debía ser encantadora, pero siempre ajustada al protocolo regio.

 
Jackie Kennedy contó como gran aliada con la duquesa de Alba durante su estancia en Sevilla.

 

 

A Grace de Mónaco y a Jackie Kennedy les llovieron cientos de “olés” y “guapas” por parte de los sevillanos durante esos días mágicos que pasaron en Sevilla.

 

Pese a todo, a su rivalidad y a su manifiesta antipatía, cada una lo pasó bien a su manera y el pueblo no perdió ripio de aquel duelo de bellezas durante una de las ferias más inolvidables. En realidad, las exóticas eran ellas.