Torito reflexiona para SEMANA sobre su carrera: “He sido una superestrella que no se podía pagar un taxi”

El comunicador recuerda que uno de los momentos más amargos de su carrera fue cuando lo despidieron de Telecinco

 

 

Torito no acostumbra a hablar de su vida en los medios pero ha hecho una excepción para SEMANA

Torito no acostumbra a hablar de su vida en los medios pero ha hecho una excepción para SEMANA

 

La televisión de las últimas tres décadas ha contado con las gamberradas más divertidas y transgresoras de Quique Jiménez, para todos Torito.

Ácido, audaz y sin filtros como pocos, cuando se apagan los focos deja atrás al personaje para convertirse en un padre de familia de 48 años.

Colaborador fijo en ‘El Despertador’ de Radio Nacional y encantado con su reciente paso por ‘MasterChef Celebrity’, Torito disfruta ahora de una nueva faceta que define con humor como la de “concursante profesional”. Sobre su trayectoria, los altibajos del oficio y su momento vital actual conversa con SEMANA.

 

 

Torito y Gorka Rodríguez

Torito junto con Gorka Rodríguez, presentador de ‘El Despertador’ de RNE, programa que obliga a sus integrantes a unos horarios complicados: se emite en directo de 04:00 a 06:00 de la mañana

 

Torito, llevas toda una vida en pantalla y casi resulta imposible recordar cuándo llegaste a la tele. ¡Refréscanos la memoria!

Mira, yo siempre he sido de tele. Yo no era de jugar en la calle, era de quedarme viendo los capítulos de ‘Falcon Crest’ que mi madre grababa en vídeo.

En el año 2000 me presenté al casting de ‘El Bus’, el programa con el que Antena 3 intentó aprovechar el éxito de ‘Gran Hermano’. 

Quedé entre los finalistas, aunque nunca llegué a entrar. Ese fue mi primer contacto con la televisión, el de casi concursante de un reality.

Tu trayectoria habría sido muy diferente si te hubieran seleccionado, ¿verdad?

Pues yo creo que sí. Y casi mejor que no lo hicieran. Después de aquello me fui de Menorca a Barcelona para estudiar Bellas Artes y empecé a trabajar haciendo decorados.

Una televisión local que ya no existe abrió un proceso de selección de reporteros para un programa que se llamaba ‘Vitamina N’.

Cada día había una prueba, me apunté y gané. Fue ahí donde se creó el personaje, o el producto, de Torito tal y como lo conocemos hoy.

Incluso las rastas que llevé durante años nacen de un reportaje que hice en una peluquería durante aquel casting.

 

Torito

Una imagen del debut de Torito en Telecinco en el año 2005: tras triunfar en la televisión de Barcelona el colaborador desembarcó con gran éxito en la televisión nacional

 

Y aquel programa local te cambió la vida para siempre…

Totalmente. Tenía muchísimo éxito. Yo era una superestrella, pero no tenía dinero ni para pagar un taxi, te lo juro. 

Los ejecutivos de Mediaset vieron ese programa y varios acabamos haciendo ‘TNT’, que fue el sustituto de ‘Crónicas Marcianas’. 

Estábamos Jordi González, que fue el presentador de ambos espacios, Marta Torné o Raúl Gómez, con el que compartí piso en Madrid.

Eran reportajes extremos, muy locos y transgresores. ¿Alguno te trajo problemas?

Muchísimos. Recuerdo uno en el que dábamos 100 euros al primero que se desnudara en la Puerta del Sol. Era otra época.

No existía el pudor que hay hoy. Y si he durado 25 años en esta profesión es porque he jugado con los límites.

A veces al borde y a veces pasándome. De hecho, me echaron de Telecinco porque consideraron que uno de esos reportajes fue de mal gusto.

¿Qué pasó exactamente?

Me mandaron a hacer un reportaje a un Salón Erótico en Galicia. Allí una chica hacía un espectáculo con una botella de agua.

Se emitió una pieza que yo no había editado, en la que parecía que hacía algo que no gustó nada en la cadena.

Decidieron cortar por lo sano. Me afectó muchísimo. Ese mismo día acababa de firmar el contrato de una casa.

Me pilló muy joven y sin herramientas. Ahora habría ido directamente al despacho del director general a pedir explicaciones.

Aquello me enseñó que, cuando pasa algo grave, tengo que hablar yo directamente con los de arriba.

 

 

Torito Y María Teresa Campos

Torito junto a María Teresa Campos en Telecinco: el colaborador volvió a Mediaset y durante muchos años estuvo realizando reportajes inolvidables para el recordado espacio ‘Qué Tiempo Tan Feliz’ que conducía la veterana malagueña.

 

Aun así, no desapareciste de la televisión…

No. Me salvó la televisión autonómica balear. Después volví a la tele nacional en un programa de Antena 3 que presentaba Cristina Lasvignes y que competía contra ‘Sálvame’.

Estando allí me propusieron volver a Telecinco, primero con ‘Vuélveme loca’ y después con María Teresa Campos en ‘Qué tiempo tan feliz’.

Fui de los pocos que se mantuvo en ‘Viva la vida’ y más tarde fui muy feliz en ‘Zapeando’.

Has dicho que ‘MasterChef Celebrity’ te salvó de un parón complicado, ¿qué ocurrió?

Yo estaba en ‘Zapeando’ con una sección que funcionaba muy bien, pero hubo un ajuste y se cargaron a nueve colaboradores, entre ellos yo.

Se me cayó el programa y todo lo que llevaba asociado. Pensé que volvería a trabajar enseguida, pero cuando dejas de salir, nadie se acuerda de ti.

Fue duro. En ese momento apareció ‘MasterChef’ y ahora estoy explorando algo que me gusta mucho: concursar.

‘El Grand Prix’, ‘Pasapalabra’. Estoy encantado. ¡Y todavía me quedan muchos concursos por hacer!

 

José Manuel Parada y Torito se tiran huevos en 'MasterChef Celebrity'

José Manuel Parada y Torito se tiran huevos en ‘MasterChef Celebrity’

‘MasterChef Celebrity 10’. RTVE

¿Llegaste a agobiarte en esa etapa? Tienes un hijo, hay gastos que afrontar…

Me agobié mucho. Por suerte pude tirar de ahorros y me centré en crear formatos. Nunca llegué al punto de tener que aceptar proyectos que no me apetecían.

Me ofrecieron reconvertirme en colaborador de corazón, pero ese no es mi sitio. Torito vive en el humor y no quería perder la esencia del personaje.

¿Cómo te planteas el futuro ahora?

Ahora estoy feliz con lo que venga. Sigo en la radio, sigo haciendo eventos y estoy a caballo entre Madrid y Andalucía, donde viven mi marido y mi hijo.

Hago auténticos malabarismos logísticos para llegar a todo, pero estoy contento. Después de tantos años, lo que más valoro es poder vivir tranquilo y seguir trabajando en lo que me divierte.