IMPECABLE MOMENTAZO: LA SEXTA intenta ACORRALAR a AYUSO y acaban TAN MAL que NO OLVIDARÁN.

 

 

La comparecencia de Isabel Díaz Ayuso volvió a situar el foco político y mediático en la Comunidad de Madrid y en el clima de confrontación que domina la escena nacional.

 

 

En una rueda de prensa marcada por preguntas incisivas y respuestas cargadas de dureza política, la presidenta madrileña dibujó un escenario que, a su juicio, anticipa un 2026 “muy negro” para el Gobierno de Pedro Sánchez y para el conjunto de España.

 

Sus declaraciones, lejos de suavizarse por la cercanía del cierre del año, reforzaron la narrativa de choque frontal que el Ejecutivo autonómico mantiene con La Moncloa.

 

Desde el inicio, Ayuso dejó claro que su Gobierno se siente preparado para lo que considera una ofensiva política del Ejecutivo central contra los pilares de la Comunidad de Madrid.

 

En referencia directa a la sanidad, los hospitales públicos y las universidades madrileñas, aseguró que llevan “mucho tiempo en esto” y que no les sorprenderán nuevas campañas de desgaste.

 

Un mensaje dirigido tanto a la oposición como a sus propios votantes, en el que reivindicó la resistencia de su modelo frente a las críticas reiteradas desde el Gobierno central y desde partidos como Más Madrid.

 

Uno de los primeros temas que abordó fue el caso de Paco Salazar, vinculado al Partido Socialista, sobre el que los periodistas preguntaron si podría convertirse en un elemento decisivo para la estabilidad del Ejecutivo de Pedro Sánchez.

 

 

Ayuso aprovechó la cuestión para lanzar una crítica general al feminismo institucional del PSOE.

 

Según la presidenta, este tipo de casos ponen en evidencia la “utilización de las mujeres y del feminismo” durante años como herramienta política, reprochando las “lecciones” que, en su opinión, ha tenido que soportar el resto de mujeres desde posiciones de poder.

 

En su respuesta, Ayuso fue más allá y habló de una supuesta utilización del cargo político para “apropiarse” o “acosar” a mujeres tanto dentro como fuera del partido, e incluso en el entorno de la propia Moncloa.

 

Llegó a ironizar con el origen del concepto de “listas cremallera”, vinculándolo al nombre de Salazar, en una afirmación que buscaba subrayar lo que considera una profunda incoherencia entre el discurso y la práctica del socialismo actual.

 

Para la presidenta madrileña, tanta retórica feminista contrasta con comportamientos que, según ella, “abochornan” y dejan en mal lugar a quienes han hecho bandera de esa causa.

 

Ayuso defendió que la representación real de la mujer en política no se logra a través de consignas o cuotas, sino mediante la coherencia, los datos de empleo y el trabajo efectivo desde gobiernos que, según afirmó, no “utilizan” a las mujeres, en clara referencia a su propio Ejecutivo autonómico.

 

Una afirmación que conecta con su discurso habitual de gestión frente a lo que califica como política ideológica.

 

Las preguntas posteriores giraron en torno al horizonte político del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero y del propio Pedro Sánchez, así como al inicio de un intenso ciclo electoral en varias comunidades autónomas.

 

En este punto, Ayuso se mostró cauta en lo formal, recordando que la Junta Electoral Central impide valoraciones desde una rueda de prensa institucional en vísperas de elecciones.

 

Sin embargo, esa prudencia legal no le impidió dibujar un panorama sombrío para el futuro inmediato del Gobierno central.

 

Según Ayuso, el año 2026 se presenta como “muy negro” no solo para el Ejecutivo de Sánchez, sino para España en su conjunto.

 

Acusó al Gobierno de mantenerse únicamente “quemando las naves”, dejando tras de sí una herencia que calificó de “inasumible” en ámbitos clave como la convivencia, la competitividad empresarial, la cohesión territorial y la imagen internacional del país.

 

 

En su discurso, insistió en que España ha dado la espalda a naciones relevantes en el escenario global, lo que, a su juicio, tendrá consecuencias duraderas.

 

Especialmente dura fue su crítica en el ámbito judicial. Ayuso afirmó que el Gobierno está “atado” a Moncloa y que trata de presentar leyes de última hora para “atar en corto” el trabajo de jueces, fiscales y medios de comunicación.

 

Una situación que definió como insostenible, al considerar que mientras se libra esa batalla institucional, los principales problemas de los ciudadanos quedan desatendidos.

 

Frente a ello, reivindicó el papel de las comunidades autónomas, asegurando que son ellas las que están levantando el empleo y la economía, mientras el Ejecutivo central “no lo está haciendo”.

 

El tono se elevó aún más cuando se abordó la denuncia presentada por Más Madrid en la Fiscalía sobre el modelo de gestión sanitaria con empresas privadas, como Ribera Salud o el grupo Quirón.

 

Ayuso respondió con firmeza, acusando a la oposición de intentar ocultar, con estas iniciativas, lo que calificó como una “huelga histórica” y una crisis sanitaria provocada, según ella, por la mala gestión del Gobierno central.

 

Enumeró la falta de médicos en toda España y señaló directamente a Ceuta y Melilla como ejemplos de territorios donde el Ejecutivo sí tiene competencias directas y, a su juicio, no está gestionando adecuadamente la sanidad.

 

Para la presidenta madrileña, las denuncias contra el modelo sanitario de Madrid buscan trasladar miedo a la población y poner en cuestión, por motivos ideológicos, un sistema que, según defendió, “está salvando vidas”, atrayendo a los mejores profesionales y ofreciendo tratamientos punteros.

 

 

Llegó a afirmar que hay que tener “muy poco corazón y muy poca humanidad” para intentar “reventar” el sistema sanitario madrileño por intereses electorales.

 

En este punto, cargó también contra las dirigentes de la oposición, sugiriendo que su nerviosismo se debe a la cercanía de las elecciones y a la pérdida de poder institucional.

 

En relación con la apertura de juicio oral contra Alberto González Amador, Ayuso volvió a insistir en que ella es “algo más que la novia”, aunque reconoció su relación personal.

 

Como presidenta, se limitó a responder que Más Madrid pretende desviar la atención de los problemas reales del sistema sanitario nacional.

 

 

Defendió que los modelos de colaboración público-privada funcionan y pidió que sean los propios pacientes quienes expliquen cómo se les trata en hospitales como la Fundación Jiménez Díaz o el Hospital de Villalba, mencionando incluso que dirigentes socialistas acuden a estos centros.

 

Ayuso reiteró que su Gobierno se debe a los pacientes, a los madrileños y a los resultados, y denunció que se intente “reventar” lo que, según ella, funciona y es de todos.

 

Un argumento recurrente en su discurso, con el que busca legitimar su modelo frente a las críticas ideológicas.

 

La rueda de prensa concluyó con una reflexión más amplia sobre las consecuencias de las denuncias y testimonios que, según anticipó, aflorarán en los próximos meses en el ámbito político.

 

Ayuso habló de una “caja de Pandora” que se ha abierto y cuya explosión, afirmó, es difícil de prever.

 

Reconoció que habrá denuncias falsas y otras que serán ciertas, pero insistió en que el lema del “yo te creo” ha tenido un valor limitado y que, en su opinión, se ha utilizado la causa feminista no para defender a las mujeres, sino para servirse políticamente de ellas, igual que de otras banderas.

 

Para la presidenta madrileña, lo que está por venir “haría abochornarse a cualquier socialista” que no admita este tipo de comportamientos ni en el ámbito laboral ni en la vida personal.

 

Un cierre contundente que resume el tono de una comparecencia en la que Ayuso volvió a presentarse como uno de los principales referentes de la oposición frontal al Gobierno de Pedro Sánchez.

 

Más allá de las valoraciones partidistas, la intervención refleja el grado de polarización política que vive España a las puertas de un nuevo año.

 

Sanidad, feminismo, justicia, modelo territorial y futuro económico se entrelazan en un discurso que combina gestión, confrontación y advertencias de colapso institucional.

 

Un mensaje pensado tanto para el debate inmediato como para el largo plazo, en un contexto electoral que promete mantener la tensión muy viva durante los próximos meses.