Laura Madrueño se cae de ‘Supervivientes 2026’ y Mediaset arrebata este rostro a Atresmedia en su relevo.

 

 

Mediaset anuncia que Laura Madrueño dejará de presentar ‘Supervivientes’ desde Honduras y anuncia el fichaje de María Lamela como sustituta.

 

 

 

 

En la televisión, como en la vida, hay decisiones que no se anuncian con trompetas, pero que lo cambian todo. Movimientos silenciosos que, cuando se hacen públicos, sacuden parrillas, despiertan debates y obligan al espectador a volver la mirada.

 

Eso es exactamente lo que ha ocurrido esta semana. Sin avances previos, sin filtraciones claras y sin un goteo de rumores prolongado, Mediaset ha movido ficha y ha dejado a muchos con la boca abierta: María Lamela será la nueva presentadora de Supervivientes desde Honduras.

 

El anuncio ha caído como una ola inesperada. Una de esas noticias que no solo habla de un fichaje, sino de un cambio de etapa.

 

Porque Supervivientes no es un programa cualquiera. Es uno de los pilares emocionales y de audiencia de Telecinco, un formato que se vive, se comenta y se discute como si fuera una final deportiva. Y tocar una de sus piezas clave, la presentadora en Honduras, es tocar el corazón del reality.

 

Durante años, Laura Madrueño ha sido el rostro que nos conectaba con el barro, el hambre, el cansancio extremo y las lágrimas bajo el sol caribeño.

 

Tres ediciones consecutivas, más dos especiales de All Stars, la consolidaron como una figura reconocible, cercana y respetada por el público.

 

Su manera de narrar la supervivencia, de empatizar con los concursantes y de sostener la tensión en los momentos límite se convirtió en parte de la identidad del programa. Por eso, su salida no es menor. Es el final de un ciclo.

 

Y en ese punto exacto entra María Lamela.

 

La elección no es casual ni improvisada. Telecinco no solo ficha a una periodista solvente, sino que ejecuta un movimiento estratégico: arrebata a Atresmedia uno de sus rostros en crecimiento.

 

Lamela no era una cara de paso en Más vale tarde. En los últimos años se había consolidado como una sustituta habitual y fiable de Iñaki López y Cristina Pardo, compartiendo responsabilidades con Marina Valdés y demostrando que podía sostener un directo exigente, cargado de actualidad y tensión política.

 

 

Ese recorrido es importante, porque habla de una profesional acostumbrada a contextos complejos, a la improvisación y al rigor.

 

Y Supervivientes, aunque muchos lo olviden, es exactamente eso: un directo permanente donde todo puede salir mal.

 

El clima, los concursantes, las pruebas, las conexiones… Honduras no perdona a los presentadores inseguros.

 

María Lamela llega con una trayectoria construida paso a paso. Nacida en Vilalba, Lugo, en 1991, se formó en Comunicación Audiovisual en A Coruña y completó su perfil con un máster en reporterismo televisivo en la Universidad Rey Juan Carlos.

 

Pero hay un detalle que muchos pasan por alto y que ahora cobra sentido: su formación en Arte Dramático. Esa mezcla de técnica periodística y conciencia escénica es oro puro para un formato que exige transmitir emoción sin caer en el artificio.

 

 

 

Antes de aterrizar en La Sexta, Lamela pasó por televisiones autonómicas como TVG y Telemadrid, y por cadenas nacionales como TVE, Telecinco y Cuatro.

 

Es decir, conoce bien la casa a la que regresa ahora, aunque lo haga en un rol completamente distinto. No llega como una desconocida, sino como alguien que entiende los códigos internos, los ritmos de producción y las exigencias del prime time.

 

Además, no es ajena al universo del entretenimiento. En 2024 presentó Salvaxe en TVG, un reality show que, aunque de menor escala, le permitió enfrentarse a dinámicas propias del género: concursantes, conflictos, emociones amplificadas y una narrativa que se construye casi en tiempo real.

 

A eso se suma su trabajo actual al frente de Hora Galega los fines de semana, donde combina información y cercanía.

 

Todo esto dibuja un perfil mucho más completo de lo que algunos podrían pensar a primera vista. María Lamela no es “la periodista que salta a un reality”, sino una comunicadora que ha ido ampliando su registro de forma natural.

 

El contexto del fichaje también dice mucho. Mediaset atraviesa un momento de redefinición. Busca nuevos rostros, nuevas energías y una reconexión con el público sin renunciar a sus formatos estrella.

 

Mantener a Jorge Javier Vázquez como presentador principal de las galas garantiza continuidad, mientras que la incorporación de Lamela introduce una novedad calculada: frescura sin ruptura total.

 

El contraste entre Jorge Javier y María Lamela puede convertirse en uno de los grandes atractivos de la próxima edición.

 

Él, veterano, irónico, emocionalmente implicado. Ella, más contenida, observadora, con una mirada periodística que puede aportar otro tono a las conexiones desde Honduras. Esa dualidad puede enriquecer el relato del programa.

 

Mientras tanto, la gran incógnita sigue siendo el futuro de Laura Madrueño. Telecinco no ha aclarado qué papel ocupará a partir de ahora, ni si continuará ligada a la cadena en otros proyectos.

 

Su despedida de Supervivientes no ha estado acompañada, al menos por ahora, de un anuncio compensatorio. Y eso, en televisión, siempre genera preguntas.

 

 

El público, por su parte, ya ha empezado a reaccionar. En redes sociales conviven la sorpresa, la nostalgia y la curiosidad.

 

Hay quien lamenta la marcha de Madrueño y quien celebra la llegada de Lamela como una apuesta valiente. Porque si algo caracteriza a Supervivientes es que no admite medias tintas: o conectas con el espectador o te devora.

 

María Lamela se enfrenta ahora a uno de los mayores retos de su carrera. No solo tendrá que adaptarse a las condiciones extremas de Honduras, sino ganarse la confianza de una audiencia muy exigente y acostumbrada a comparar.

 

Cada gesto, cada intervención, cada silencio será analizado. Pero también es una oportunidad única para consolidarse como un rostro clave de la televisión nacional.

 

Hay algo especialmente simbólico en este cambio. Una periodista gallega que empezó contando historias desde la calle, que se curtió en el reporterismo y que ahora narrará la supervivencia en uno de los realities más duros de la televisión. Es, en cierto modo, otra forma de estar en primera línea.

 

 

Y ahora la pregunta es inevitable: ¿estamos ante un simple relevo o ante el inicio de una nueva era en Supervivientes? La respuesta no llegará en una nota de prensa, sino en cada conexión desde Honduras, en cada noche de gala, en cada comentario del público al día siguiente.

 

La televisión sigue viva precisamente por esto. Porque cuando creemos que ya lo hemos visto todo, alguien mueve una pieza y nos obliga a volver a mirar. Marzo marcará el comienzo. Y a partir de ahí, solo quedará una cosa por hacer: encender la televisión, observar y decidir de qué lado estamos.