El guiño de Jordi Évole a Nacho Cano en su regreso a La Sexta con un claro recado a Isabel Díaz Ayuso.

 

 

 

Jordi Évole promociona la vuelta de ‘Lo de Évole’ con un guiño a Nacho Cano para ¿ganarse la confianza de Ayuso?

 

 

 

 

Desde hace varios días, La Sexta ha comenzado a calentar motores para uno de sus regresos más esperados de la temporada: Lo de Évole.

 

El programa de Jordi Évole, convertido ya en una marca propia dentro del periodismo televisivo español, vuelve en enero con la intención de recuperar protagonismo, generar conversación y, sobre todo, seguir marcando agenda en un panorama mediático cada vez más competitivo.

 

Pero si algo ha quedado claro en la promoción previa es que Évole no ha optado por un regreso discreto. Al contrario: ha decidido hacerlo con ironía, simbolismo y una carga política tan sutil como directa.

 

La pieza promocional que ha comenzado a emitirse y difundirse en redes sociales no ha pasado desapercibida.

 

En ella, un coro entona un pegadizo “lo lo lo” al ritmo de Un año más, la mítica canción de Mecano que suena cada Nochevieja y que forma parte del imaginario colectivo de varias generaciones en España.

 

No se trata de una elección musical inocente. Es una referencia cultural profundamente reconocible, asociada al cambio de año, a las campanadas, a la Puerta del Sol y, en definitiva, a un ritual televisivo compartido por millones de personas.

 

 

La coincidencia no termina ahí. Este año, Un año más cobra un nuevo significado mediático porque Nacho Cano, uno de los miembros fundadores de Mecano, será uno de los protagonistas de las Campanadas de Mediaset.

 

Un detalle que Jordi Évole ha sabido aprovechar con la precisión de quien conoce perfectamente el lenguaje televisivo y el poder del guiño irónico.

 

El regreso de Lo de Évole se apoya así en una canción que conecta pasado y presente, nostalgia y actualidad, espectáculo y política.

 

Pero detrás de esta promoción aparentemente festiva se esconde un mensaje mucho más elaborado.

 

Nacho Cano no es solo un icono musical de los años 80 y 90, autor de himnos como La fuerza del destino, Mujer contra mujer o Hijo de la luna.

 

En 2025, su nombre ha vuelto a ocupar titulares por motivos muy distintos.

 

El compositor ha sido noticia por la investigación relacionada con la posible contratación irregular de becarios en sus musicales y, especialmente, por su enfrentamiento abierto con el Gobierno de Pedro Sánchez, al que ha acusado públicamente de persecución política.

 

 

Ese contexto convierte la elección de Nacho Cano en un elemento cargado de significado. Jordi Évole no lo menciona de forma directa en la promoción, pero el subtexto es evidente para cualquier espectador informado.

 

Lo de Évole regresa apelando a una figura que simboliza tanto el éxito cultural del pasado como la polarización política del presente.

 

Un movimiento que encaja perfectamente con la trayectoria del programa, acostumbrado a transitar entre lo personal, lo político y lo social sin necesidad de levantar la voz.

 

El gesto más comentado, sin embargo, ha llegado a través de las redes sociales. Jordi Évole publicó un mensaje en su cuenta de X que terminó de dar sentido a toda la estrategia. “En la Puerta del Sol.

 

Como el año que fue. ¿Qué más tenemos que hacer, Isabel, para que vengas a Lo de Évole?”, escribió el periodista, en una clara alusión a Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid. El mensaje concluía con una frase que cerraba el círculo: “Ojalá Nacho Cano lo vea”.

 

 

La referencia no es casual ni improvisada. La Puerta del Sol es el epicentro simbólico tanto de las Campanadas como del poder autonómico madrileño.

 

Es el lugar donde Ayuso ejerce su presidencia y desde donde ha construido gran parte de su relato político. Al situar ahí la escena y vincularla con la canción de Mecano, Évole lanza una invitación pública que es, al mismo tiempo, un reto mediático.

 

 

Isabel Díaz Ayuso se ha convertido, con el paso de los años, en uno de los grandes nombres propios de la política española.

 

Su estilo directo, su discurso confrontacional y su habilidad para dominar el relato mediático la han convertido en una figura omnipresente.

 

Sin embargo, hay un espacio televisivo que se le resiste: Lo de Évole. A diferencia de otros líderes políticos, Ayuso no ha aceptado hasta ahora sentarse frente al periodista catalán en una entrevista larga y sin guion cerrado.

 

Esta ausencia ha alimentado todo tipo de interpretaciones. Algunos sostienen que Ayuso evita el formato porque el estilo de Évole, pausado y aparentemente cercano, suele conducir a conversaciones incómodas, donde el entrevistado baja la guardia.

 

Otros creen que se trata simplemente de una cuestión de estrategia política, de controlar tiempos y escenarios. Sea como sea, la negativa ha convertido a la presidenta madrileña en una especie de “entrevista pendiente”, un reto no resuelto dentro del universo del programa.

 

Con esta promoción, Jordi Évole transforma esa ausencia en contenido. No se limita a lamentar que Ayuso no acuda al programa; la interpela directamente, la coloca en el centro del relato y la invita a entrar en el juego mediático.

 

Y lo hace utilizando símbolos que ella conoce bien: la Puerta del Sol, las Campanadas, la cultura popular y una figura, Nacho Cano, que ha mostrado públicamente su afinidad con posiciones críticas hacia el Gobierno central, una postura que conecta con parte del electorado de la presidenta madrileña.

 

 

El regreso de Lo de Évole se produce, además, en un momento clave para La Sexta. La cadena de Atresmedia afronta el inicio del año con una competencia especialmente intensa.

 

Durante el mes de diciembre, la lucha por la audiencia ha sido ajustada, con Cuatro pisándole los talones en varios tramos horarios.

 

En este contexto, el programa de Jordi Évole se presenta como una de las principales bazas para reforzar la identidad de la cadena y consolidar su posición como la cuarta más vista de la televisión en España.

 

No es la primera vez que Lo de Évole juega un papel estratégico en la parrilla de La Sexta.

 

Desde su estreno, el programa ha demostrado una notable capacidad para generar impacto, no solo en términos de audiencia, sino también en la conversación pública.

 

Entrevistas como las realizadas a políticos, víctimas, figuras controvertidas o personajes inesperados han marcado agenda y han sido citadas durante días en otros medios.

 

La clave del éxito del formato reside en su ambigüedad calculada. Jordi Évole no se presenta como un entrevistador agresivo ni como un militante explícito.

 

Su estilo se basa en la cercanía, la escucha y la construcción de un clima de confianza que, paradójicamente, suele derivar en declaraciones más reveladoras que las obtenidas en un cara a cara tenso.

 

Esa es, precisamente, la razón por la que algunos invitados se sienten cómodos y otros, en cambio, prefieren mantenerse al margen.

 

 

La promoción con el “lo lo lo” de Mecano refuerza esa identidad. No hay un discurso explícito, no hay consignas ni acusaciones.

 

Hay ironía, referencias compartidas y una invitación abierta. El espectador entiende el mensaje sin necesidad de que se lo expliquen. Y en ese terreno, Jordi Évole se mueve con soltura.

 

El uso de la música, además, no es un recurso menor. Un año más es una canción que habla del paso del tiempo, de las esperanzas renovadas, de la continuidad pese a los cambios.

 

Asociarla al regreso del programa transmite la idea de que Lo de Évole vuelve para seguir haciendo lo que sabe hacer, pero en un contexto nuevo, marcado por tensiones políticas más agudas y una sociedad cada vez más polarizada.

 

 

La figura de Nacho Cano actúa como catalizador de todas esas capas de significado. Su presencia en las Campanadas de Mediaset, su enfrentamiento con el Gobierno y su estatus de icono cultural lo convierten en un personaje que conecta con públicos muy diversos.

 

Al mencionarlo, Évole no toma partido explícito, pero reconoce su centralidad en el debate actual. Y al hacerlo, amplía el alcance del mensaje promocional más allá de la audiencia habitual del programa.

 

 

En definitiva, el regreso de Lo de Évole no es solo el retorno de un espacio televisivo, sino una declaración de intenciones.

 

Jordi Évole vuelve dispuesto a seguir incomodando, a seguir preguntando y a seguir utilizando el lenguaje de la cultura popular para hablar de poder, política y sociedad.

 

La invitación a Isabel Díaz Ayuso es pública, directa y difícil de ignorar. Ahora la pregunta no es qué más tiene que hacer el programa para convencerla, sino si la presidenta madrileña decidirá aceptar el reto y sentarse, por fin, frente a uno de los entrevistadores más influyentes de la televisión española actual.

 

 

Mientras tanto, La Sexta confía en que este regreso marque el tono del nuevo año televisivo.

 

En un contexto de competencia feroz y audiencias fragmentadas, apostar por un programa que combina emoción, actualidad y profundidad sigue siendo una estrategia valiente.

 

Y si algo ha demostrado Jordi Évole a lo largo de su carrera es que sabe convertir un simple “lo lo lo” en un mensaje cargado de intención.