Puente desmonta las excusas baratas de Vilaplana, Mazón y el PP: “No sé quién dijo que si no llega a ser guapa…”.

 

 

 

 

El ministro de Transportes recrimina en su perfil de ‘X’ que el valenciano recurriera al machismo para tratar de frenar la oleada de críticas en su contra.

 

 

 

 

 

 

Un año y casi un mes más tarde, todavía sigue sin conocerse de manera clara qué ocurrió con Carlos Mazón el día de la DANA.

 

 

Obviamente, el interrogante se plantea sobre qué ocurrió para que abandonara las responsabilidades de su cargo mientras tenía lugar semejante tragedia, ya que las cuestiones relativas a esclarecer con quién y dónde se encontraba van encontrando respuestas muy poco a poco, prácticamente a cuenta gotas.

 

 

Una línea de tiempo que va dejando hechos a cada cual más llamativo y que, además de seguir incrementando el dolor de las víctimas y familiares que sufrieron directamente esta catástrofe natural, aumentan considerablemente la indignación de todos los que han presenciado la indiferencia que ha mostrado en el este tiempo el político popular, las mentiras que ha propagado a para no asumir sus fallos y cómo desde su partido no solo no han tomado acción antes, sino que lo han arropado.

 

 

 

 

Después de todo este tiempo, en el que Mazón ha ido dando relatos distintos de los hechos, los cuales todos se terminaban por desmontar y evidenciaban que el valenciano no prestó la labor de servicio que requería una emergencia como la que provocó la DANA, todavía siguen apareciendo nuevas noticias que agravan la cada vez más débil posición del popular, al que cada vez comienzan a quedarle menos escapatorias.

 

 

 

Precisamente, respecto a la última que se ha podido conocer, el ministro de Transportes, Óscar Puente, ha sido uno de los tantos que ha mostrado indignación y, además, recriminaba uno de los argumentos que el valenciano venía esbozando hasta ahora para quitar peso a Vilaplana y el tiempo que compartió con ella hasta su llegada al CECOPI.

 

 

 

Mazón y Vilaplana, juntos hasta las ocho de la tarde.

 

 

 

Las últimas pruebas han sacado a la luz que Maribel Vilaplana no abandono el parking donde tenía aparcado su vehículo, lugar al que le acompañó Mazón, hasta las 19:47 horas, tal y como muestran los datos de su tarjeta bancaria que han sido aportados a la jueza.

 

 

Lejos de quedar ahí, es decir, que hubiera permanecido ella sola en el aparcamiento trabajando o realizando cualquier llamada, también se ha trasladado que llevó en su coche a Mazón hasta las proximidades del Palau valenciano. 

 

 

Lo conocido ahora contradice por completo las versiones aportadas. Vilaplana declaró ante la jueza Nuria Ruiz que “entra sola” en el estacionamiento y que “cuando se despide en el parking, no sabe hacia qué dirección se dirigió Mazón (…)”.

 

 

“Ella se bajó y ya está”, indica la transcripción de la declaración judicial.  Sin embargo, ahora se sabe que el president llegó a las inmediaciones del Palau en el coche de la periodista.

 

 

El tiempo que discurre entre la salida de El Ventorro y la del parking es también en el que se produce la desconexión telefónica del jefe del Consell, de manera que éste no responde a ni una sola llamada y tampoco las hace entre las 18:57 y las 19:34 del aquella fatídica jornada. 37 minutos en los que parece que se lo traga la tierra.

 

 

 

La indignación de Óscar Puente: el argumento caído del “machismo” y la crítica a las versiones distintas aportadas.

 

 

“No recuerdo quien dijo que si ella no hubiera sido mujer y guapa, nadie habría pensado mal, y que pensar mal en este caso, era un rasgo de machismo…”, así mostraba su indignación el ministro de Transportes en su perfil de ‘X’ trayendo uno de los razonamientos que Mazón expresó para responder a las críticas que se estaban vertiendo sobre él por haber estado desaparecido el día de la DANA mientras compartía toda una tarde con Maribel Vilaplana en El Ventorro.

 

 

 

Puente cargaba contra el político popular a quien no solo recriminaba plantear el tema del machismo para tratar de revertir la situación, sino también las diferentes versiones que ha venido dando en este tiempo, la mayor parte de ellas evidenciadas como mentiras, y pensando en voz alta algo que comparten mucho españoles: “que un año después, cada día descubrimos algo nuevo”.

 

 

 

 

 

 

El dolor de las víctimas y la indignación social.

 

 

 

Cada nuevo dato que contradice el relato oficial incrementa el dolor de las víctimas y familiares que sufrieron la catástrofe de la DANA.

 

 

La falta de respuestas claras y la sucesión de excusas baratas han generado una sensación de impunidad y desprecio que trasciende lo político y afecta a la confianza en las instituciones.

 

 

La sociedad valenciana y española exige explicaciones, transparencia y justicia, y rechaza la utilización de argumentos sexistas como herramienta para eludir responsabilidades.

 

 

La instrucción judicial ha puesto de manifiesto la necesidad de reconstruir la línea de tiempo con precisión y de exigir a los responsables políticos un compromiso real con la verdad.

 

 

El caso Mazón-Vilaplana se ha convertido en símbolo de la lucha por la transparencia y la ética en la gestión pública, y en ejemplo de cómo la presión social y mediática puede desmontar relatos interesados.

 

 

La reconstrucción de los hechos ha sido posible gracias al trabajo de medios de comunicación y a la perseverancia de la oposición política.

 

 

La fiscalización del poder, la exigencia de pruebas y la denuncia de las contradicciones han sido claves para arrojar luz sobre un episodio que podría haber quedado sepultado bajo el silencio institucional.

 

 

El caso pone de relieve la importancia de la prensa libre y plural en la defensa de la democracia y en la protección de los derechos de las víctimas.

 

 

La indignación expresada por Óscar Puente es compartida por muchos ciudadanos, que ven en este episodio una muestra de la crisis ética que atraviesa la política española.

 

 

La utilización de la figura de Vilaplana como escudo, el recurso al machismo y la sucesión de mentiras evidencian la necesidad de una regeneración democrática y de una cultura política basada en la transparencia y la rendición de cuentas.

 

 

 

El caso Mazón-Vilaplana trasciende la investigación judicial y se convierte en espejo de los retos que enfrenta la política valenciana y española.

 

 

La exigencia de transparencia, la defensa de la verdad y la protección de las víctimas son condiciones imprescindibles para avanzar hacia una democracia madura y responsable.

 

 

La soledad de Mazón en el momento más crítico de la DANA, la complicidad del PP en la construcción de relatos y la utilización de excusas sexistas como cortina de humo son síntomas de una crisis ética que exige respuestas claras y reformas profundas.

 

 

La ciudadanía demanda explicaciones, y la justicia debe estar a la altura de esa exigencia.

 

 

 

La memoria de las víctimas de la DANA merece justicia, y la sociedad debe permanecer vigilante para que la opacidad y la mentira no se impongan sobre la transparencia y la responsabilidad.