Apoteosis y vítores para el rey Juan Carlos en la Maestranza de Sevilla.

 

El emérito, que ha regresado a España para disfrutar del Domingo de Resurrección de la Semana Santa, ha disfrutado de una tarde de toros en la Maestranza de Sevilla junto a su hija mayor.

 

 

GTRES.

 

El rey Juan Carlos (88 años) ha regresado a España este Domingo de Resurrección para pasar tiempo con su hija Elena (62 años).

 

La Infanta, que ha pasado el Jueves y el Viernes Santo con su madre en la Semana Santa de Murcia, ha querido también tener un plan con su padre durante esta festividad religiosa tan significativa para la familia.

 

Es por eso que juntos no han dudado en acudir a la corrida de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla. Una tarde de toros en la que se les ha visto, como siempre, muy unidos.

 

Directo desde Abu Dabi y después de haber suspendido su viaje a Galicia hace unas semanas, el padre de Felipe VI ha aterrizado en el aeropuerto de la capital hispalense en su avión privado para después ir al céntrico hotel Vincci La Rábid en el que se está hospedando, un emplazamiento cercano a la plaza de toros que le permite desplazarse con mayor rapidez.

 

La infanta Elena ha acompañado a su padre a la Maestranza de Sevilla para pasar una tarde de toros.

 

GTRES.

Reencuentro con amigos.

 

Ha sido al llegar al hotel cuando el emérito ha podido saludar y charlar con algunos de los rostros que más cariño le tienen.

 

Y es que allí estaban, según cuenta ‘El diario de Sevilla’, Carlos Herrera y su mujer, Pepa GeaTomás Páramo y su mujer María García de Jaime, Alfonso Guerra Laurence Debray, la biógrafa que ha hecho sus memorias. Todos ellos esperando para saludarle.

 

Tras dejar sus enseres y descansar un poco, Juan Carlos ha querido también pasar tiempo con dos de sus nietos preferidos, Froilán y Victoria Federica, así como del novio de la hija de la infanta Elena, Jorge Navalpotro. Un momento en el que se le ha visto dándose efusivos y bonitos abrazos. 

 

 

Europa Press.

 

Juan Carlos, Froilán y Victoria.

 

Comida con Froilán y Victoria Federica.

 

A pesar de que le hubiera gustado estar con ellos en ese instante de reencuentros, la infanta Elena no ha podido porque tenía que acudir al pregón taurino que ha realizado el periodista Rubén Amón en el Teatro de la Maestranza.

 

Es por eso que el emérito y sus nietos han puesto rumbo al club La Pineda para almorzar juntos, donde después ha llegado la primogénita del monarca.

 

En ese momento algunos de los que han presenciado el momento no han dudado en aplaudir y gritar “¡Viva el rey!“. Es más, desde ‘Europa Press’ le ha preguntado cuándo tenía pensado venir a España definitivamente y el padre de las Infantas no ha dudado en contestar que “en cuanto pueda”. 

Juan Carlos y Elena han disfrutado de una tarde de toros en Sevilla.

 

X @LancesMaestranz.

Complicidad entre padre e hija.

 

Muy atentos a este cartel taurino tan esperado para los fanáticos del toreo (Morante de la Puebla ha vuelto a los ruedos tras meses apartado y ha estado acompañado de Andrés Roca Rey y David de Miranda), Juan Carlos y Elena ha vuelto a demostrar no solo su pasión por los toros, sino de su gran complicidad.

 

Juan Carlos ha pasado también tiempo con sus nietos preferidos comiendo en el club La Pineda.

 

GTRES.

 

Comentarios, gestos cariñosos, miradas… Padre e hija siempre han disfrutado juntos desde el tradicional palco de los maestrantes (en vez del palco del Príncipe que tantas ocasiones estuvo su madre, María de las Mercedes) de estos momentos taurinos.

 

Una afición que viene de largo. Y es que la Infanta y el emérito también lo hicieron en su día en la Plaza de Toros de Las Ventas cuando se lo permitía el calendario.

Juan Carlos, muy feliz.

 

Durante la tarde, Juan Carlos se ha encontrado en un enclave perfecto para darse un gran baño de masas. Recibido con una gran ovación de todos los asistentes taurinos, también ha sonado el himno de España.

 

Un momento en el que se ha roto el protocolo para vitorear al emérito, que se ha levantado pese a sus problemas de movilidad, y en el que la Infanta no podía dejar de sonreír.

 

Juan Carlos se ha dado un gran baño de masas en Sevilla.

 

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Eso sí, no ha sido el único momento en el que Juan Carlos se ha puesto en pie. Después del paseíllo de los protagonistas de la tarde, el rey se ha levantado de nuevo cuando se ha guardado un minuto de silencio por Rafael de Paula y Ricardo Ortiz, toreros fallecidos, y también por las víctimas del accidente de tren en Adamuz.

 

“Para mí es un honor, y para todos los aficionados, hace mucha falta que nos apoyen en la fiesta nacional. Y nosotros le daremos todo nuestro cariño”, ha dicho Morante de la Puebla a Canal Sur antes de dedicar una faena al emérito.