Estos son los mensajes que Feijóo envió a Mazón el día de la DANA.

 

 

 

Todo ello llega después de que la magistrada pidiera a Feijóo la conversación íntegra con Mazón.

 

 

 

Fotomontaje de Alberto Núñez Feijóo. Elaboración propia.

 

 

La mañana posterior a Año Nuevo no fue una más en la agenda política española.

 

Mientras gran parte del país seguía digiriendo las celebraciones, una decisión judicial volvía a colocar en el centro del debate uno de los episodios más dolorosos y controvertidos del último año: la gestión política y comunicativa del día de la DANA que arrasó parte de la Comunitat Valenciana.

 

 

Esta vez, el foco no estaba en una comparecencia pública ni en un discurso parlamentario, sino en algo aparentemente más sencillo y, a la vez, mucho más revelador: una conversación privada de WhatsApp entre dos dirigentes del Partido Popular.

 

 

Alberto Núñez Feijóo, presidente del PP y líder de la oposición, cumplió finalmente este viernes con el requerimiento de la jueza de Catarroja encargada de instruir la causa de la DANA.

 

 

Lo hizo entregando los mensajes que él mismo envió a Carlos Mazón el 29 de octubre de 2024, el día en que la tragedia golpeó con más fuerza.

 

Un gesto que llega después de días de presión judicial, de reclamaciones explícitas de las víctimas y de una creciente polémica política por haber facilitado inicialmente solo una parte de la conversación.

 

 

El 24 de diciembre, coincidiendo con Nochebuena, Feijóo había remitido al juzgado únicamente los mensajes que recibió de Mazón aquel día. No incluyó sus propias respuestas.

 

Aquella entrega parcial encendió todas las alarmas. Las asociaciones de víctimas lo interpretaron como una maniobra incompleta, cuando no una falta de sensibilidad.

 

La magistrada, por su parte, fue clara: para entender el contexto de aquellas horas críticas, no bastan fragmentos seleccionados; es imprescindible la conversación íntegra.

 

 

El auto judicial posterior no dejaba lugar a dudas. La jueza ordenó que se comunicara “nuevamente” al líder del PP la posibilidad —y la necesidad— de aportar de forma voluntaria todos los mensajes de WhatsApp intercambiados con el entonces presidente de la Generalitat Valenciana durante esa jornada.

 

Subrayó, además, que debían ser la conversación completa, no extractos ni mensajes escogidos. En otras palabras, transparencia total.

 

 

La entrega realizada este viernes responde a ese mandato. El acta notarial recoge, minuto a minuto, los mensajes que Feijóo envió a Mazón desde las 19:59 hasta las 23:27 horas del 29 de octubre de 2024.

 

No son mensajes largos ni especialmente elaborados, pero sí cargados de significado político y humano.

 

En ellos se mezclan gestos de apoyo, preguntas urgentes, recomendaciones de comunicación y una constante preocupación por el alcance real de la catástrofe.

 

El primer mensaje, enviado a las 19:59, marca el tono inicial: un mensaje de solidaridad dirigido no solo a Mazón, sino “a todos los ciudadanos de la Comunitat Valenciana”.

 

Feijóo se pone “a la orden” para lo que la organización y él mismo puedan ser de utilidad. Es un texto institucional, correcto, pensado también para dejar constancia de apoyo político en un momento crítico.

 

 

Poco después, a las 20:26, aparece una de las frases que más atención ha despertado en el análisis público posterior: “Ánimo. Lidera informativamente como hiciste con el incendio”.

 

En apenas una línea, Feijóo introduce un elemento clave: la importancia de la comunicación.

 

No habla de protocolos, de medios materiales o de coordinación técnica, sino de liderazgo informativo.

 

Para muchos analistas, este mensaje resume una forma de entender la gestión de crisis desde la política.

 

 

A las 21:29, el tono se vuelve más directo y más preocupado. Feijóo se disculpa por estar en un acto y no poder llamar en ese momento. Pregunta sin rodeos: “¿Muertos? ¿Desaparecidos? ¿Daños cuantiosos?”.

 

Son preguntas crudas, propias de alguien que intenta calibrar la magnitud real de lo que está ocurriendo mientras la información aún es fragmentaria y confusa.

 

Minutos después, a las 21:45, llega un escueto “Bien” y, acto seguido, el envío de un contacto: “Pallete (J. María) Telefónica”.

 

Este gesto, aparentemente técnico, ha generado múltiples lecturas. Para algunos, es una muestra de intento de facilitar recursos en un momento en el que las comunicaciones estaban seriamente afectadas.

 

Para otros, refleja hasta qué punto las redes personales y empresariales se activan en situaciones de emergencia.

 

 

Ya entrada la noche, a las 23:21, Feijóo vuelve a preguntar por la actuación del Gobierno central: “Dice. El gobierno q os ha llamado… espero q sea así y os estén prestando ayuda suficiente”.

 

La frase encierra una doble intención: interesarse por la ayuda real y, al mismo tiempo, dejar constancia de una posible falta de respuesta estatal. En el contexto político posterior, este mensaje adquiere un peso especial.

 

 

Las preguntas continúan a las 23:23: a qué hora se produjo la llamada del Gobierno, qué ministro actúa como referencia, cuándo se prevé que termine la DANA.

 

Son cuestiones operativas, pero también políticas. Saber quién llama, cuándo y cómo no es irrelevante en una crisis de esta magnitud.

 

 

A las 23:25, Feijóo se ofrece a desplazarse: “Si crees q debo ir mañana o el jueves por la mañana estoy a la orden”.

 

La frase refuerza la imagen de disponibilidad, aunque también abre el debate sobre el papel que deben jugar los líderes nacionales en una catástrofe autonómica: presencia física, apoyo institucional o discreción.

 

 

El último mensaje, enviado a las 23:27, vuelve a insistir en la comunicación como eje central: “Lleva la iniciativa de comunicación… Es la clave. Los alcaldes diputaciones coordinados y con la gente y tú informando”.

 

De nuevo, la prioridad no es solo la gestión material de la emergencia, sino el relato público, la coordinación del mensaje y la percepción ciudadana.

 

Esta entrega completa de los mensajes no cierra el debate; al contrario, lo amplía. Para las víctimas de la DANA, cada detalle importa.

 

No se trata de morbo ni de revancha política, sino de entender cómo se tomaron las decisiones, qué se sabía en cada momento y qué se priorizó en las horas más oscuras.

 

La comunicación, en una tragedia, puede salvar vidas, pero también puede ocultar errores si se utiliza de forma defensiva.

 

 

Desde el punto de vista judicial, la jueza de Catarroja ha mostrado una actitud firme y meticulosa.

 

No solo ha exigido la conversación íntegra, sino que ha regulado con precisión la forma en que Feijóo deberá prestar declaración.

 

En un auto fechado el 29 de diciembre, autorizó al líder del PP a comparecer de forma telemática desde su despacho oficial en el Congreso, amparándose en el artículo 412 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal.

 

Una decisión ajustada a derecho, pero acompañada de una aclaración importante: Feijóo también puede acudir presencialmente si así lo desea.

 

Ese matiz no es menor. Subraya que la Justicia facilita los medios, pero no rebaja la exigencia de colaboración.

 

La magistrada deja claro que no se trata de un trámite político, sino de una investigación judicial en la que cada testimonio cuenta.

 

En paralelo, el Partido Popular ha intentado construir un relato de colaboración ejemplar con la Justicia.

 

Fuentes de la formación han destacado que Feijóo ha cumplido con todos los requerimientos y han aprovechado para cargar contra el Gobierno central, acusándolo de no actuar con la misma transparencia en otros casos.

 

Es una estrategia conocida: convertir una obligación judicial en un activo político.

 

Sin embargo, la percepción social no es tan lineal. Para una parte de la ciudadanía, la entrega inicial parcial de los mensajes sembró dudas difíciles de borrar.

 

La rectificación posterior, aunque necesaria, llega tarde para quienes consideran que en una tragedia de esta magnitud no debería haber espacio para entregas selectivas ni para interpretaciones interesadas.

 

Este episodio vuelve a poner sobre la mesa una cuestión de fondo: el papel de la política en las catástrofes.

 

Cuando la naturaleza golpea con violencia, las siglas deberían desaparecer. Pero la realidad demuestra que no siempre es así.

 

Las decisiones, los mensajes y hasta los silencios se analizan después con lupa, porque de ellos dependen responsabilidades y, sobre todo, aprendizajes para el futuro.

 

La DANA del 29 de octubre de 2024 dejó víctimas, daños materiales incalculables y una herida emocional profunda en muchas localidades valencianas.

 

La investigación judicial busca respuestas, pero también garantías de que algo así no vuelva a repetirse sin que el sistema esté preparado. En ese camino, cada mensaje, cada llamada y cada decisión cuentan.

 

 

La entrega íntegra de la conversación entre Feijóo y Mazón es un paso necesario, pero no suficiente.

 

Ahora comienza la fase más compleja: interpretar esos mensajes en su contexto real, cruzarlos con otras pruebas y determinar si hubo fallos evitables. La Justicia tiene la palabra, pero la sociedad también observa.

 

Porque al final, más allá de la confrontación política, lo que está en juego es la confianza.

 

Confianza en las instituciones, en la transparencia de los líderes y en la capacidad del sistema para aprender de sus errores.

 

Y esa confianza no se reconstruye con discursos, sino con hechos claros, completos y verificables.

 

La investigación sigue su curso. Las víctimas esperan. Y la política, una vez más, se enfrenta a su prueba más difícil: estar a la altura cuando ya no hay cámaras, ni aplausos, ni excusas.