Rosa Villacastín, durísima con Feijóo tras su balance de fin de año: “Llorando por llegar a Moncloa”.

 

 

 

La periodista critica al líder del PP en redes sociales por centrar su discurso en atacar al presidente del Gobierno.

 

 

 

Rosa Villacastín y Alberto Núñez Feijóo.

 

La política española ha vuelto a incendiar las redes sociales en el cierre de 2025, esta vez a raíz de un mensaje publicado por la periodista y escritora Rosa Villacastín que no ha dejado indiferente a nadie. Sus palabras, dirigidas de forma directa y contundente al líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, han generado una ola de reacciones que refleja, una vez más, el clima de alta polarización que atraviesa el debate público en España.

 

 

Villacastín, una figura conocida desde hace décadas por su trayectoria en medios de comunicación y por su presencia constante en el análisis político, lanzó un tuit especialmente duro en el que acusaba a Feijóo de estar “obsesionado” con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

 

 

El mensaje no solo cuestionaba el contenido del discurso del líder popular, sino también el tono y la estrategia política que, a juicio de la periodista, se basa en el ataque personal constante al jefe del Ejecutivo.

 

“Escuchando a Feijóo tengo el convencimiento de que debe ir urgentemente al psiquiatra.

 

De cada diez palabras que pronuncia cinco son para insultar a Sánchez.

 

Está obsesionado con el presidente. Pobre. Sánchez presidente y Feijóo llorando por llegar a Moncloa. Pobre”, escribió Villacastín en su cuenta personal de X, antiguo Twitter.

 

Un texto breve, directo y cargado de ironía que, en cuestión de minutos, comenzó a circular de forma masiva, acumulando miles de visualizaciones, comentarios y compartidos.

 

 

La publicación llegó pocas horas después de que Alberto Núñez Feijóo compareciera ante los medios para hacer balance del año político 2025.

 

En esa rueda de prensa, el líder del PP había desplegado un discurso muy crítico con el Gobierno de coalición encabezado por Pedro Sánchez, calificando el año como el del “colapso total del sanchismo” y definiéndolo como “el peor año del peor Gobierno de la historia democrática de nuestro país”.

 

Unas palabras que, para muchos analistas, buscaban marcar perfil propio y reforzar su papel como principal alternativa al Ejecutivo.

 

 

El contraste entre ambos mensajes, el institucional y el incendiario, el político y el periodístico, no tardó en convertirse en tema central de conversación.

 

Mientras Feijóo insistía en un diagnóstico profundamente negativo de la situación del país, Villacastín ponía el foco en lo que considera una obsesión personal del líder popular con Pedro Sánchez, sugiriendo que esa fijación eclipsa cualquier propuesta constructiva o alternativa real de gobierno.

 

 

La periodista no es una voz neutral en este debate. En los últimos años, Rosa Villacastín se ha mostrado abiertamente favorable al Gobierno de coalición y, en particular, al liderazgo de Pedro Sánchez.

 

Desde sus columnas y redes sociales ha defendido en numerosas ocasiones las políticas del Ejecutivo y ha criticado con dureza a la derecha política y mediática.

 

Por ello, su tuit ha sido interpretado tanto como una opinión legítima en el marco de la libertad de expresión como una muestra más del enfrentamiento ideológico que domina el espacio público.

 

 

Las reacciones no se hicieron esperar. Los seguidores y simpatizantes del PSOE y del Gobierno aplaudieron el mensaje, destacando que Villacastín había verbalizado lo que muchos piensan: que Feijóo ha convertido a Sánchez en el eje central de su discurso, relegando a un segundo plano las propuestas concretas para el país.

 

Para este sector, el tuit fue una crítica dura pero coherente con la realidad de los últimos meses.

 

 

En el lado contrario, numerosos usuarios, dirigentes y simpatizantes del Partido Popular calificaron el mensaje de inadmisible, acusando a la periodista de cruzar una línea al utilizar expresiones relacionadas con la salud mental para desacreditar a un adversario político.

 

Algunos incluso reclamaron responsabilidades o una rectificación pública, señalando que ese tipo de comentarios contribuyen a degradar aún más el debate político.

 

Este choque en redes no puede entenderse sin el contexto de la comparecencia de Feijóo.

 

Durante su balance del año, el líder popular aseguró que Pedro Sánchez “ha perdido los apoyos que le invistieron” y advirtió de que el Ejecutivo podría convertirse en “el primer Gobierno incapaz de aprobar unos Presupuestos Generales del Estado”.

 

Para Feijóo, esta situación de bloqueo parlamentario es la prueba de la debilidad del Gobierno y debería llevar al presidente a reflexionar seriamente sobre la convocatoria de elecciones generales anticipadas.

 

 

El dirigente del PP también vinculó lo que considera el fracaso del Gobierno a los resultados electorales del PSOE en distintos territorios.

 

En su intervención, puso especial énfasis en las elecciones autonómicas de Extremadura, donde los socialistas sufrieron una importante pérdida de apoyo.

 

Feijóo habló abiertamente de “batacazo”, subrayando que la candidatura encabezada por Miguel Ángel Gallardo perdió diez escaños y cerca de la mitad de los votos, mientras que el PP, con María Guardiola al frente, logró revalidar su posición con lo que calificó como “un resultado espectacular”.

 

 

“Los ciudadanos ya han decidido”, afirmó Feijóo ante los medios, reclamando que se respete el resultado electoral y defendiendo que, cuando un partido obtiene el 43% de los votos, “hay pocas dudas de que ese partido debe construir un Gobierno”.

 

Un mensaje dirigido tanto al PSOE como a Vox, a los que pidió que no bloqueen la investidura de Guardiola en Extremadura.

 

 

Estas palabras también forman parte del trasfondo del mensaje de Villacastín.

 

Para la periodista, el discurso de Feijóo no es tanto una reflexión sobre la situación del país como una sucesión de ataques personales y un intento constante de deslegitimar a Pedro Sánchez.

 

De ahí su acusación de obsesión, que ha sido uno de los términos más repetidos en los comentarios posteriores al tuit.

 

 

Más allá de la polémica concreta, el episodio pone de relieve varias cuestiones de fondo.

 

En primer lugar, el papel de las redes sociales como amplificador del conflicto político.

 

Un solo mensaje, escrito en tono emocional y provocador, es capaz de marcar la agenda durante horas y generar un debate que trasciende el propio contenido del tuit.

 

En segundo lugar, la creciente dificultad para mantener un tono sereno en la confrontación política, tanto desde las instituciones como desde el ámbito mediático.

 

 

 

El uso de expresiones relacionadas con la salud mental en la crítica política ha reabierto, además, un debate sensible.

 

Aunque Villacastín no es la primera ni la única figura pública en recurrir a este tipo de lenguaje, cada vez son más las voces que alertan sobre los riesgos de trivializar o estigmatizar estos temas en el discurso público.

 

Incluso algunos usuarios afines a la periodista reconocieron que, aunque compartían el fondo de su crítica, el tono podía resultar excesivo.

 

Al mismo tiempo, el mensaje ha servido para evidenciar hasta qué punto la figura de Pedro Sánchez se ha convertido en el eje central de la política española.

 

Para sus detractores, es el responsable de todos los males; para sus defensores, el blanco de una oposición que, según ellos, carece de un proyecto alternativo sólido.

 

En ese contexto, la acusación de obsesión lanzada contra Feijóo conecta con una percepción que existe en una parte de la opinión pública.

 

El líder del PP, por su parte, no ha respondido directamente al tuit de Villacastín. Su estrategia habitual ha sido la de centrarse en el mensaje político y evitar entrar en confrontaciones personales con periodistas o comentaristas.

 

Sin embargo, su entorno sí ha dejado claro su malestar por lo que consideran un ataque personal injustificado y fuera de lugar.

 

La polémica también ha reavivado el debate sobre el papel de los periodistas en la política.

 

¿Hasta qué punto una figura mediática puede o debe implicarse de forma tan explícita en el apoyo a un líder o a un Gobierno? Para algunos, la claridad ideológica de Villacastín es un ejercicio de honestidad; para otros, compromete la credibilidad y la independencia que se espera del periodismo.

 

 

En cualquier caso, lo ocurrido es un reflejo fiel del momento político que vive España.

 

Un final de año marcado por balances enfrentados, por discursos extremos y por una confrontación constante que se traslada de las instituciones a las redes sociales.

 

El cruce de mensajes entre Feijóo y Villacastín, aunque indirecto, simboliza esa tensión permanente entre dos formas opuestas de interpretar la realidad del país.

 

Mientras el líder del PP insiste en dibujar un escenario de crisis y desgaste del Gobierno, voces como la de Villacastín defienden que España avanza y que la oposición se limita a atacar sin ofrecer soluciones.

 

Entre ambos relatos se mueve una ciudadanía cansada del enfrentamiento, pero también altamente movilizada y pendiente de cada gesto, cada palabra y cada tuit.

 

Con la vista puesta en 2026, todo indica que este tipo de episodios seguirán siendo habituales.

 

La política española parece haber entrado en una dinámica en la que el debate se libra tanto en las tribunas oficiales como en el terreno emocional de las redes sociales.

 

Y en ese espacio, figuras como Rosa Villacastín seguirán jugando un papel protagonista, generando apoyos, críticas y, sobre todo, polémica.