ÚLTIMA HORA: DISCURSO COMPLETO de SANTIAGO ABASCAL contra el BIPARTIDISMO SACUDE el CONGRESO.

 

 

El discurso pronunciado en el Congreso por la portavoz de Vox se ha convertido en uno de los más comentados y controvertidos del panorama político reciente.

 

No solo por la dureza de las palabras empleadas, sino por la estrategia discursiva que busca proyectar una imagen de ruptura total con el Gobierno de Pedro Sánchez, con el Partido Socialista y, de forma muy significativa, también con el Partido Popular.

 

Un alegato largo, sin concesiones y cargado de referencias que conectan directamente con una parte del electorado que percibe un profundo deterioro institucional, económico y social en España.

 

 

Desde el inicio de su intervención, la diputada dibuja un escenario de emergencia nacional.

 

España, según su relato, estaría gobernada por un Ejecutivo “inundado de corrupción”, condicionado por intereses ajenos al bien común y sostenido por pactos que comprometen la soberanía del país.

 

La acusación no se limita al ámbito interno, sino que se proyecta hacia el exterior, donde asegura que la imagen de España ha quedado seriamente dañada.

 

Según afirma, esta percepción negativa no sería una interpretación partidista, sino una constatación compartida en conversaciones con líderes internacionales, diplomáticos y actores políticos extranjeros.

 

Uno de los ejes centrales del discurso es la figura de Pedro Sánchez. La portavoz insiste en que el presidente del Gobierno habría construido un relato internacional basado en una imagen de estadista global que, en la práctica, no se corresponde con la realidad.

 

Frente a la proyección que, según ella, Sánchez intenta vender en foros internacionales, se contrapone una percepción de debilidad, sumisión a agendas supranacionales y una gestión marcada por escándalos, contradicciones y decisiones polémicas.

 

La comparación con líderes autoritarios latinoamericanos no es casual, sino parte de una narrativa que busca asociar al presidente con prácticas que, a su juicio, erosionan la democracia liberal.

 

 

La política exterior ocupa un espacio relevante en la intervención. La portavoz cuestiona la credibilidad del Gobierno español en asuntos clave como la guerra de Ucrania, la relación con la OTAN o la posición de España en Oriente Medio.

 

 

A su entender, el problema no sería únicamente la falta de liderazgo, sino la incoherencia entre el discurso oficial y la realidad interna del país.

 

Un Estado que, según afirma, no logra garantizar servicios básicos, seguridad o estabilidad institucional difícilmente puede erigirse en referente moral o político en el ámbito internacional.

 

 

El discurso no ahorra críticas al Partido Popular, al que acusa de mantener pactos con el PSOE tanto en España como en Europa.

 

Desde esta óptica, PP y PSOE formarían parte de un mismo bloque que comparte decisiones estratégicas en materia de inmigración, política energética, transición ecológica y gobernanza europea.

 

Esta acusación busca desmontar la idea de una alternancia real y reforzar el mensaje de que existe un consenso de élites políticas desconectadas de la realidad social.

 

 

Uno de los momentos más tensos llega al abordar los indultos concedidos por el Gobierno.

 

La portavoz denuncia que se haya beneficiado a personas condenadas por delitos violentos y lo interpreta como una señal extremadamente grave.

 

A su juicio, estos indultos no serían hechos aislados, sino una declaración de intenciones que pone en cuestión el Estado de derecho y envía un mensaje de impunidad.

 

En este punto, la crítica se dirige tanto al Ejecutivo como a la oposición, por lo que considera una falta de reacción contundente.

 

 

La inmigración es, sin duda, uno de los pilares del discurso. La portavoz presenta la política migratoria como uno de los factores clave del deterioro de los servicios públicos, la falta de vivienda asequible, la saturación del sistema sanitario y el aumento de la inseguridad.

 

 

Utiliza cifras elevadas para subrayar la magnitud del fenómeno y lo define como una “invasión migratoria”, un término que conecta con el marco ideológico de Vox y con una parte del electorado preocupada por los cambios demográficos y sociales.

 

 

En el ámbito sanitario, se menciona de forma específica la presión sobre comunidades como Madrid, donde, según afirma, se atiende cada año a cientos de miles de inmigrantes en situación irregular.

 

Este argumento se emplea para explicar las listas de espera, la falta de recursos y el desgaste del sistema público.

 

La crítica se extiende a otras comunidades gobernadas tanto por el PSOE como por el PP, a las que acusa de ocultar datos y de mantener políticas similares.

 

 

La vivienda aparece como otro gran problema estructural. La portavoz rechaza la idea de que se trate únicamente de una cuestión global o europea y señala directamente a décadas de políticas intervencionistas, fiscales y migratorias como causa principal.

 

Según su planteamiento, el aumento de la demanda, combinado con una regulación restrictiva y una presión fiscal elevada, ha expulsado a los jóvenes del mercado inmobiliario y ha hecho prácticamente imposible la emancipación.

 

 

El discurso también dedica un espacio importante a la crítica de la llamada transición ecológica. Bajo términos como “terrorismo climático” o “estafa verde”, la portavoz cuestiona las políticas derivadas del Pacto Verde Europeo, las zonas de bajas emisiones y las restricciones energéticas

 

 

. A su juicio, estas medidas no solo empobrecen a las clases medias y trabajadoras, sino que benefician a grandes corporaciones y fondos internacionales.

 

Se denuncia una contradicción entre el discurso ambiental y la realidad de acuerdos con países altamente contaminantes, así como la dependencia creciente de potencias como China.

 

 

La referencia a la soberanía energética y a la renuncia a explotar recursos propios se utiliza para reforzar la idea de un país debilitado y vulnerable.

 

Según este planteamiento, la destrucción de la capacidad industrial y energética habría dejado a España expuesta a apagones, dependencia exterior y pérdida de competitividad.

 

Todo ello, insiste, en nombre de una agenda que no ha sido refrendada directamente por los ciudadanos.

 

 

Otro aspecto destacado es la crítica al deterioro de las infraestructuras y a la falta de inversiones en obras hidráulicas, presas y sistemas de prevención de catástrofes.

 

 

En este punto, el discurso conecta con episodios recientes de lluvias torrenciales y daños graves en distintas zonas del país.

 

La portavoz contrapone la falta de inversiones en infraestructuras básicas con el gasto en proyectos simbólicos o ideológicos, reforzando la sensación de prioridades equivocadas.

 

 

El tono se vuelve especialmente duro al final de la intervención, cuando se apela directamente a la convocatoria de elecciones y a la necesidad de devolver la voz a los ciudadanos.

 

La portavoz insiste en que el Gobierno teme someter sus políticas al juicio popular y acusa al presidente de aferrarse al poder a cualquier precio.

 

La referencia a posibles responsabilidades judiciales futuras añade una carga emocional y política que busca dejar huella tanto en el hemiciclo como en la opinión pública.

 

Más allá de las formas y del lenguaje empleado, el discurso refleja una estrategia clara: capitalizar el descontento social, presentarse como la única alternativa real al consenso dominante y forzar al Partido Popular a definirse con mayor claridad.

 

Es un mensaje diseñado para viralizarse, para circular en redes sociales y para reforzar una narrativa de confrontación directa con el sistema político actual.

 

 

En un contexto de creciente polarización, este tipo de intervenciones no solo marcan la agenda mediática, sino que influyen en el debate público y en la percepción que muchos ciudadanos tienen de las instituciones.

 

Para unos, se trata de un discurso necesario que pone sobre la mesa problemas reales sin filtros ni eufemismos.

 

Para otros, es un ejemplo de exageración, confrontación y simplificación de una realidad compleja.

 

Lo que resulta indiscutible es que ha conseguido su objetivo principal: situarse en el centro del debate político y obligar al resto de actores a reaccionar.