Dos familias, una Corona: los gestos que evidencian la distancia

De un tiempo a esta parte las tensiones se han hecho demasiado visibles. El último retrato del Rey Emérito con las Infantas Elena y Cristina y su nieto Froilán “no ha gustado nada” en Zarzuela y se considera que “roza la provocación”.

 

 

El Rey Juan Carlos y los Reyes Felipe y Letizia

El Rey Juan Carlos y los Reyes Felipe y Letizia en los Premios Nacionales de Deporte en 2019

Foto: GTRES

 

Hay gestos que no necesitan explicación porque hablan por sí solos.

Y lo que estamos viendo en los últimos meses en el seno de la Familia Real configura un relato que dibuja, con nitidez, una fractura familiar e institucional que incluso algunos ya no se preocupan por disimular.

Veníamos de una Semana Santa que ha dejado una imagen demasiado elocuente: los Reyes Felipe y Letizia, junto a la Princesa Leonor y la Infanta Sofía en Madrid, mezclados casi de incógnito entre el pueblo para vivir una de las procesiones del Viernes Santo.

La Reina Sofía, en Mallorca, fiel a sus afectos y a su discreta lealtad institucional. Y el Rey Emérito, en Sevilla, arropado por la Infanta Elena y sus nietos en la Maestranza.

No eran vacaciones separadas. Ni la distancia era solo geográfica.

Era una declaración de posiciones.Era un mapa de las relaciones en la Familia Real española.

 

 

Los Reyes Felipe y Letizia y sus hijas en la Semana Santa de Carabanchel

Los Reyes Felipe y Letizia y sus hijas en la Semana Santa de Carabanchel

Foto: Redes sociales

 

Solo una semana después, una fotografía terminó de dibujar ese mapael retrato familiar en París que hemos visto del Rey Juan Carlos con las Infantas Elena y Cristina y su nieto Froilán.

Una estampa familiar, aparente- mente inocente, pero que, en realidad, es toda una declaración de intenciones.

Para quienes leen entre líneas —y en asuntos de Casa Real casi todo está entre líneas—, la foto tenía una densidad simbólica extraordinaria.

Y por eso ellos se han encargado de facilitarla para que se hiciera pública y todo el mundo pudiera verla.

La otra familia

 

 

Froilán, las Infantas Elena y Cristina y el Rey Juan Carlos

Froilán, las Infantas Elena y Cristina y el Rey Juan Carlos en la Asamblea Nacional de París

Foto: GTRES

 

Esa imagen es, en puridad, la otra rama. Es una escenificación deliberada de “la otra familia”, la imagen de la Familia Real que habría sido si la Constitución Española no estableciera la prevalencia del varón sobre la mujer o si Felipe de Borbón, el tercer hijo, no hubiera nacido.

La Infanta Elena como sucesora y Froilán como heredero. Una Corona alternativa. 

La Corona que no fue, pero que posaba en Francia, donde los Borbones fueron expulsados en 1830.

En términos de comunicación, resulta difícil no interpretarla como un gesto de afirmación que roza el desafío.

De hecho, son muchos los que piensa que esta imagen es otro más de los micropulsos del Rey Emérito hacia su hijo.

Desde el entorno de La Zarzuela nos hacen ver que esa imagen “no ha gustado nada” y que “roza la provocación”.

Demasiado visible

 

 

El Rey Juan Carlos y la Infanta Elena en la plaza de toros de Sevilla

El Rey Juan Carlos y la Infanta Elena en la plaza de toros de Sevilla

Foto: GTRES

 

Lo verdaderamente llamativo de esta situación no es que existan tensiones en el seno de la Familia Real, algo que, a estas alturas, nadie que siga la actualidad de Casa Real puede ignorar.

Lo llamativo es que esas tensiones se hayan hecho tan visibles, tan cartografiables, tan fáciles de trazar sobre el papel.

Aquí, los Reyes. Allí, el Emérito con sus hijas.

Y en medio, la Reina Sofía haciendo equilibrios con la elegancia de quien lleva décadas dominando ese arte sin que nadie se lo pida expresamente.

 

La Reina Sofía y el Rey Felipe en el Palacio Real

La Reina Sofía y el Rey Felipe en el Palacio Real con motivo de la entrega del Toisón de Oro a la Reina emérita

Foto: GTRES

 

Pero cuando tiene que elegir en qué fotografía ponerse, Doña Sofía lleva años eligiendo la misma: la de su hijo, la de la institución, la de los continuidad de una Corona que ella también ayudó a construir y a salvar en momentos que la Historia no ha olvidado.

La división en el seno de la Familia Real no es nueva, pero en estas semanas está alcanzando una visibilidad inédita.

La publicación de Reconciliaciónel libro autobiográfico del Rey Emérito, convirtió lo privado en público con duras críticas a su hijo y a su nuera.

 

 

El Rey Juan Carlos y el Rey Felipe en unos premios en 2019

El Rey Juan Carlos y el Rey Felipe en los Premios Nacionales de Deporte de 2019

Foto: GTRES

 

Juan Carlos I escribió que abandonó España para no interferir en el reinado de su hijo, para que las sombras que se cernían sobre su figura (las investigaciones judiciales, las cuentas en el extranjero y el escándalo con Corinna) no oscurecieran también la Corona que había dejado en manos de Felipe VI. Una explicación que aceptaron como sincera.

El problema es que entre ese propósito y los hechos de los últimos meses hay una distancia difícil de ignorar.

Porque de un tiempo a esta parte, el Rey Juan Carlos dice una cosa y hace la contraria. En ocasiones parece como si estuviera ajustando cuentas con su hijo.

 

La Princesa Leonor mirando al Rey Felipe en los Premios Princesa de Asturias

La Princesa Leonor mirando al Rey Felipe en los Premios Princesa de Asturias 2025

Foto: GTRES

 

La última ha sido con una entrevista que ha concedido al periódico francés Le Figaro, donde vuelve a criticar situaciones y reprochar algunas decisiones de Felipe VI: “Leonor debería tener más protagonismo”.

En el entorno de La Zarzuela lo describen con una frase que resume bien la situación: “El Rey no busca romper con su padre, pero tampoco puede permitir que el pasado condicione su reinado”.

Felipe y Letizia llevan casi doce años construyendo una monarquía más sobria, transparente y alejada del escándalo.

El proyecto tiene mérito y también tiene futuro: la Princesa Leonor.