La reina Sofía se salta el protocolo en Murcia y cae rendida a los deliciosos dulces de Semana Santa desoyendo la recomendación del equipo de seguridad.

 

La reina Sofía ha obviado la recomendación del equipo de seguridad y no dudaba en comerse un buñuelo en medio de la procesión.

 

 

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La popular procesión de ‘Los Salzillos’ en Murcia ha contado este Viernes Santo con la presencia excepcional de la reina Sofía (87 años) y las infantas Elena y Cristina.

 

Madre e hijas han seguido desde un lugar privilegiado el paso de La Real y Muy Ilustre Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno y la posterior representación. Un acto muy especial que no dudaban en inmortalizar con sus teléfonos móviles.

 

“¡Viva la reina!”, “¡Vivan las infantas!”, “¡Qué jóvenes y qué guapas!”, clamaban los vecinos que se agolpaban a las puertas de la Catedral de Murcia. Un auténtico aluvión de cariño al que doña Sofía y sus hijas han respondido de la misma forma.

 

 

La reina Sofía y las infantas Elena y Cristina disfrutan de ‘Los Salzillos’ en Murcia.

 

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La reina Sofía se salta el protocolo.

 

Es habitual en la procesión de ‘los Salzillos’ que los nazarenos morados repartan caramelos y recuerdos para los devotos que aguardan al paso. Este año, todos querían hacerle llegar a doña Sofía un presente, ya fuera en forma de medalla, pulsera, abanico o dulce. Un quebradero de cabeza para el equipo de seguridad que la custodiaba.

 

A eso de las 10.30 horas, doña Sofía ya no podía sostener más cosas. Pidió ayuda a su hija Elena para colocarse una medalla y no se lo pensó dos veces cuando le ofrecieron un buñuelo y se lo introdujo en la boca mientras miraba divertida a sus hijas. Unas imágenes de lo más divertidas que refleja el lado más natural de la madre de Felipe VI.

 

 

La reina Sofía se come un delicioso buñuelo en plena Semana Santa.

 

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La emérita es muy consciente de que no debía de haber aceptado el dulce, pero tal y como se puede ver en las imágenes lo ha disfrutado mucho y le ha sentado a las mil maravillas. De hecho, completaba su “almuerzo” con una chocolatina.

 

 

La reina Sofía ha vivido un día muy feliz a pesar de las ausencias.

 

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La regla no escrita para los miembros de la Familia Real.

 

Existe una norma no escrita dentro de muchas casas reales que aconseja a sus miembros no aceptar comida o bebida durante los actos públicos, especialmente cuando proviene de personas desconocidas. Esta práctica forma parte de las medidas básicas de protección personal. “Es una cuestión de protocolo, pero también una precaución sanitaria”, dicen los expertos.

 

El principal motivo es evitar posibles intoxicaciones, envenenamientos o la manipulación de alimentos, ya que en eventos multitudinarios resulta muy difícil garantizar el origen y las condiciones sanitarias de lo que se ofrece de manera espontánea.

 

 

Doña Sofía se incorporó al cortejo junto al resto de nazarenos a las puertas de la Catedral de Murcia.

 

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Desde el equipo de seguridad prefieren que cualquier alimento pase previamente por controles estrictos, pero en días como el de hoy, no es de extrañar que doña Sofía haya respondido al cariño de los murcianos de esta forma.

 

Aún así, merece la pena recordar que detrás de un supuesto “rechazo” se esconde una medida discreta de seguridad destinada a proteger su integridad sin comprometer la interacción con el público.

 

La reina Sofía, el eje de cohesión entre sus tres hijos.

 

Tras la procesión, doña Sofía se incorporó al cortejo junto al resto de nazarenos para acompañar al trono hasta el interior del templo, donde fue testigo de excepción de la Estación de Penitencia ante el Santísimo Sacramento, de nuevo arropada por sus hijas.

 

 

La imagen más entrañable de la reina emérita y la infanta Elena en Murcia.

 

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Otro momento reseñable de la jornada fue cuando un grupo de niños nazarenos se agolparon en el palco de honor para llenar de regalos a doña Sofía y las infantas. Un momento muy especial que terminó con un bebé sobre su regazo.

 

Aunque muy lejos de Palma de Mallorca, esta Semana Santa recuerda de alguna manera a aquellas vacaciones que don Juan Carlos y doña Sofía pasaban en familia y que ya son solo recuerdos.

 

Hoy, “la figura de la reina Sofía actúa aquí como eje de cohesión” entre sus hijas y la Corona, destaca la experta en protocolo, María José Gómez Verdú. En los últimos tiempos, las infantas han vuelto a la vida pública, eso sí, siempre bajo la estela de su progenitoria.

 

Así, de una forma natural y familiar, se evita “comprometer directamente la línea marcada por Felipe VI”. Y es que cabe recordar que hace más de una década que ni Elena ni Cristina son miembros en activo de la Familia Real, simplemente son familia del Rey.

 

 

Cristina y Elena se han convertido en las grandes escuderas de su madre.

 

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Con el fin de la procesión, madre e hijas han disfrutado de una comida privada en un restaurante local e inmediatamente después han puesto rumbo a Madrid, cerrando una Semana Santa muy intensa que les ha llevado de Mallorca a Murcia en cuestión de días..