Vivir en el autoengaño: la batalla invisible de Alejandra Rubio.

 

La hija de Terelu Campos ha decidido dejar (temporalmente) la televisión. Y hace muy bien. Porque no está a gusto en televisión.

 

Alejandra Rubio ha anunciado que deja la televisión tras anunciar que está embarazada de su segundo hijo.

 
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Yo tengo una lucha interna enorme por lo que pienso que podría ser mi vida y no es por las decisiones que he tomado desde los 18 años… Esto no es lo que yo quería para mí. No estoy orgullosa de cómo me estoy ganando la vida”. Es Alejandra Rubio y es por esto por lo que ha dejado (temporalmente) la televisión.

 

Vivir en la incongruencia es muy duro. Supone levantarse cada día para asumir un modo de vida que choca con lo que uno considera correcto, deseable o digno. Ganarse la vida de una forma que detestas genera un conflicto interno que no debe ser fácil sobrellevar.

Un buen amigo psicólogo me dice lo siguiente: “Cuando una persona siente que se gana la vida de un modo que contradice sus principios, el conflicto se instala en un lugar profundo.

 

Las justificaciones (“no tengo otra opción”, “es solo un trabajo”, “ya cambiaré”) alivian temporalmente, pero no borran el malestar de fondo. La mente busca coherencia, no puede estar en un conflicto continuo. Cuando eso no ocurre, la energía se dispersa y aparecen síntomas: estrés sostenido, desmotivación, estar a la defensiva, irascibilidad…”. Pues eso…

 

La hija de Terelu Campos se ha visto sobrepasada y ha anunciado que durante un tiempo desaparecerá de ‘Vamos a ver’, donde colabora.

 

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Alejandra ha decidido dejar (temporalmente) la televisión. Y hace muy bien. Porque no está a gusto en televisión. No le gusta. Es más, le horroriza.

 

Y lleva siete años así, viviendo en el autoengaño, luchando consigo misma para intentar justificarse y hacernos ver a los demás que lo que ella critica no es lo que ella hace. Incluso intenta convencernos de que no hace lo que hace, y que lo que hace no es lo que parece… Un lío. Y como ni ella misma entiende este galimatías, acertadamente ha dejado la televisión.

 

Y digo acertadamente no porque me agrade esta decisión, todo lo contrario, me encantaría que continuara y siguiera dándonos el contenido que nos da, sino porque este conflicto interno que tiene no es bueno para su salud mental y mucho menos en un momento en el que necesita estar relajada y tranquila para disfrutar de su embarazo.

La decisión la tenía tomada. Como la propia Alejandra Rubio le ha dicho a Patricia Pardo en ‘Vamos a ver’, vivir en la más absoluta de las incoherencias “es uno de los motivos de peso por los que me voy”.

 

Nada ni nadie es responsable de su marcha (temporal). Solo ella. Es más, antes de anunciar oficialmente que dejaba la televisión (temporalmente) en ‘Vamos a ver’, lo dijo la tarde anterior en ‘El tiempo justo’ de Joaquín Prat: “Por supuesto que voy a poner distancia”. Se le escapó. Lo tenía ya decidido.

 

Ella se hizo el ‘¡De viernes!’ para desaparecer (temporalmente) y marcharse a casa a vivir su embarazo consigo misma, tranquilamente, sin conflictos familiares públicos.

 

Y hay que aplaudir esta decisión y además recalcar que es una decisión valiente y honesta, porque decir “basta” no siempre es fácil. Pero ahora vivirá en coherencia y en paz consigo misma.

 

El momento exacto en el que Alejandra Rubio presume de su tripita de embarazada en ‘¡De Viernes!’ y asegura que lleva semanas disimulando.

 

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Por eso, antes de volver tiene que resolver esta dicotomía en la que vive. Alejandra se siente vilipendiada e incomprendida.

 

 Pero tal vez esto tenga algo que ver: ha negado que hace exclusivas, aunque la hayamos visto haciéndolas; ha negado que hable mal de su familia aunque la hayamos visto rajando de su tía, Carmen Borrego, y de su primo, José María Almoguera; ha negado vivir de hablar de la vida de los demás, aunque es lo que hace; ha negado vivir de hablar de su vida, aunque para eso se sienta en los platós de televisión; ha asegurado que nunca haría un ‘¡De Viernes!’, y el otro día se sentó para decir que está embarazada…

 

Alejandra Rubio ha revelado también los motivos por los que ha tomado la decisión de dejar la televisión (temporalmente) mientras espera su segundo hijo con Carlo Costanzia.

 

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Alejandra vive en un autoengaño que no la beneficia, ni personalmente ni mentalmente. Y por todo esto no se la entiende.

 

La gente no es tonta y sabe muy bien lo que ve. Y ve a una joven que dice una cosa y hace otra. Y ve a una joven que asegura que no dijo una cosa y aparece diciéndola…

El problema no es ni de la prensa, ni de sus compañeros de plató. El problema es suyo y debe solucionarlo. Y cuando vuelva a los platós de televisión debe hacerlo convencida, sabiendo lo que hace y a qué se dedica y no renegar de ello ni justificarse absurdamente.

 

No hace nada malo. Todo lo contrario. Son muchos a los que les gustaría poder hacerlo. Pero no todos pueden ni saben. Ella sí.