El dardo de Wyoming a Feijóo por su postura con Mazón en la DANA: “Si abres la boca, te apuñalan”.

 

 

 

El humorista también ha analizado el caso del novio de Ayuso.

 

 

 

 

El Gran Wyoming, presentador de ‘El Intermedio’. LaSexta.

 

 

Con el cierre del año 2025 a la vuelta de la esquina, José Miguel Monzón, más conocido como el Gran Wyoming, ha vuelto a ejercer uno de los papeles que mejor domina: el de observador ácido, irónico y profundamente crítico de la política española.

 

 

En una entrevista concedida a laSexta Xplica, con José Yélamo al frente, el presentador de El Intermedio ha hecho un balance del año político sin filtros, poniendo el foco especialmente en el Partido Popular, su liderazgo y algunas de las polémicas que han marcado la agenda mediática y judicial en los últimos meses.

 

 

Wyoming no se limitó a un repaso superficial. Su análisis fue directo, cargado de sarcasmo y apoyado en hechos que han sido ampliamente recogidos por los principales medios de comunicación.

 

Desde la gestión de catástrofes naturales hasta los escándalos que rodean a figuras clave del PP, el humorista construyó un relato que mezcla crítica política, memoria reciente y una reflexión incómoda sobre cómo funciona el poder en España.

 

 

Uno de los primeros nombres en aparecer sobre la mesa fue el de Alberto Núñez Feijóo. El líder del Partido Popular y jefe de la oposición fue analizado tanto por su papel actual como por el contexto en el que llegó a la presidencia del partido.

 

 

Wyoming recordó que Feijóo aterrizó en Madrid tras la salida forzada de Pablo Casado, una caída precipitada por la crisis interna generada tras denunciar públicamente la compra de mascarillas con comisiones vinculadas al entorno familiar de Isabel Díaz Ayuso.

 

Para el presentador, ese episodio no es un simple antecedente, sino la clave para entender el silencio y la cautela extrema del actual líder popular.

 

 

Según Wyoming, Feijóo llegó al PP nacional sabiendo perfectamente cuál era el terreno que pisaba.

 

“Entra por una puerta donde sabe que si abres la boca, te apuñalan”, resumió con crudeza.

 

Esa frase condensa la idea de un partido donde cuestionar determinadas dinámicas internas puede costar el cargo, la carrera política o ambas cosas a la vez.

 

Un mensaje que conecta con la percepción de muchos analistas sobre el férreo control interno y la disciplina impuesta tras la crisis que casi fractura al PP.

 

 

El humorista también se detuvo en la postura de Feijóo tras la DANA que golpeó duramente a la Comunidad Valenciana.

 

Recordó cómo el líder del PP respaldó públicamente a Carlos Mazón, entonces presidente valenciano, asegurando que había hecho “un trabajo impecable” y que le había mantenido informado en todo momento.

 

Para Wyoming, esa defensa cerrada resulta especialmente llamativa si se tiene en cuenta la magnitud de la catástrofe, las críticas a la gestión institucional y el contexto político en el que se produjeron esas declaraciones.

 

 

En ese punto, el presentador enlazó con una de sus comparaciones más irónicas, recordando episodios del pasado de Feijóo en Galicia.

 

Mencionó el famoso caso de las fotografías con un narcotraficante condenado, una polémica que Feijóo siempre ha justificado alegando desconocimiento y falta de información en aquel momento.

 

Wyoming no dejó pasar la ocasión para subrayar lo inverosímil que resulta, a su juicio, que alguien en la Galicia de aquella época no supiera quién era quién, cuando los nombres y las imágenes ocupaban portadas de periódicos y abrían informativos.

 

 

Para el presentador, la historia de Feijóo es “triste” y solo “encaja en Galicia”, en alusión a una carrera política construida durante años bajo una imagen de moderación que, según él, se desmorona cuando se analiza con lupa.

 

No es solo una crítica personal, sino una reflexión más amplia sobre cómo determinados relatos políticos se sostienen gracias a la desmemoria colectiva y al paso del tiempo.

 

 

Wyoming también apuntó directamente a la cúpula del Partido Popular, mostrando su incredulidad ante el hecho de que siga siendo la fuerza más votada en muchas encuestas y procesos electorales.

 

Desde su punto de vista, existe una contradicción evidente entre denunciar sistemáticamente que las elecciones están amañadas y, al mismo tiempo, celebrar ser el partido más votado.

 

Una paradoja que, según él, roza el absurdo y demuestra hasta qué punto algunos discursos se utilizan de forma oportunista, dependiendo del resultado.

 

 

El humorista ironizó sobre esa estrategia, señalando que si realmente se cree que el sistema electoral está manipulado, entonces también deberían ponerse en duda los votos propios.

 

“Espérate al resultado y luego di que están amañadas”, resumió, apuntando a una incoherencia que ha sido señalada en múltiples ocasiones por analistas políticos y constitucionalistas.

 

 

Otro de los bloques más comentados de la entrevista fue el dedicado al caso de Alberto González Amador, pareja de Isabel Díaz Ayuso.

 

Wyoming abordó el asunto con una mezcla de sarcasmo y crítica directa, calificándolo como “una víctima”, aunque matizando rápidamente que no lo sería de sus propias acciones, sino de las consecuencias legales de las mismas.

 

Un juego retórico que resume bien su enfoque: no se trata de negar la presunción de inocencia, sino de señalar patrones de comportamiento que resultan, como mínimo, llamativos.

 

 

 

 

El presentador recordó que González Amador pasó de declarar ingresos normales a multiplicar su facturación de un año para otro, decidiendo presuntamente no pagar lo que correspondía.

 

Según los hechos publicados por diversos medios, el caso incluye la elaboración de facturas falsas y maniobras para reducir la carga fiscal.

 

Wyoming subrayó que ni siquiera hubo un gran esfuerzo por disimular, ironizando sobre la compra de un Maserati como primer gran gesto de prosperidad repentina.

 

 

Más allá del detalle anecdótico, el humorista puso el foco en lo que considera el verdadero núcleo del problema: el trato diferencial.

 

Según su análisis, si González Amador no fuera la pareja de la presidenta de la Comunidad de Madrid, el desenlace habría sido muy distinto.

 

Habría llegado a un acuerdo con la Fiscalía, habría asumido responsabilidades o incluso habría terminado en prisión, como tantos otros contribuyentes en situaciones similares.

 

Wyoming insistió en que existe una “barrera protectora brutal” alrededor del novio de Ayuso, formada por miembros del Gobierno regional que han salido públicamente en su defensa.

 

Para el presentador, resulta inaudito que toda una administración autonómica se movilice para proteger a un ciudadano particular, algo que, a su juicio, no ocurre cuando el implicado no tiene vínculos directos con el poder político.

 

 

El caso también sirve, según Wyoming, para cuestionar el discurso de ejemplaridad y transparencia que se exige a las instituciones.

 

Si se defiende que no ha habido irregularidades, resulta difícil explicar cómo se financia un nivel de vida tan elevado o cómo se adquiere una vivienda de lujo en determinadas circunstancias.

 

El humorista fue claro al subrayar que, aunque se utilice el término “presuntamente”, la concatenación de hechos genera una sombra difícil de ignorar.

 

En conjunto, el balance que hace el Gran Wyoming del año político 2025 es demoledor.

 

No se trata solo de señalar errores concretos, sino de dibujar un sistema en el que, según su visión, el poder se protege a sí mismo, las responsabilidades se diluyen y los discursos se adaptan según convenga.

 

Un sistema donde la ironía ya no basta para ocultar contradicciones que cada vez resultan más evidentes para una parte de la ciudadanía.

 

 

Sus palabras han vuelto a generar debate, como ocurre cada vez que Wyoming habla sin guion ni eufemismos.

 

Para sus seguidores, pone voz a lo que muchos piensan y no siempre se atreve a decirse en prime time.

 

Para sus detractores, exagera, caricaturiza y actúa desde una posición ideológica clara.

 

Lo indiscutible es que, una vez más, ha conseguido situar el foco en cuestiones incómodas y reabrir debates que el poder preferiría dar por cerrados.

 

 

En un año marcado por la polarización, los escándalos y la desconfianza institucional, el resumen del Gran Wyoming funciona como un espejo deformante, sí, pero también como un recordatorio de que el humor, cuando se apoya en hechos reales, puede ser una de las herramientas más incisivas para analizar la política española contemporánea.