LA CAJA DE PANDORA EN FERRAZ: EL TRIÁNGULO QUE HACE TEMBLAR LOS CIMIENTOS DEL PODER

I. El murmullo de los cajones

En el corazón de Madrid, donde las decisiones que marcan el destino de una nación se toman entre paredes históricas, el silencio se ha vuelto ensordecedor.

No es un silencio de paz, sino de espera. Un juez, una secretaria agobiada por el peso del papel moneda y un comisionista que decidió que la lealtad tiene un precio, han dibujado un mapa que nadie en la sede central del partido quiere mirar.

La historia no comienza en un tribunal, sino en un cajón. El cajón de Celia. Una trabajadora cuya labor técnica se vio desbordada por una realidad física: el espacio.

No había suficientes sobres ni suficientes escondites para la marea de billetes que, según las investigaciones, inundaba la Secretaría de Organización. “No es lógico”, confesó ante el Tribunal Supremo, en una frase que ya es el epitafio de una era de discreción.

II. El Triángulo de Hierro: Un esquema de tres vértices

Para entender la magnitud del escándalo, los investigadores han trazado un triángulo perfecto. No es una figura geométrica, es una maquinaria de relojería diseñada para alimentar un circuito paralelo de recursos.

El Vértice de Origen: Los Negocios en la Sombra El primer punto del triángulo es el flujo. ¿De dónde sale el recurso que no deja rastro? La mirada de la justicia se posa sobre sectores estratégicos. Desde los contratos de emergencia sanitaria en los días más oscuros de la pandemia, hasta el complejo entramado de los hidrocarburos y el combustible venezolano. Negocios que debían ser transparentes y que, presuntamente, fueron “gravados” con un peaje invisible.

El Vértice de Tránsito: La Estructura de Ferraz El segundo punto es la logística. Los “fajos”. Esa palabra que hoy causa escalofríos en los pasillos de la sede. El dinero no llegaba por transferencias digitales ni registros auditables. Llegaba en mano. El testimonio de Víctor de Aldama, un hombre que se movía como un fantasma entre despachos oficiales, describe una rutina de viernes: maletas, sobres y una entrega constante de recursos en la segunda planta del edificio. La versión oficial del partido habla de “cuotas de afiliados pagadas en efectivo”, una explicación que los expertos tildan de anacrónica en la era del Bizum y la banca electrónica.

El Vértice de Destino: Los Receptores del Poder El último punto es el más peligroso. Los nombres propios. Figuras que fueron la mano derecha e izquierda del Ejecutivo. Personas con un nivel de vida que, bajo la lupa patrimonial, muestra grietas profundas respecto a sus salarios públicos. Pagos por “gastos” que nunca fueron justificados y una capacidad adquisitiva que sugiere una fuente de ingresos constante y ajena al erario.

III. El Factor Aldama: La confesión que cambió las reglas

Víctor de Aldama no es solo un testigo; es el narrador de una realidad que el Gobierno intenta etiquetar como “ficción”.

Sus declaraciones han colocado un cronómetro sobre la mesa.

Habla de reuniones clandestinas, de cenas con emisarios internacionales y, sobre todo, de la entrega física de capital en las oficinas donde se organiza el poder.

Su testimonio es el pegamento que une los puntos del triángulo.

IV. La Justicia no cree en cuentos de hadas

El juez Leopoldo Puente ha sido claro: hay “descuadres” que no se pueden ignorar.

Mientras el partido intenta minimizar la situación como errores administrativos menores, la justicia ve una estructura B.

El argumento de los afiliados que viajan desde provincias para entregar billetes en la sede principal se desmorona ante la lógica más elemental.

La próxima semana, el Tribunal Supremo recibirá a los testigos clave.

Ya no habrá espacio para la “indicación del abogado”.

En el estrado del Supremo, la verdad es una obligación legal.

El país aguarda para saber si el origen de esos fajos es, como muchos sospechan, el fin de una forma de entender la política.