Hablamos con un abogado experto de Legálitas llamado Sergio López sobre las pruebas con las que Julio Iglesias ha querido demostrar su inocencia.

 

El artista se niega a estar en silencio tras ser acusado de supuesto abuso sexual.

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Julio Iglesias está satisfecho con la decisión de la Fiscalía.

Tras varios días en boca de todos se ha archivado la denuncia por presunto acoso sexual contra el artista por falta de competencia, aunque no se le dará carpetazo del todo. Así lo avanzan las abogadas de las denunciantes: “No aceptarán un tecnicismo legal para que su denuncia no sea investigada. Seguirán luchando por la justicia y acudirán a las vías legales disponibles“.

Una batalla que no ha hecho más que comenzar y sobre la que se han puesto pruebas sobre la mesa.

No solo ellas, también Julio Iglesias al publicar en sus redes sociales pantallazos de conversaciones privadas con sus antiguas trabajadoras con el fin de desmontar sus versiones. Sobre ello hablamos con un abogado.

Fechadas en 2021, 2022 y 2023 y vía WhatsApp, según él, estas pruebas ponen de manifiesto “la incoherencia de las denuncias”, pero ¿pueden ser aportadas en un juicio si existen nuevas denuncias contra él y se reabre el caso?, ¿hasta que punto servirían para demostrar la inocencia que él mantiene? Para responder a ambas cuestiones desde SEMANA nos ponemos en contacto con Legálitas.

No cabe duda de que Julio Iglesias ha ejercido su derecho a la defensa, no obstante, estas pruebas no son válidas como tal si no se presentan como pruebas documentales ante un juez.

Primero deben ser verificadas, demostrándose que no han sido manipuladas con un peritaje informático, además de garantizar que el dispositivo móvil tampoco ha sido alterado.

Un análisis exhaustivo a nivel digital que podría ayudar o no a Julio Iglesias, quién sabe.

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Es el letrado Sergio López quien explica a SEMANA algunos puntos clave como, por ejemplo, el proceso que se lleva a cabo para que estas conversaciones sean admitidas como prueba. “Unos pantallazos no son suficientes.

Son un indicio claro, pero se tiene que llevar a cabo una verificación en la Administración de Justicia para corroborar que esa información existe en el dispositivo”, señala.

“Aunque las conversaciones sean con posterioridad a los supuestos hechos tienen relevancia penal. Lo normal es que se admita como prueba en el caso de llegar a juicio”, añade.

Este último es importante ya que las antiguas trabajadoras de Julio Iglesias le denuncian por supuesto acoso sexual por unos hechos acaecidos en 2021 y las conversaciones con él se siguen produciendo en años posteriores.

 

El cantante ha decidido no pronunciarse, a pesar de la polémica.

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Las conversaciones no tiran por tierra la denuncia de las antiguas trabajadoras de Julio Iglesias

En estas charlas, que han visto la luz en la cuenta de Instagram de Julio Iglesias, se puede ver el tono con el que las empleadas hablan a Julio.

Es amigable, eso es innegable.

No obstante, es importante señalar que ser amable o cercano con alguien después de un incidente no anula la existencia de delito, por lo que a ojos de un juez estas conversaciones podrían no ser suficientes.

“Esto no derriba la denuncia, pero no termina de dar plena coherencia o validez al delito. Le podría restar cierta credibilidad, pero no tira por tierra la denuncia”, sostiene el abogado a este medio.

Aunque ahora están estudiando las vías legales a las que acudir tras el archivo de la denuncia contra Julio Iglesias, sus letradas avanzan que no se quedarán de brazos cruzados. Todo lo contrario.

Tampoco Julio Iglesias, quien además de compartir varios comunicados, ha concedido varias declaraciones a medios de comunicación. “Me han jodido mi reputación, ¿y ahora qué?”, dice enfadado en ‘Okdiario’.

El as bajo la manga de Julio Iglesias

“El peso que puede tener, salvo que existan otras pruebas, puede ser bastante contundente. Las agresiones sexuales se suelen dar en ámbitos de intimidad, es decir, no suele haber testigos, ni más pruebas que la declaración de la denunciante.

En el año 1989 el Tribunal Constitucional dijo que la declaración de la víctima podía ser suficiente de cargo.

Con posterioridad el Tribunal Supremo puso los límites de cuándo eso es así y tenían que darse una serie de elementos”, explica Sergio López, abogado de Legálitas.

 

Julio Iglesias durante uno de sus conciertos en julio de 2016, en Mónaco.

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También es relevante recalcar que la Fiscalía otorgó a las denunciantes ser testigos protegidos, por lo que publicar mensajes privados puede no ser correcto.

En ellos las que fueran sus empleadas se interesan por él, le felicitan el año y le dicen que le quieren, mensajes que han sido compartidos en las redes sociales de Julio Iglesias.

Una divulgación pública que podría traerle problemas a Julio Iglesias, ya que podría vulnerar el Derecho a la Intimidad de las extrabajadoras. 

Un largo proceso en el que Julio Iglesias ha ido dando giros repentinos. Si bien no quiso dar su versión públicamente hasta un día después de que vieran la luz los testimonios de dos mujeres contra él, desde ese momento no ha dejado de pronunciarse. Un total de tres comunicados son los que ha lanzado para desmentir las acusaciones y negar categóricamente a las presuntas víctimas.

En un principio se le negó una copia de la denuncia presentada ante la Fiscalía, un movimiento que él consideró insólito. “Ante la negativa de la Fiscalía de España a permitirme ejercer mi defensa en el procedimiento y a propiciarme acceso formal a la denuncia, me veo obligado a pronunciarme públicamente”, dijo. “Quiero dejar constancia de la absoluta falsedad de los hechos denunciados”, añadió. 

¿Es normal que la Fiscalía se negara a darle una copia a Julio Iglesias?

“Es una investigación que estaba en una fase prejudicial. La Fiscalía abrió una investigación preliminar, pero sin un número de procedimiento en un juzgado, esto es importante, porque si se hubiera abierto su equipo legal tendría acceso a todas las actuaciones que haya en el procedimiento”, cuenta el abogado. Esto confirma que el proceso estaba en pañales y que Julio Iglesias no estaba siendo investigado formalmente, por lo que no están obligados a darle la denuncia. De todos modos, la Fiscalía de la Audiencia Nacional ya ha archivado la denuncia por falta de competencia.

Ahora la gran pregunta es hacia dónde puede ir esta historia repleta de sombras. Si no solo las denunciantes tomarán cartas en el asunto contra Julio Iglesias o si será el artista el que abra un proceso en España para limpiar su imagen, ahora visiblemente dañada. Solo el tiempo lo dirá.