¡EL RESBALÓN ÉPICO! Feijóo PISA la CÁSCARA de PLÁTANO por IMITAR a Rufián: ¿ERROR ESTRATÉGICO o CAÍDA de IMAGEN? 🤦♂️🇪🇸 El intento fallido de emular a un rival que desata la burla en redes El líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, se ha convertido en el protagonista involuntario de un ridículo viral después de que su reciente intento de confrontación dialéctica terminara en un sonoro fiasco. Analistas políticos y usuarios de redes sociales coinciden: Feijóo ha “pisado una cáscara de plátano” intentando imitar el estilo mordaz, directo y provocador del portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián. La maniobra, destinada a ganar puntos en la batalla de la oposición, ha tenido un efecto totalmente contrario. Lo que Feijóo buscaba era un golpe de efecto, una frase demoledora al más puro estilo Rufián, pero el resultado fue percibido como forzado, inauténtico y, lo peor de todo, ineficaz. Esta metedura de pata no solo ha generado una ola de memes y críticas, sino que plantea serias dudas sobre la estrategia de comunicación del PP. ¿Por qué el líder de la derecha intentaría adoptar el tono de un adversario ideológico tan polarizador? ¿Ha sido un simple error de cálculo o una señal de desesperación ante la falta de ideas propias? ¡Descubre cómo esta pifia afecta a la credibilidad del político gallego! Este resbalón demuestra que, en política, la autenticidad es clave. Cuando se intenta ser quien no se es, el riesgo de caer en el ridículo es altísimo. ¡No te pierdas los detalles de la controversia que está haciendo arder el debate nacional! |TH
El líder de la oposición, sabedor de que ni vencía ni convencía, quiso rematar su faena con una ironía excedente, desesperada. No le salió.

Feijóo no tuvo su día, para qué andarse con rodeos.
Le faltó duende y, en mi opinión, fue consciente de ello.
Sabedor de que, durante su intervención parlamentaria de este miércoles, ni vencía ni convencía, intentó rematar la faena con una ironía blandiblú excedente, desesperada, no sé si suya o elaborada por alguno de los cráneos previlegiados que susurran a los caballos de Génova, 13.
El líder de la oposición, sin terminar de creérselo, concluyó asegurando que algún día se rodará una serie sobre Pedro Sánchez, a la manera de la estupenda Anatomía de un instante –la de Movistar Plus, basada en la novela homónima de Javier Cercas–, pero su gracieta rufianoide se transformó en una cáscara de plátano pisada por el propio pepero alfa, que se trastabilló, se desconcertó, sufrió, contempló cómo el Gobierno y sus socios se regodeaban con su tropiezo y, a modo de guinda, se quedó sin tiempo y su chanza no se oyó.
El yerno de Sabiniano –el de las saunas, recuerden–, sin piedad, le replicó: “Entre sus virtudes, no está la de ser un buen parlamentario”. Y hasta luego, Lucas.
En esta sesión de control, Feijóo tiró por lo facilón, previsible, mate, y le preguntó a Sánchez si “va a pedir perdón a los españoles” por la condena al ex fiscal general del Estado, García Ortiz de Delgado de Garzón.
Sánchez le dio con el periódico en el hocico, como a los perros que orinan donde no deben: “Eso de pedir perdón por decir lo que uno piensa le pasará a usted.
A mí no me pasa, señoría. Entre la verdad y la mentira, este Gobierno va a estar siempre con la verdad”.
Después, cargó contra MAR y subió a los altares a la sustituta del condenado, Teresa Peramato, una “mujer de dilatada trayectoria, reconocida, rigurosa y, por cierto, feminista”.
Sobre su defensa de la desastrosa Ley del sólo sí es sí, o como se llame, ni pío, claro.
El presidente del PP, no sé si falto de inspiración, no sé si aún consternado por el vestuario y los hologramas de la fiesta de El Español, a la que acudió, tiró de recursos manoseados: que si “cada vez es más peligroso para la democracia”, que si “está aquí de cuerpo presente, porque su mente la tiene a las puertas del Tribunal Supremo” –este jueves, igual Ábalos y Koldo salen del Alto Tribunal en un furgón caminito de Soto del Real–, etcétera.
“Lo que verdaderamente le inquieta –continuó– es que se vuelvan a abrir las puertas de la prisión para que entre alguno de los suyos.
No se preocupe tanto: al final, es el único de la cuadrilla que está en libertad”.
Feijóo lo intentaba, pero no calaba, se daba cuenta y, pelín nervioso o, cuando menos, ajetreado, preguntaba: “¿No sabe gobernar sin estar asistido por un presunto delincuente de confianza?”.
El colofón, ya digo, fue un estropicio.
Su “Anatomía de un farsante” sólo se leyó en sus labios. Una pena.
Y Sánchez, más chulo que Carlos el Yoyas, como suele, afirmó que “la izquierda no pide permiso ni perdón para gobernar” e insistió en la inocencia de su peón caído.
Por lo demás, la peneuvista Maribel Vaquero minusvaloró la “mal llamada ‘Transición'” y Cristina Valido, de Coalición Canaria, le pidió al presidente que exija “a Aena el cumplimiento del trato singular que merecen los aeropuertos” del archipiélago, mientras este sonreía como diciéndole: “Sí, sí, espérate sentada”.
Ester Muñoz le preguntó a la visepreci si “sabe cuánto cuesta una docena de huevos” o llenar el depósito de gasolina, y Montero salió por Mazón, ea, y alabó a su venerado líder por la “imagen que proyecta en la esfera internacional”.
Un saludo a la planetaria Leire Pajín.
Tellado comparó a Bolaños con la Bruja Lola –¿seguirá viva?– y le preguntó si “sigue defendiendo que la verdad se ha abierto paso” con la condena al fiscal. El ministro ministril: “El salvajismo habitual de sus palabras no sorprende a nadie.
Va a tener que dedicarse al canibalismo, si quiere llamar la atención”. Manifestó su “discrepancia” respecto al fallo del Supremo, alabó a Peramato y concluyó a lo crooner: “El Gobierno gobierna, el Gobierno acierta, y ustedes, a chupar banquillo una temporada más.
Graciaaas”. A Cuca Gamarra se la dejó botando: “Chupando banquillo, realmente, los secretarios de Organización del PSOE”.
Ese chiste, a diferencia de la chorrada desatinada de Feijóo, sí que hizo pupa.