El militar Arturo Coello, jefe de la Secretaría de la reina desde 2013, se ha convertido en una presencia constante junto a doña Sofía en una etapa marcada por la pérdida de personas clave e su entorno, como Tatiana Radziwiłł

En los últimos días, un nombre del entorno más cercano de la reina Sofía ha vuelto a ser comentado. Se trata de Arturo Coello, secretario personal de la emérita y una de las figuras que más la acompañan desde hace más de dos décadas.

Su presencia cobra especial relevancia tras la reciente muerte de Tatiana Radziwiłł, amiga íntima de la reina y uno de sus principales apoyos personales durante décadas.

En un momento marcado por la pérdida y la discreción, Coello emerge como el hombre que no deja sola a doña Sofía, tanto en lo público como en lo privado.

La reina emérita, que ha mantenido una agenda estable pese al paso del tiempo, atraviesa una etapa de cambios silenciosos. La desaparición de personas clave de su círculo más íntimo ha reforzado el papel de quienes permanecen a su lado de forma constante.

Entre ellos Arturo Coello ocupa un lugar central, aunque siempre desde la más estricta discreción.

Un militar en el corazón de Zarzuela

Arturo Luis Coello Villanueva nació en León y desarrolló una larga carrera en el Ejército de Tierra, donde alcanzó el empleo de coronel.

Su perfil es el de un militar especializado en logística y gestión, con una formación técnica sólida y experiencia internacional.

Parte de su preparación la completó en Estados Unidos, donde destacó por su rendimiento académico, una trayectoria que marcaría su posterior destino institucional.

Su llegada a la Casa de Su Majestad el Rey se produjo a comienzos de los años 2000.

En una primera etapa asumió responsabilidades vinculadas al área económico-administrativa.

Pronto pasó a integrarse de manera más directa en el equipo de la reina Sofía, primero como jefe adjunto de su Secretaría y, más adelante, como máximo responsable de la misma.

Arturo Coello junto a la reina Sofía y la princesa Irene
Europa Press

El nombramiento como jefe de la Secretaría de la Reina, formalizado en 2013, consolidó una relación profesional que ya llevaba años fraguándose.

Desde entonces, Coello se ha convertido en la persona encargada de coordinar la agenda diaria de la emérita, gestionar sus desplazamientos, supervisar compromisos institucionales y actuar como enlace con otras entidades públicas y privadas.

Su función, sin embargo, va más allá del protocolo.

En una institución donde la confianza es un valor esencial, el secretario de una reina desempeña un papel de apoyo constante, especialmente cuando la actividad oficial convive con circunstancias personales delicadas.

En el caso de Sofía, esa combinación se ha vuelto cada vez más visible con el paso del tiempo.

Una relación basada en la lealtad y la discreción

La reina Sofía ha construido a lo largo de su vida una red de amistades duraderas, muchas de ellas alejadas del foco mediático.

Entre ellas destacaba Tatiana Radziwiłł, aristócrata de origen europeo y amiga íntima desde la juventud. Su muerte ha supuesto un golpe emocional para la emérita, que pierde a una de las personas que mejor conocían su dimensión más personal, lejos de la Corona y de las obligaciones públicas.

En ese contexto, la figura de Arturo Coello adquiere una relevancia especial. No como sustituto de un vínculo afectivo, sino como presencia estable en un momento de repliegue emocional.

Personas conocedoras del funcionamiento interno de Zarzuela subrayan que la reina valora especialmente la continuidad, la previsibilidad y la serenidad en su entorno inmediato. Rasgos que definen el perfil de su secretario.


La relación entre ambos se ha mantenido siempre dentro de los márgenes de la profesionalidad, pero con una cercanía que solo se construye con el paso de los años.

Coello ha acompañado a la reina en viajes oficiales, actos culturales, visitas solidarias y compromisos internacionales.

También ha estado presente en etapas de menor exposición pública, cuando la agenda se reduce y el entorno se vuelve más íntimo.

En un momento en el que la monarquía continúa atravesando polémicas, la figura de la reina Sofía ha quedado asociada a la estabilidad institucional.

En ese equilibrio, su equipo más cercano ha desempeñado un papel clave, con Coello como una de las piezas fundamentales.

El papel silencioso de un hombre clave

A diferencia de otros nombres vinculados a la Casa Real, Arturo Coello ha evitado siempre cualquier protagonismo.

Su vida personal se mantiene al margen de la esfera pública. Está casado y tiene dos hijos, y quienes han trabajado con él lo describen como una persona metódica, reservada y orientada al servicio.

Además de su labor junto a la reina, Coello ha desempeñado responsabilidades relevantes en la Fundación Reina Sofía, una de las principales herramientas de la emérita para canalizar su compromiso social.

Montaje en el que aparece la reina Sofía, Tomeu Catalá, Noor de Jordaania y Arturo Coello
Alejandra De La Llave

Desde esta plataforma se impulsan proyectos relacionados con la salud, la educación y la atención a colectivos vulnerables.

La gestión de estos programas exige una combinación de eficacia administrativa y sensibilidad humana, dos cualidades que se le atribuyen de forma recurrente.

En los últimos años, la imagen de Arturo Coello caminando junto a la reina Sofía, unos pasos por detrás o a su lado, se ha convertido en una estampa habitual. No es una presencia casual.

Es el reflejo de una estructura diseñada para acompañar a la emérita en una etapa vital marcada por la serenidad, pero también por la pérdida progresiva de referentes personales.