Pablo Iglesias ha explotado en el programa de La 1 contra Mediaset tras la retirada de Quequé a raíz del “acoso” recibido en redes por su parodia de Nacho Abad

Pablo Iglesias y Ana Rosa Quintana.Pablo Iglesias y Ana Rosa Quintana. 

Hace unos días, Héctor de Miguel, popularmente conocido como ‘Quequé’, anunciaba su retirada de los medios por todo el acoso recibido de sectores de la derecha y ultraderecha tras una parodia que hizo de Nacho Abad en su programa de la SER, ‘Hora Veintipico’.

Este jueves, 29 de enero, Pablo Iglesias ha señalado la hipocresía que, en su opinión, había detrás de este adiós.

Lo ha hecho en ‘Malas lenguas’, el programa de TVE presentado por Jesús Cintora en el que él colabora.

“Hoy muchos lloran lágrimas de cocodrilo por Héctor de Miguel, pero todo empezó cuando hizo una parodia de Nacho Abad”, empezó diciendo el exvicepresidente del Gobierno, antes de dar nombres y apellidos: “Casi nadie se atreve a contar quién es Nacho Abad, ni Ana Rosa, ni la televisión de Berlusconi con licencia del gobierno. Mucha lágrima pero poco antifascismo”.

De esta forma, Pablo Iglesias apunta directamente a Mediaset, y recuerda que la retirada del humorista fue después de haber realizado “una parodia de Nacho Abad, que es un periodista ultra, de extrema derecha”.

“El problema es: ¿quién se va a atrever a hablar de Nacho Abad en la televisión después de lo que le ha pasado a Quequé? Menos lágrimas de cocodrilo y más acción antifascista”, criticó.

El dardo de Pablo Iglesias al Gobierno: “Más acción antifascista”

Pero Pablo Iglesias iba más allá: “Es alucinante que de repente aparezca un escuadrista como Dani Esteve y nadie se escandalice después de las cosas que él mismo dice grabándose en vídeos, o que Ndongo no esté en la cárcel”.

E insistía en la falta de acción ante el acoso ultra: “Sí, todo el mundo se echa las manos a la cabeza pero muy poquitos hacen algo”.

“No hay que olvidarlo, ha sido cuando ha criticado a un presentador de televisión muy poderoso de Mediaset, de la cadena de Berlusconi, donde trabaja Ana Rosa, cuando se cargan a Quequé.

Casi nadie se atreve a mencionar los nombres de Nacho Abad, de Ana Rosa, de Berlusconi, y el Gobierno que podría quitar la licencia a los Berlusconi no les toca la licencia”, sentenciaba Pablo Iglesias, lanzado de paso un dardo al Gobierno de Pedro Sánchez.

 

Quequé anuncia su retirada tras el lamentable acoso ultra

Fue el pasado domingo cuando Héctor de Miguel compartía un comunicado en sus redes sociales donde anunciaba que abandonaba su programa de la Cadena SER y se retiraba temporalmente de los medios.

“Ha llegado el momento de parar. El cuerpo me lo pedía y la mente disimulaba, pero lo acontecido en las últimas horas precipita una decisión que, quien me sufrió lo sabe, llevaba tiempo barruntando”, asegura el cómico en su escrito.

Esta decisión llegaba después de haber realizado una parodia sobre la cuestionada forma de Nacho Abad de abordar en ‘Código 10’ el trágico accidente ferroviario de Adamuz.

Desde cuentas anónimas, pero también muchas otras de rostros conocidos de la ultraderecha, se comenzó una bochornosa campaña de acoso contra Quequé.

Por ejemplo, Dani Desokupa animó a sus seguidores a que se “acercaran” al show de ‘Hora Veintipico’ que debía tener lugar este domingo en Móstoles: “Algún vecino en estas fechas que se acerque a saludar a este anormal chupapollas”.

También se sumaba al acoso un colaborador ocasional de Iker Jiménez, InfoVlogger, quien escribía en su cuenta de X: “Ayer dije que la izquierda española era diabólica, pura maldad y mezquindad. Me reafirmo”.

Asimismo, algunos medios de ultraderecha, como ‘Periodista Digital’, lanzaban graves ataques contra el humorista: “Quequé se marcha de la Ser tras la miserable parodia a Nacho Abad por el trágico accidente de Adamuz”.

Su director, Alfonso Rojo, apuntaba directamente al locutor, al que calificaba de “pagafantas”: “Ni héroe, ni mártir… Un gilipollas integral”.

La televisión pública española ha sido testigo de uno de los momentos más incendiarios de la temporada.

En el plató de ‘Malas lenguas’, el espacio conducido por Jesús Cintora en La 1, Pablo Iglesias no solo ha regresado a la primera línea del debate, sino que lo ha hecho con un lanzallamas dialéctico.

El objetivo: el gigante Mediaset, la sombra de Berlusconi, la figura de Ana Rosa Quintana y el reciente “exilio” mediático del humorista Quequé.

El Detonante: La Caída de Héctor de Miguel (Quequé)

Todo comenzó con una parodia. En su programa ‘Hora Veintipico’ de la Cadena SER, Héctor de Miguel realizó una sátira sobre la cobertura que el periodista Nacho Abad hizo del trágico accidente ferroviario en Adamuz.

Lo que parecía un ejercicio de libertad creativa se convirtió en una pesadilla.

El acoso coordinado por sectores de la ultraderecha, incluyendo amenazas veladas de figuras como Dani Esteve (Desokupa) y ataques feroces de medios digitales, ha forzado al cómico a anunciar su retirada temporal.

Para Pablo Iglesias, esta retirada no es una decisión voluntaria, sino una “ejecución civil” en toda regla.

“Hoy muchos lloran lágrimas de cocodrilo por Héctor de Miguel, pero casi nadie se atreve a contar quién es Nacho Abad”, sentenció el exvicepresidente, señalando una supuesta protección mediática de la que goza el presentador de ‘Código 10’.

Dardos Directos: Ana Rosa, Berlusconi y el Gobierno

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La intervención de Iglesias fue una escalada de nombres propios que suelen ser tabú en la televisión nacional.

Al conectar la salida de Quequé con el poder de Mediaset —la cadena “con licencia del gobierno” pero bajo el paraguas del legado de Berlusconi—, Iglesias trazó una línea directa entre el entretenimiento, el acoso digital y la influencia política.

Iglesias no se mordió la lengua al calificar a Nacho Abad como un “periodista ultra” y cuestionar por qué figuras como Dani Esteve o Bertrand Ndongo no enfrentan consecuencias legales por sus vídeos y discursos.

Pero su dardo más letal no fue contra la derecha, sino contra el propio Gobierno de Pedro Sánchez.

El exlíder de Podemos criticó la pasividad institucional: “Mucha lágrima pero poco antifascismo.

El Gobierno, que podría quitar la licencia a los Berlusconi, no les toca ni un pelo”.

Un Escenario de Guerra Cultural

El ambiente en el plató de TVE era de una tensión eléctrica.

Las palabras de Iglesias subrayan un cambio de paradigma: la sensación de que ciertos comunicadores se han vuelto intocables y que cualquier parodia o crítica hacia ellos desencadena una jauría digital capaz de tumbar carreras profesionales.

“¿Quién se va a atrever a hablar de Nacho Abad después de lo que le ha pasado a Quequé?”, se preguntaba Iglesias ante un Jesús Cintora que mantenía el pulso del programa.

La reflexión es clara: el miedo como herramienta de censura en la España del 2026.

La Respuesta de las Redes y el Futuro del Humor

Mientras Alfonso Rojo desde ‘Periodista Digital’ calificaba a Quequé de “gilipollas integral”, la izquierda mediática ve en esta retirada un síntoma de una democracia enferma donde el humor tiene límites impuestos por el acoso, no por la ley.

La intervención de Pablo Iglesias ha puesto en el centro del tablero la responsabilidad de las grandes corporaciones televisivas en la protección de los discursos de odio y la impunidad de ciertos agitadores.

Este enfrentamiento no es solo una pelea de plató; es el reflejo de una sociedad polarizada donde los nombres de Ana Rosa, Nacho Abad y Pablo Iglesias representan mucho más que marcas televisivas: representan trincheras ideológicas en una guerra que hoy se libra en el “prime time” y se recrudece en el anonimato de las redes sociales.