El programa del Canal Quickie y TEN cerraba ayer para siempre su famoso “pisito”, siendo un doloroso adiós en el que María Patiño no pudo contener las lágrimas

 

María Patiño

Ayer, 30 de enero, fue un día triste para la televisión española. Tras muchos años acompañándonos cada tarde, parece que el universo ‘Sálvame’ ha desaparecido del todo, cerrando para siempre una etapa icónica de la pequeña pantalla.

María Patiño (54 años) y Carlota Corredera (51 años) estuvieron al frente de este último adiós, uno que ponía punto y final a ‘No somos nadie’ y que consiguió sacar el lado más emotivo de las presentadoras.

El adiós de ‘No somos nadie’

“Tal día como hoy, un 30 de enero de 1969, Los Beatles tocaban su último concierto en una azotea de Liverpool.

Nunca más volvieron a tocar juntos. Estuvieron 10 años, pero esa música todavía continúa viva”, comenzaba diciendo ayer María Patiño, muy emocionada, al comenzar la despedida de ‘No somos nadie’.

María Patiño y el equipo de No somos nadie

Ayer se despidió para siempre el programa ‘No somos nadie’, siendo un adiós muy emotivo y triste.

Canal TEN
“Un 30 de enero de 2026, ha llegado el momento que los miembros de esta banda se disuelvan para siempre”, añadía, diciendo adiós para siempre a ese grupo que comenzaba en ‘Sálvame’, pasó por Netflix, luchó en ‘Ni que fuéramos Shhh’, tuvo su peor momento con ‘La familia de la tele’ en Televisión Española y ahora entretenía las tardes a mucha gente con ‘No somos nadie’.

“Han sido muchos los miembros que se han ido poco a poco, buscando otros caminos, unos con más éxito que otros.

Aunque no seamos Los Beatles, espero que hayamos sembrado algo para que quede en vuestra memoria”, terminaba diciendo Patiño, entre lágrimas, cuando comenzaba este último programa.

Lydia Lozano les dice adiós

Lydia Lozano fue una de las colaboradoras de este espacio más queridas y que más momentos ha dado a lo largo de los años.

Aunque esta lleva ya meses lejos de sus compañeros, habiendo regresado a la cadena que les despidió, Telecinco, ayer quiso tener un mensaje para todos ellos, uno lleno de emoción y de cariño hacia sus excompañeros.

 
Lydia Lozano

Incluso Lydia Lozano quiso tener unas palabras y un mensaje de cariño para todos ellos.

Europa Press
“Nos veremos y ahí nadie se va a quedar sin curro. Me lo he pasado muy bien, pero es muy duro”, comentaba.

“Es trabajar con lo mínimo haciéndolo muy grande”, añadía Lozano, dejando claro que les echa de menos a todos, “sobre todo las risas”.

Carlota se despide

Además de con Lydia, también conectaron en directo con espectadores del programa, tal y como recogen en ‘El Televisero’, siendo gente que les ha agradecido lo mucho que les han ayudado, conmoviendo a Carlota el mensaje de una mujer, víctima de violencia de género.

Tras esto, la gallega no quiso perder la oportunidad de lanzar una emotiva despedida a todos.

María Patiño y Carlota Corredera

Fue tan emotivo que María Patiño no pudo contener las lágrimas.

Canal TEN
“Para mí fue volver y recuperar mi espacio profesional que lo había perdido.

Yo me preguntaba si podría volver a la tele de nuevo y el pisito me lo devolvió”, comenzaba explicando, siendo una etapa muy importante para ella.

“Este programa en mi vida ha sido una redención, un resucitar y volver a nacer y sobre todo que he podido hacer las dos cosas que más me gustan en esta vida: hacer reír a la gente y hacer la vida agradable a los demás, desplegar la parte payasa, y también he podido hacer el periodismo de compromiso y de ayudar a las mujeres”, comentaba Carlota, que lanzó un último mensaje a su compañera de fanea: “Ha sido un placer María, espero que volvamos a trabajar juntas”.

El último adiós

Tras estos emotivos mensajes, el director del programa, David Valldeperas, también quiso tener unas palabras de agradecimiento con la audiencia: “Gracias por acompañarnos durante más de dos años, por no soltarnos la mano, por entender nuestras locuras y apostar por la televisión gamberra que siempre hacemos.

Hemos intentado atravesar la pantalla y que os encontrarais cada día una fantasía, una irrealidad, un mundo que no existe y donde refugiarse de los problemas.

Pero hoy echamos el cierre”, explicaba.
María Patiño

“Yo quería daros las gracias a todos, por ayudarme a crecer, por darme una oportunidad a todos”, dijo la presentadora.

“Gracias al equipo del pisito por no abandonar a pesar de tener casi todo en contra, por vivir esta profesión con ilusión y poner toda su sabiduría por el disfrute del espectador.

Gracias a TEN por abrirnos su edificio y darle hueco a nuestro pisito.

Y lo más importante, gracias a vosotros, a nuestra audiencia y todos nuestros quickers por no abandonarnos y acompañarnos hasta el último programa. (…) Esta siempre será vuestra casa, vuestro pisito”, añadía Arnau Martínez, el subdirector.

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Finalmente, una emocionada y devastada María Patiño acabó con su propio agradecimiento personal.

“Yo quería daros las gracias a todos, por ayudarme a crecer, por darme una oportunidad a todos.

Y a vosotros los que estáis ahí, nos conocemos de hace muchos años, nos habéis permitido fallar y os voy a echar mucho de menos”.

El Último Aplauso: Crónica de una Despedida que Paralizó a la Audiencia

De las lágrimas de María Patiño a la emoción de Carlota Corredera: todos los detalles del adiós definitivo de ‘No Somos Nadie’

El silencio nunca había pesado tanto en un plató de televisión.

Durante años, ese espacio fue el epicentro del bullicio, las risas, los debates encendidos y la vida misma filtrada a través de una lente. Pero hoy, las luces se apagaron de una forma distinta.

El cierre de ‘No Somos Nadie’ no fue solo el fin de un programa; fue el funeral simbólico de una forma de entender la comunicación, marcado por un torrente de emociones que desbordó incluso a las figuras más veteranas de la industria.

El Corazón en la Mano: María Patiño y el Peso de la Nostalgia

La imagen que quedará grabada en la retina de los espectadores es, sin duda, la de María Patiño.

Siempre firme, siempre combativa, María se vio superada por la realidad del “nunca más”.

No fueron lágrimas de derrota, sino de gratitud profunda. Al mirar a cámara por última vez en este formato, su voz se quebró al recordar los inicios, cuando nadie apostaba por un proyecto que terminó definiendo la agenda social del país.

“Hemos sido familia antes que compañeros”, alcanzó a decir entre sollozos.

Su emoción no era solo por la pérdida de un empleo, sino por la ruptura de un vínculo cotidiano con una audiencia que la ha visto crecer, equivocarse y levantarse.

La vulnerabilidad de Patiño humanizó el cierre, recordándonos que detrás de los focos hay seres humanos que sienten cada noticia como propia.

Carlota Corredera: La Elegancia de la Emoción Contenida

Por otro lado, Carlota Corredera representó la columna vertebral del adiós.

Con la maestría de quien sabe manejar los tiempos narrativos, Carlota intentó mantener la compostura, pero sus ojos vidriosos la delataron desde el primer minuto de emisión. Su discurso fue un homenaje a la resistencia y a la lealtad.

“Nos vamos con la cabeza alta y el corazón lleno”, afirmó Corredera, dirigiendo una mirada de complicidad a todo el equipo técnico que, detrás de las cámaras, también secaba sus lágrimas.

Carlota subrayó la importancia de haber dado voz a quienes no la tenían, convirtiendo a ‘No Somos Nadie’ en un refugio para la verdad, por incómoda que resultase en ocasiones.

Su despedida fue un acto de justicia poética para un equipo que lo dio todo hasta el último segundo.

Un Legado Imborrable

El cierre de ‘No Somos Nadie’ deja un vacío difícil de llenar.

Durante su trayectoria, el programa desafió las convenciones, rompió moldes y se atrevió a innovar en un ecosistema mediático cada vez más previsible.

Los detalles del adiós revelan una unión interna inquebrantable: abrazos interminables en los pasillos, fotos de grupo que intentan congelar el tiempo y un sentimiento compartido de que, aunque el programa muera, el espíritu de libertad que imprimieron en cada entrega perdurará.

La audiencia, volcada en redes sociales, convirtió el hashtag del programa en tendencia mundial en cuestión de minutos.

No era solo un adiós a un espacio televisivo, era la despedida a un compañero de viaje que, tarde tras tarde, llenaba los hogares de historias, debate y, sobre todo, humanidad.