El Laberinto de Mazón: Una Tarde de Sombras, Silencios y una Mochila

La comparecencia del expresidente valenciano en el Congreso desata una tormenta política tras admitir lagunas críticas en su gestión durante la catástrofe.

Entre versiones contradictorias y llamadas perdidas, el relato oficial se desmorona ante las evidencias de una tarde donde el tiempo se detuvo en un restaurante mientras el agua lo arrasaba todo.

La política, a veces, se resume en un objeto cotidiano

. Para Carlos Mazón, ese objeto es una mochila.

En una comparecencia ante la Comisión que debía arrojar luz sobre las horas más oscuras de la historia reciente de Valencia, el expresidente de la Generalitat acabó más acorralado que cuando entró.

Su confesión de que a las 19:10 del fatídico 29 de octubre no respondió llamadas críticas porque “tenía el móvil en la mochila” se ha convertido en el símbolo de una gestión que hoy parece insostenible.

El “Apagón” que nunca existió

Durante meses, el relato del Partido Popular valenciano se cimentó sobre la idea de un “apagón informativo”.

Mazón sostuvo que no recibió datos sobre la gravedad de la situación. Sin embargo, los portavoces parlamentarios —con Gabriel Rufián, Óskar Matute y Ione Belarra a la cabeza— se encargaron de desmontar pieza a pieza este andamiaje.

Rufián, en una de las intervenciones más duras que se recuerdan en la cámara, no escatimó en calificativos, tildando la gestión de “negligencia histórica”.

La tensión alcanzó su punto álgido cuando el portavoz de ERC recordó que la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) había emitido avisos claros cuatro días antes. El “apagón” no fue técnico; fue, presuntamente, una desconexión personal del mando único.

La sobremesa eterna: 165 euros y un vacío de 40 minutos

El foco mediático se ha desplazado de las oficinas del CECOPI al restaurante “El Ventorro”. Allí, Mazón compartió mesa con la periodista Maribel Vilaplana.

Lo que inicialmente se presentó como una comida rápida de trabajo ha mutado, según las pruebas, en una sobremesa que se extendió hasta rozar la tragedia.

Nuevos datos sobre los tickets de parking de la periodista revelan que no salió del recinto hasta las 19:47.

Esto desmiente la versión inicial de que se despidieron a las 18:30. ¿Dónde estuvo el presidente en esos 40 minutos de vacío?

¿Por qué se prescindió de los escoltas? Las incógnitas no solo alimentan la suspicacia política, sino que dejan un rastro de desconfianza ciudadana difícil de reparar.

Un sucesor bajo la sombra del 2.0

Mientras el proceso judicial avanza bajo la mirada de la jueza Nuria Ruiz Tobarra, la Generalitat ya tiene nuevo rostro: Juan Fran Pérez Llorca.

Investido con el apoyo de Vox, Llorca se presenta como la continuidad de un modelo que ya ha sido cuestionado.

Su discurso de investidura, alineado con las tesis de la extrema derecha sobre inmigración y cambio climático, sugiere que el relevo es más una estrategia de supervivencia que un cambio de rumbo real.

La investigación judicial ahora se centra en los testimonios de los chóferes y escoltas.

Se buscan las grabaciones de seguridad que confirmen quién entró y quién salió del centro de mando.

Porque, al final, más allá de los discursos encendidos y los ataques cruzados, queda una realidad gélida: las llamadas que no se contestaron y una agenda oficial que solo se canceló cuando ya se habían contado cientos de pérdidas.

Mazón intentó defenderse alegando falta de información, no de decisiones.

Pero en el tribunal de la opinión pública, y pronto en el de la justicia, la pregunta sigue siendo la misma: ¿Cómo puede un líder estar ausente cuando su pueblo más lo necesita? La respuesta, por ahora, sigue guardada en una mochila.