Después de una noche de exquisitez visual y musical, el cierre internacional del especial ‘La casa de la música’ rompe la magia y reabre el debate sobre el criterio de la televisión pública

 

Shakira en ‘La casa de la música’.

 

RTVE quiso despedir 2025 con una declaración de intenciones clara: apostar por la música como eje vertebrador de su nueva etapa.

Tras un especial de José Mota que dividió a la audiencia y generó una oleada de comentarios críticos, La 1 desplegó una producción ambiciosa, cuidada y simbólica bajo el nombre de ‘La casa de la música’, concebida como carta de presentación del gran proyecto musical con el que la corporación pretende celebrar en 2026 su 70 aniversario.

Durante más de una hora, la cadena pública construyó un recorrido estético y emocional por distintos rincones de España, enlazando patrimonio, identidad cultural y grandes nombres femeninos de la música. Todo parecía avanzar hacia un cierre memorable.

Sin embargo, la actuación final de Shakira, grabada previamente en Miami, terminó convirtiéndose en el elemento más comentado de la noche… pero no por los motivos esperados.

Una noche pensada para marcar época

‘La casa de la música’ no fue un programa improvisado. RTVE diseñó el especial como un escaparate de lo que quiere ser en los próximos años: una televisión pública que reivindica el directo, el valor artístico, la puesta en escena y el talento femenino.

La idea era tan sencilla como potente: siete mujeres, siete actuaciones únicas, siete décadas de historia. Cada interpretación estaba pensada para dialogar con el espacio, con el pasado y con la identidad del lugar elegido. El resultado fue un relato audiovisual coherente, elegante y, en muchos momentos, emocionante.

Desde el inicio quedó claro que no se trataba de un simple programa musical de Nochevieja, sino de una producción con vocación de evento.

Un viaje musical por la geografía y la memoria

El especial arrancó desde uno de los símbolos más reconocibles de RTVE, el Pirulí de Madrid, con Rosario Flores acompañada por Antonio y Josemi Carmona. La elección no fue casual: raíces, flamenco, modernidad y legado familiar se fundieron en una actuación que conectó con la esencia del proyecto.

A partir de ahí, la emisión avanzó con una narrativa clara, sin rupturas bruscas.

Amaia brilló desde el Monasterio de Irache, en Navarra, en una interpretación que fue ampliamente aplaudida por su sensibilidad y su encaje con el entorno.

Nicki Nicole aportó una mirada más contemporánea desde el Castillo de Pedraza, mientras que Lola Índigo convirtió la Alhambra de Granada en un escenario cargado de simbolismo, con un homenaje a Federico García Lorca que destacó por su cuidado estético.

El tono se mantuvo elevado con Ana Torroja interpretando Un año más desde el Museo Reina Sofía, un guiño directo a la memoria colectiva, antes de que La Oreja de Van Gogh, con Amaia Montero, pusiera el broche nacional desde el Palacio de Miramar de San Sebastián.

Hasta ese momento, la coherencia visual y narrativa era total.

El giro inesperado del final

Cuando todo parecía preparado para un cierre en la misma línea, RTVE sorprendió a la audiencia con una actuación de Shakira grabada durante uno de sus conciertos en el Hard Rock Live de Miami.

Desde la cadena se presentó como un “broche de oro internacional”, una forma de elevar aún más el listón del especial.

Pero la reacción del público fue, mayoritariamente, la contraria.

La transición resultó abrupta.

El salto de una producción cuidada, pensada específicamente para el programa, a un fragmento de un concierto grabado previamente y en otro continente rompió la atmósfera construida durante toda la noche.

La sensación de ruptura: cuando el relato se quiebra

Más allá del nombre de Shakira, lo que muchos espectadores criticaron fue la falta de coherencia narrativa.

Tras un recorrido por espacios emblemáticos de España, con actuaciones diseñadas para dialogar con su entorno, el cierre desde Miami se percibió como un elemento ajeno, desconectado y poco integrado en el conjunto.

En redes sociales se repitió una idea: no era una cuestión de calidad artística, sino de encaje.

La actuación no había sido pensada para ‘La casa de la música’, no dialogaba con su estética ni con su concepto, y eso la convertía en un añadido forzado.

Las redes estallan: decepción y enfado

La reacción no tardó en llegar. Durante y después de la emisión, las redes sociales se llenaron de comentarios críticos hacia RTVE. =

Muchos usuarios hablaron abiertamente de “pegote”, de “cierre deslucido” e incluso de “estafa” televisiva, al considerar que se había vendido como algo exclusivo lo que en realidad era una actuación ya existente.

La comparación con el resto del programa fue constante. =

Tras una sucesión de actuaciones creadas expresamente para la ocasión, el contraste con el concierto grabado se hizo aún más evidente.

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El debate económico entra en escena

Junto a la crítica artística, apareció otra cuestión que avivó la polémica: el coste de la actuación. Numerosos espectadores se preguntaron cuánto dinero público se había destinado a emitir una actuación grabada, en lugar de producir un cierre original acorde al resto del especial.

La falta de información oficial sobre las condiciones del acuerdo alimentó aún más las especulaciones y el malestar, en un contexto en el que RTVE se enfrenta constantemente al escrutinio sobre el uso de recursos públicos.

Una polémica que eclipsa el conjunto

Paradójicamente, la controversia en torno a Shakira terminó por eclipsar el éxito artístico del resto del programa. Muchas de las actuaciones más celebradas quedaron relegadas a un segundo plano en el debate público, opacadas por un final que no convenció.

Para una parte de la audiencia, el error no estuvo en invitar a una figura internacional, sino en no cuidar el cómo ni el cuándo. En un especial tan milimétricamente diseñado, cualquier disonancia se amplifica.

RTVE y el reto de redefinir su identidad

‘La casa de la música’ nace como un proyecto estratégico para RTVE. No solo busca ofrecer entretenimiento, sino también construir una identidad cultural propia, diferenciada y reconocible.

Por eso, el desenlace del especial ha generado tanta frustración. Cuando la cadena parecía haber encontrado un tono y un camino claros, una decisión final cuestionable puso en riesgo el mensaje global.

Una lección para el futuro

La polémica deja una enseñanza evidente: la coherencia es tan importante como el talento. En televisión, especialmente en la pública, el espectador valora cada vez más el sentido del conjunto, la honestidad del formato y el respeto al relato construido.

‘La casa de la música’ demostró que RTVE puede producir contenidos musicales de alto nivel. Pero también evidenció que un solo gesto desacertado puede desviar toda la conversación.

Un cierre que abrió más preguntas que aplausos

Lo que debía ser una celebración terminó convirtiéndose en debate.

Y aunque el balance artístico del especial fue, para muchos, notable, el recuerdo que ha quedado grabado en la conversación digital es el de un final que no estuvo a la altura de lo prometido.

RTVE ha puesto la primera piedra de un proyecto ambicioso.

Ahora, el reto será escuchar a la audiencia y ajustar el rumbo para que, la próxima vez, el broche de oro no rompa la magia.