FEIJÓO SALE TEMBLANDO DE TESTIFICAR JUICIO DANA "EKAIZER LO HACE ENTRAR EN SHOCK"JUEZA LO PONE FIRME

Feijóo, atrapado por su propia hemeroteca: el vídeo que incendia Génova y reabre el caso DANA

Durante meses, Alberto Núñez Feijóo construyó un discurso firme, reiterado y aparentemente inamovible sobre su papel durante la DANA que dejó 230 víctimas mortales.

Un discurso basado en una idea central: él sabía lo que ocurría, estaba informado en tiempo real y, desde esa supuesta posición de conocimiento, señalaba al Gobierno de Pedro Sánchez como responsable de una gestión fallida.

Hoy, ese relato se ha derrumbado. No por una sentencia judicial, sino por algo mucho más letal en política: la hemeroteca y un vídeo que se ha hecho viral y que ha abierto una crisis interna sin precedentes en el Partido Popular.

Las redes sociales han rescatado una intervención de Feijóo en la que acusaba a Pedro Sánchez de mentir a los españoles, de conocer lo que estaba ocurriendo durante la tragedia y de ocultarlo deliberadamente.

El problema para el líder del PP es que esa acusación coincide milimétricamente con lo que él mismo sostuvo durante más de un año… y que ahora ha tenido que rectificar ante la jueza que investiga la gestión de la DANA.

El contraste entre lo dicho entonces y lo reconocido ahora ha resultado devastador.

No se trata solo de un cambio de matiz.

Es una contradicción frontal que ha encendido todas las alarmas en Génova 13.

El vídeo que lo cambia todo

La difusión del vídeo ha sido el detonante. En él, Feijóo aparece señalando con dureza al presidente del Gobierno, acusándolo de mentiroso y presentándose a sí mismo como un dirigente que jamás falsea la verdad.

Esa afirmación, repetida en distintos formatos durante meses, choca ahora con su propia declaración judicial, donde reconoció que no estaba informado en tiempo real y que la información que recibió se concentró en una franja horaria muy concreta, cuando la tragedia ya estaba en pleno desarrollo.

La viralidad ha sido inmediata.

No solo por el contenido del vídeo, sino porque llega en el peor momento posible: justo después de que Feijóo haya tenido que corregirse ante una jueza.

En política, ese tipo de coincidencias no se perdonan.

De la estrategia política al problema personal

Durante más de un año, el Partido Popular sostuvo una estrategia clara tras la DANA.

El foco debía alejarse del Gobierno autonómico valenciano y colocarse sobre el Ejecutivo central.

Para ello, era clave transmitir la idea de que el Gobierno de Sánchez tenía información suficiente y no actuó con la rapidez necesaria. En ese marco, Feijóo jugó un papel central, presentándose como un testigo privilegiado de lo que estaba ocurriendo.

Ese papel se ha convertido ahora en su principal problema.

La jueza no investiga a Feijóo, ni le atribuye responsabilidades penales. Sin embargo, su declaración ha tenido un impacto político enorme, porque desmonta el eje narrativo sobre el que se apoyó el PP durante meses. Y cuando un relato cae, arrastra consigo a quien lo sostuvo.

El efecto dominó en Génova

La reacción interna no se ha hecho esperar.

Aunque oficialmente el partido mantiene un discurso de respaldo a su líder, en los pasillos y en conversaciones privadas el malestar es evidente.

Cada vez son más las voces que consideran que Feijóo ha pasado de ser un activo electoral a convertirse en un problema estratégico.

La crisis no es solo externa. Es interna.

Y lo es porque el líder del PP queda atrapado en una contradicción imposible de explicar sin asumir un coste político elevado.

O bien exageró su papel y su conocimiento durante la DANA, o bien ha rectificado ahora para protegerse judicialmente.

En ambos casos, la credibilidad queda dañada.

La televisión entra en escena

El debate ha saltado con fuerza a los platós.

Programas de análisis político han dedicado horas a desgranar la secuencia de mensajes, los horarios, las declaraciones públicas y las rectificaciones posteriores.

Uno de los momentos más comentados se produjo en el nuevo espacio de RTVE, donde varios analistas pusieron sobre la mesa una clave fundamental: Feijóo no gestionó la emergencia, pero sí intentó liderar el relato político de la tragedia.

Ese matiz lo cambia todo. Porque la discusión ya no gira en torno a competencias legales, sino a responsabilidad política y ética.

A qué se hizo con la información disponible y, sobre todo, para qué se utilizó.

Las intervenciones de periodistas y analistas fueron especialmente duras con la idea de que, en medio de una tragedia con cientos de víctimas, la prioridad fuera controlar el relato mediático.

Esa percepción ha calado con fuerza en la opinión pública.

El choque en directo y el silencio incómodo

Uno de los momentos más tensos se vivió cuando representantes del PP quedaron visiblemente descolocados ante la acumulación de datos, mensajes y contradicciones.

Las imágenes de una Andrea Levy superada por el debate, con gestos de incomodidad y dificultades para articular una defensa coherente, se han convertido en otro símbolo de la crisis.

No fue un simple intercambio de opiniones.

Fue la constatación de que el partido no tiene una respuesta clara y unificada ante lo ocurrido.

Cada intento de justificar a Feijóo terminaba chocando con una frase, un vídeo o un mensaje del pasado reciente.

¿Error, lapsus o mentira?

Esta es la pregunta que sobrevuela todo el debate.

La defensa oficial insiste en el lapsus, en la confusión de días, en la mala interpretación de una expresión.

Sin embargo, esa explicación se vuelve frágil cuando se observa la duración del relato.

No se trata de una frase aislada, sino de una versión sostenida durante más de un año.

La rectificación no llegó de forma espontánea.

Llegó cuando Feijóo se sentó ante una jueza y tuvo que concretar horarios, mensajes y hechos verificables.

Ese detalle es clave para entender por qué el coste político es tan alto.

La juez de la dana cita a declarar a Feijóo como testigo el 9 de enero

La comisión de investigación y el nuevo escenario

El PSOE ha aprovechado el momento para mover ficha.

La citación de Feijóo a una comisión de investigación en el Congreso por la DANA abre un nuevo frente político.

No se trata de un proceso judicial, sino de un escenario donde el relato vuelve a estar en el centro.

La declaración ante la jueza limita ahora el margen de maniobra del líder del PP.

Ya no puede acogerse a determinadas estrategias discursivas sin caer en contradicciones evidentes.

El golpe es político, pero también estratégico.

Mazón, el elefante en la habitación

Aunque el foco mediático esté sobre Feijóo, el trasfondo sigue siendo la gestión autonómica de la DANA.

Carlos Mazón aparece una y otra vez como una figura ausente en los momentos clave, con una cadena de decisiones tardías y una desconexión evidente de los órganos de coordinación de emergencias.

La paradoja es clara: en su intento por proteger a Mazón y atacar al Gobierno central, Feijóo ha terminado exponiéndose a sí mismo.

El peso de la palabra

Hay una frase del propio Feijóo que ha vuelto con fuerza: aquella en la que aseguraba que si mentía, debía ser apartado.

No era una metáfora. Era una declaración de principios. Hoy, esa frase funciona como un espejo incómodo.

La política no se juzga solo en los tribunales.

Se juzga también en la coherencia entre lo que se dice y lo que se hace. Y ahí es donde el líder del PP afronta su mayor problema.

Un daño que no se cierra fácilmente

La crisis abierta en Génova no se resolverá con un comunicado ni con una comparecencia medida.

El daño es profundo porque afecta a la credibilidad personal de Feijóo y a la estrategia global del Partido Popular.

Además, la herida de la DANA sigue abierta.

Para las víctimas y sus familias, el debate no es semántico.

Es moral. Cada contradicción, cada rectificación tardía, refuerza la sensación de que la política fue más importante que las personas.

El final de una etapa

Puede que no haya consecuencias judiciales para Feijóo. Pero el impacto político ya es innegable.

El vídeo viral, la declaración ante la jueza, la crisis interna y la reapertura del debate parlamentario han marcado un antes y un después.

En política, hay errores que se corrigen y otros que te persiguen.

Este parece pertenecer a la segunda categoría.

Porque no es solo lo que Feijóo dijo.
Es el tiempo durante el que lo sostuvo.

Y eso, para un líder que basó su discurso en la honestidad, es un lastre difícil de levantar.