Luna Ki

Luna Ki ha dado la sorpresa en la primera semifinal del Benidorm Fest con una ‘desaparición’ que ha llamado la atención, justo después de actuar.

La artista ha interpretado su tema, Bomba de amor, y después no ha ocupado el asiento que tenía reservado en la green room.

El público, muy extrañado, no entendía por qué la cantante no estaba en el lugar que le correspondía. En este sentido, el resto de concursantes sí han ido ocupando esas localidades en la parte posterior del estadio en el que se celebra el Benidorm Fest.

Una vez han acabado todas las actuaciones, Inés Hernand ha explicado lo sucedido. “Luna Ki se ha retirado porque se encuentra indispuesta.

Le deseamos una pronta recuperación”, ha comentado la presentadora del Benidorm Fest. 

“Se ha ausentado del auditorio pero está bien”, ha añadido después Jesús Vázquez, más tarde, para aclarar lo sucedido.

“En nombre de RTVE, me gustaría decir que Luna es una artista de los pies a la cabeza, es todo corazón, una persona hipersensible, tan auténtica, y me gustaría mandarle todo nuestro cariño.

Estamos con ella”, ha apuntado, por su parte, María Eizaguirre, directora de Comunicación de RTVE, en la rueda de prensa posterior a la semifinal.

 

 

 

Luna Ki ha sido una de las tres artistas que no ha pasado a la final del sábado del Benidorm Fest, junto con Greg Taro y el dúo que forman Dora -hija de Bimba Bosé- y Marlon Collins.

 Los seis clasificados han sido Tony Grox & LUCYCALYS, Izan Llunas, KITAI, Mikel Herzog Jr, Kenneth y María León ft. Julia Medina.

El ambiente festivo del Benidorm Fest 2026 se ha visto empañado por una sombra de preocupación tras la gala de anoche.

Lo que debía ser una celebración del éxito tras su potente actuación en la semifinal se convirtió en un misterio que ha mantenido en vilo a la delegación de RTVE: la “desaparición” mediática y física de Luna Ki justo después de bajarse del escenario.

La artista, que acababa de derrochar una energía arrolladora ante las cámaras, no acudió a la obligatoria rueda de prensa posterior ni se dejó ver en la zona de delegaciones, desatando una tormenta de rumores sobre su estado.

Mejor te cuento que los motivos de esta ausencia prolongada han salido finalmente a la luz, confirmando que la presión del directo y la autoexigencia artística le jugaron una mala pasada en el momento de mayor adrenalina.

Fuentes cercanas a la producción aseguran que, tras finalizar su número, Luna Ki sufrió un cuadro de agotamiento extremo y un ataque de ansiedad que obligó al equipo médico del Palacio de L’Illa a intervenir de urgencia en los camerinos.

La intensidad de su propuesta visual y vocal, sumada a las semanas de ensayos sin descanso, provocaron un colapso físico que “requirió atención inmediata”, impidiéndole cumplir con sus compromisos con los medios de comunicación.

Al igual que Ana Rosa Quintana lidiaba con el caos en su plató o Gabriel Rufián advertía sobre el fin de una etapa en el Congreso, el entorno de Luna Ki ha tenido que gestionar una crisis de vulnerabilidad en el corazón del espectáculo.

Mejor te cuento que la artista se encuentra ahora mismo bajo observación y descanso absoluto, habiendo recibido el alta médica con la recomendación estricta de desconexión total para intentar llegar con fuerzas a la gran cita del sábado.

Este episodio ha reabierto el debate sobre los límites de la resistencia humana en formatos tan competitivos, donde los artistas se ven empujados a una perfección que a veces el cuerpo no puede sostener.

La organización ha pedido respeto por la privacidad de la cantante, subrayando que su ausencia no fue una falta de profesionalidad, sino una respuesta fisiológica inevitable ante un nivel de estrés que rozó lo insoportable.

El país, que aún comenta el desplante de Esther Palomera en televisión o los nuevos subsidios de Sánchez, ahora también contiene el aliento por la recuperación de su estrella más vanguardista.

Mejor te cuento que la gran incógnita es si Luna Ki podrá recuperar el equilibrio mental y físico necesario para subirse de nuevo al escenario, en una edición del Benidorm Fest que está resultando ser tan brillante artísticamente como agotadora para sus protagonistas.

La “desaparición” ha sido, en realidad, un refugio necesario: el grito de socorro de una mente que decidió apagarse un momento para no romperse definitivamente bajo el peso de los focos y la ambición de Eurovisión.