LA CONDENA DE UNA MADRE: ENTRE EL RESPETO Y EL DOLOR

Silvia Bronchalo visita a su hijo Daniel Sancho en la cárcel de Tailandia: así ha sido su primer encuentro (sin poder tocarse) | Vozpópuli

Silvia Bronchalo ha dejado claro que su prioridad absoluta sigue siendo el bienestar físico y psicológico de su hijo dentro de la prisión de alta seguridad donde cumple condena.

A diferencia de la estrategia más mediática de Rodolfo Sancho, Silvia ha optado por una presencia basada en el acompañamiento silencioso, aunque la magnitud de la sentencia ha terminado por quebrar su reserva.

Mejor te cuento que, tras conocerse que Daniel deberá pasar el resto de su vida (o gran parte de ella) tras las rejas, Silvia ha confesado a su entorno más cercano que la mente humana no está preparada para procesar una noticia de tal calibre.

“Aceptar” significa para ella entender que las leyes tailandesas han hablado y que el proceso judicial ha seguido su curso, pero “asimilar” implica integrar la idea de que su hijo no volverá a casa en mucho tiempo.

Esta dicotomía refleja el estado de shock permanente en el que vive la analista de inversiones, quien ha tenido que reorganizar toda su existencia para poder visitar a Daniel con regularidad.

EL PESO DEL APELLIDO Y LA SOLEDAD DEL PROCESO

Silvia Bronchalo ha evitado en todo momento entrar en valoraciones sobre la culpabilidad o la estrategia de defensa, centrándose exclusivamente en el vínculo maternal que la une al joven cocinero.

Mejor te cuento que el desgaste emocional es visible en cada una de sus intervenciones, donde la frialdad de los datos judiciales choca frontalmente con el recuerdo del hijo que ella conoce.

Al igual que Sarah Santaolalla lloraba por el acoso en redes o Marina Valdés lucha por recuperarse de su atropello, Silvia Bronchalo vive su propio calvario bajo la lupa constante de una opinión pública que no siempre es clemente.

Su frase, “lo acepto pero no lo asimilo”, se ha convertido en un mantra para las familias que enfrentan situaciones de crisis extremas en el extranjero, donde la distancia geográfica agrava el sentimiento de impotencia.

La relación con Rodolfo Sancho, aunque tensa en lo administrativo y legal, se mantiene en un punto de respeto mutuo por el bien único de Daniel, buscando que el joven no pierda la esperanza en el futuro.

EL FUTURO EN LA CÁRCEL DE SURAT THANI

Con Daniel ya trasladado a un centro penitenciario definitivo, las visitas de Silvia se han vuelto más logísticas y complejas, requiriendo un esfuerzo físico y económico considerable.

Mejor te cuento que Silvia está trabajando activamente con asociaciones de apoyo a presos españoles en el extranjero para entender mejor cómo puede mejorar las condiciones de vida de su hijo dentro de la precariedad de las cárceles tailandesas.

Mientras España debate sobre el fichaje de Alba Paul para ‘Supervivientes’ o la polémica orden de Marlaska, Silvia Bronchalo vive en una realidad paralela donde el tiempo se mide en minutos de locutorio.

Su sinceridad ha sido recibida con respeto por gran parte de la prensa, que ve en ella la figura de la resiliencia silenciosa frente a la tormenta mediática que ha rodeado el caso desde el primer día.

La asimilación tardará años en llegar, si es que llega alguna vez, pero Silvia ha prometido que no dejará que su hijo camine solo en este largo y oscuro túnel judicial.

Silvia Bronchalo ha desvelado cómo se encuentra después de la condena a cadena perpetua de su hijo. “Se siente nuclearmente mal”, asegura el psiquiatra José Cabrera.

silvia bronchalo de viernes

Silvia Bronchalo, madre de Daniel Sancho, ha roto su silencio a través de una entrevista grabada en ‘De Viernes’.

La pasada semana conocimos los detalles de la relación entre madre e hijo en una primera parte de esta entrevista que dejó grandes titulares y claves para entender el contexto del chef.

Nuevamente, Silvia Bronchalo ha mostrado una gran empatía con la familia Arrieta, algo que el psiquiatra José Cabrera, sentado en el plató, calificaba de “excepcional” ya que “no es fácil ver a una madre que defienda a la víctima y su familia”.

Esto demostraba una gran fortaleza, aunque no ha sido así a la hora de enfrentar la acusación y sentencia de su hijo.

Ella misma desvelaba que está tendiendo al aislamiento desde el primer día, algo que no es habitual en ella: “desde hace tiempo no hago la misma vida que antes. Mi vida ha cambiado radicalmente.

Supongo que en algún momento me curaré un poco… pero no tiene alivio. De momento no”.

El primer impacto fue el peor.

Ya narró en la primera parte que conoció la detención de su hijo por boca de Rodolfo Sancho, con quien no se hablaba desde hacía años.

“Quería irme directa al aeropuerto porque necesitaba saber qué ha pasado. No me planteé en ningún momento no ir a verle”, decía.

En este sentido, José Cabrera apuntaba que “ella se siente nuclearmente mal” puesto que “los padres no son culpables de cómo son sus hijos pero sí son corresponsables de lo que hacen en gran culpa”.

Algo que ella misma corroboraba en la entrevista.

“Un poco sí porque piensas ‘qué hice mal o qué no hice para llegar a esto’.

Los padres siempre pensamos que somos los responsables de la educación de nuestros hijos… y de ellos.

Son nuestros y lo que ellos hagan nos repercute.

He pensado mucho en el pasado, cuando era pequeño, en esa semana en la que estaba ocurriendo todo, que me escribió, podría haberle llamado o escrito en esa semana y no lo hice…

A lo mejor si hubiera llamado o escrito, no lo sé… si hubiera cambiado algo”

“Incluso le quiero más”

A pesar de la dureza de los hechos, sigue siendo su hijo, lo que ha hecho que a día de hoy, siga sintiendo amor hacia él, incluso mejorando la relación que tenían antes, que era inexistente: “No he sentido en ningún momento odio o rechazo a mi hijo”.

Una cosa que no hace que sea más fácil de entender: “Me he pellizcado muchas veces todas las mañanas pensando que era una pesadilla. Pero no es un sueño, es lo que está pasando.

Saber que Daniel ha confesado hacer eso, me destruye. Lo acepto pero no lo asimilo, aunque le perdono y espero que algún día él pueda pedir perdón también”.

Durante este tiempo, madre e hijo han acercado posturas, aunque son conscientes de que queda una conversación clave por tener para poder acercarse del todo.

 “Creo que incluso que le quiero más porque necesita ayuda, mucha ayuda, y yo se la voy a dar”, ha dejado claro.

La dura experiencia en Tailandia

Las cerca de 7 veces que Silvia Bronchalo ha volado a Tailandia, lo ha hecho sola, algo que se le ha hecho muy duro a la ex actriz: “No puedes involucrar a nadie en algo tan mediático”.

Eso sí, a través del teléfono tenía el constante apoyo de su madre y sus amigas “que estaban pendientes de mi a cualquier hora”;

además de la ayuda de una comunidad de españoles de Koh Samui y de Luis, quien se convirtió en su conductor.

“Me adoptaron, literalmente, en ningún momento me dejaban ir sola a ningún lado.

Esa comprensión y empatía no lo he tenido aquí por mucha gente que conozco”.

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Y se que, a la ya dura experiencia de tener a su hijo en la cárcel, se le añadió la dureza de un país diferente y la gran exposición mediática.

 “Alguien se hizo pasar por mi en la comisaría antes de que yo llegara, porque cuando fui a recoger la ropa de mi hijo no se creían que fuera yo, pensaban que era una periodista”.

“Si la embajada estuvo por ahí tanto fue para poner orden y evitar que muchos de vuestros compañeros acabaran en prisión”, añadió.

Silvia Bronchalo desvela cómo enfrentó el juicio

Una de las experiencias más duras para Silvia fue, sin duda, el juicio.

“El primer día que vi a mi hijo entrar engrilletado… es una visión perturbadora”, comenzaba a narrar.

“En los primeros días se le veía con fuerza. Siempre pensó que el juicio iba a terminar mejor que terminó”.

“Él esperaba una absolución o una condena mucho menor…”, decía Silvia quien señalaba que el equipo jurídico le había hecho creer que nunca sería una condena a cadena perpetua. “Yo tenía mis dudas.

Yo hablé con mucha gente de Tailandia que conocían casos y, por lo general, no resultan en absolución”, reconocía.

Esto hizo que a ella le aliviara que la sentencia no fue a pena de muerte, pero le dolió la reacción de Daniel: “él no entendía nada, se volvió hacia su equipo jurídico buscando respuestas”.

Y es que, la clave de la defensa de Daniel Sancho es firme: “Él sigue manteniendo que fue un accidente por una pelea.

 Lo que vino después fue terrorífico, a ojos de todos es terrorífico, pero sigue manteniendo que fue una pelea” por lo que no fue premeditado.