Bob Pop, por su parte, solo ha conseguido el 27% de los sufragios

Roberto Enríquez, más conocido como Bob Pop, ha perdido en las primarias.

En su lugar, Gerardo Pisarello será el próximo candidato a alcalde de Barcelona por la lista de los comunes.

Y es que Pisarello ha vencido al cómico al lograr el 68,8% de los votos.

Bob Pop, por su parte, solo ha conseguido el 27% de los sufragios.

e trata de una persona que no ha estado libre de polémicas. Recordemos un vídeo, emitido en televisión, que no pasó desapercibido.

En él, se reía mientras confesaba haber abusado de hombres que se encontraban bajo los efectos de sustancias.

“Me encontré una discoteca llena de señores supercachas, sin camiseta, cariñosísimos (…).

Yo no me drogaba nada (…), yo abusaba de esos señores todo el rato. Y pensaba: no haberte drogado”. Hombre de mediana edad con barba canosa y gafas naranjas hablando por un micrófono mientras viste una manta roja en un escenario oscuro

 

Se trata de un momento que trajo muchas reacciones negativas contra él.

Destaca la reacción de la diputada de Vox Rocío de Meer, quien no dudó en atacarle tras sus escandalosas palabras, llamándole “albóndiga vomitiva”.

Un tipo que afirma entre risas haber abusado de hombres bajo los efectos de las drogas.

Ni media lección de la podredumbre moral de esta colección de siniestros.

Sucederá a Ada Colau

Con estos resultados, Pisarello sucederá a la que fue alcaldesa de la localidad por Catalunya en Comú.

La mujer dio mucho de qué hablar el pasado verano, cuando la flotilla Global Summud, que había partido hacia Gaza, estaba en boca de todos.

Entre los integrantes se encontraba también la activista Greta Thunberg. La salida no estuvo exenta de problemas.

El mal tiempo obligó a regresar a varias embarcaciones. Al día siguiente, la flota retomó el rumbo, aunque siete barcos se vieron forzados a abandonar.

Lo que pocos esperaban es que uno de los barcos presentes arrastra un pasado turbio.

Se trata del Alma Explorer Yacht, un yate de lujo que en 2018 fue escenario de un importante operativo antidroga.

Según reveló Crónica Global, el barco navegaba entonces bajo el nombre HCH-X y con bandera de Gibraltar.

EL FRACASO POLÍTICO EN BARCELONA: EL “PERDEDOR” DE LAS PRIMARIAS

Bob Pop intentó dar el salto a la gestión pública presentándose a las primarias en Barcelona (vinculado a sectores cercanos a los Comunes), pero el resultado fue un golpe de realidad electoral.

Su perfil, excesivamente mediático y polarizador, no logró convencer a una base militante que buscaba perfiles más técnicos y menos centrados en la autopromoción personal.

Mejor te cuento que el activista ha pasado de ser una voz de referencia en el progresismo cultural a ser visto como una figura “quemada” por su propia exposición y sus controvertidas declaraciones del pasado.

Este fracaso político coincide con un momento de máxima tensión en la izquierda española, donde Podemos estalla contra Rufián y el bloque de investidura se desintegra por momentos.

LA CONFESIÓN QUE LO PERSIGUE: ABUSOS Y SUSTANCIAS

Lo que realmente ha incendiado la opinión pública ha sido el recordatorio de sus propias palabras en las que confesaba haber mantenido relaciones con hombres drogados que no podían dar su consentimiento.

Mejor te cuento que en su libro Mansos, Bob Pop narró episodios que muchos juristas y activistas por los derechos humanos califican directamente como abusos sexuales.

“Yo he abusado de gente. He abusado de hombres que estaban drogados, que estaban en condiciones en las que no podían decirme que no”, fue la confesión que hoy, en pleno 2026, ha vuelto a hacerse viral.

Mientras Sarah Santaolalla llora por el acoso que sufre o Jessica Goicoechea colapsa en la apnea de ‘El Desafío’, el caso de Bob Pop pone a prueba la coherencia de los movimientos feministas y de defensa del consentimiento.

La indignación crece al ver cómo, a pesar de estas admisiones, el escritor ha seguido ocupando espacios de privilegio en los medios públicos y privados sin enfrentar consecuencias legales o profesionales de peso.

UN ACTIVISMO MARCADO POR LA CONTRADICCIÓN

Bob Pop se define como un activista de los derechos LGTBI y de las personas con discapacidad (padece esclerosis múltiple), pero su imagen de “víctima del sistema” choca frontalmente con su pasado como agresor confeso.

Mejor te cuento que sus críticos le acusan de utilizar su vulnerabilidad física para blindarse ante las críticas por sus actos morales, creando un escudo que hoy parece haber empezado a agrietarse.

Al igual que el escándalo de las saunas de Sánchez salpica al Gobierno o Vicente Vallés fustiga a Ayuso, la figura de Bob Pop representa la caída de un icono que no supo medir las consecuencias de su propia sinceridad.

El debate actual se centra en si un “confeso abusador” puede seguir siendo una brújula moral para una parte de la sociedad o si su tiempo en la esfera pública ha llegado a su fin tras su fracaso en las urnas.

📉 EL FRACASO ELECTORAL: EL “NO” ROTUNDO DE BARCELONA

La incursión de Bob Pop en la política institucional ha terminado en un desastre sin paliativos. Ayer mismo, 20 de febrero de 2026, se conocieron los resultados de las primarias de Barcelona en Comú para elegir al sucesor de Ada Colau.

El activista y crítico de televisión fue arrollado por Gerardo Pisarello, quien obtuvo un aplastante 68,6% de los votos frente al escaso 27% cosechado por Bob Pop.

Mejor te cuento que, a pesar de contar con el apoyo de ciertos sectores mediáticos y culturales de la izquierda, la militancia de base le dio la espalda, enviando un mensaje claro: la política requiere algo más que ingenio en redes sociales y colaboraciones en programas de humor.

El “activista perdedor” se enfrenta ahora a una realidad difícil de digerir: su capacidad de influencia en el mundo real no se corresponde con el ruido que genera en las pantallas, dejando su sueño de “asaltar” el Ayuntamiento de Barcelona en papel mojado.

☣️ LA SOMBRA DEL ABUSO: UNA CONFESIÓN QUE NO PRESCRIBE

Lo que ha hecho que el fracaso electoral sea aún más doloroso es el resurgir de una de las confesiones más perturbadoras de su carrera, recogida en su propia obra literaria y en entrevistas televisivas.

Mejor te cuento que Bob Pop, en un ejercicio de honestidad que muchos tachan de arrogancia criminal, confesó haber abusado sexualmente de hombres que estaban drogados o en condiciones de vulnerabilidad extrema.

En su libro Mansos, y posteriormente en diversas intervenciones, relató con una frialdad estremecedora cómo se aprovechaba de personas que “no podían decir que no” debido a la ingesta de sustancias.

“Yo abusaba de esos señores todo el rato… no haberte drogado”, llegó a decir en una ocasión con una sonrisa de complacencia, una frase que en este 2026 ha provocado una oleada de asco e indignación tras la nueva sensibilidad social sobre el consentimiento.

Mientras el país debate sobre el “solo sí es sí” o el escándalo de las saunas de Sánchez, la figura de Bob Pop queda retratada como la de un agresor confeso que ha gozado de una impunidad mediática inexplicable durante años.

💊 LA ESCLEROSIS Y EL “ESCUDO” DE LA VULNERABILIDAD

Desde que confesó padecer esclerosis múltiple en 2019, Bob Pop ha utilizado su enfermedad degenerativa como un eje central de su discurso, presentándose como una “víctima del sistema” y un cuerpo en resistencia.

Mejor te cuento que sus críticos le acusan de haber usado su discapacidad como un escudo moral para evitar que se le juzgara por sus actos pasados, especialmente por esos abusos confesados entre risas.

En sus últimas entrevistas de este año, ha hablado de “perder el control” de su cuerpo, comparándolo con situaciones de sumisión, un discurso que resulta inquietante viniendo de alguien que admitió haber arrebatado el control a otros hombres drogados.

Al igual que Silvia Bronchalo acepta la condena de su hijo pero no la asimila, o Podemos estalla contra Rufián por una supuesta traición, la sociedad española parece haber dejado de asimilar las excusas de un Bob Pop que ya no convence.

🎭 EL OCASO DE UN ICONO PROGRE

Bob Pop representa la caída de ese “progresismo de salón” que se creía por encima del bien y del mal, capaz de confesar delitos en directo sin esperar consecuencias.

Mejor te cuento que el rechazo de las primarias en Barcelona marca el inicio de su ostracismo mediático; las marcas y los partidos empiezan a ver en él un activo tóxico que resta más de lo que suma.

Su imagen, a medio camino entre el “intelectual cervantino” y el “provocador de extrarradio”, se ha desgastado hasta el punto de resultar anacrónica en una España que exige coherencia entre lo que se predica y lo que se hace.

Nadie esperaba que el hombre que aleccionaba a todo el país desde el sofá de Buenafuente acabara siendo un juguete roto de la política, marcado por la etiqueta de “perdedor” y la sombra de un pasado depredador.