Las encuestas predicen el peor resultado histórico del PSOE andaluz, mientras Juanma Moreno renueva su mayoría absoluta en las elecciones del 17 de mayo.

El PSOE no descarta que Pedro Sánchez rescate a María Jesús Montero si fracasa en las elecciones andaluzas

De derrota en derrota hasta la derrota final. Así va Pedro Sánchez en las elecciones que se han ido celebrando en las diferentes autonomías en estos meses: Extremadura, Aragón y Castilla y León.

Este lunes, los principales periódicos publican las primeras encuestas de intención de voto en Andalucía y en todas ellas, el PP mantiene la mayoría absoluta o se queda muy cerca al tiempo que el PSOE con la sanchista Maria Jesús Montero de candidata pierde apoyo a chorro.

Según los sondeos publicados en algunas provincias andaluzas como Málaga o Almería, VOX podría ser segunda fuerza y desplazar a los socialistas al tercer puesto.

María Jesús Montero se encuentra ante un panorama político sombrío.

Las proyecciones demoscópicas para las elecciones del 17 de mayo indican que los socialistas andaluces están tocando fondo, con un resultado que podría ser el más bajo en la historia del partido en esta comunidad autónoma.

Mientras tanto, el Partido Popular de Juanma Moreno parece mantener su fortaleza, casi asegurándose una mayoría absoluta, mientras la izquierda se fragmenta y se hunde en una crisis de representación que va más allá de las fronteras andaluzas.

Los datos son implacables. Según los últimos sondeos, el PSOE-A podría obtener entre 23 y 26 escaños, lo que representa una caída de entre cuatro y siete diputados respecto a los 30 logrados en 2022.

Con solo un 21,3% de los votos, no solo pierden terreno frente a los populares, sino que también son superados por VOX, que muestra un crecimiento sólido hasta alcanzar el 17,2% de intención de voto, asegurándose entre 19 y 22 actas.

Es el sorpasso que nadie anticipaba hace apenas cuatro años, cuando los socialistas aún gobernaban gran parte de Andalucía.

Por su parte, el PP-A se perfila para revalidar su mayoría absoluta con entre 50 y 54 escaños, aunque con un descenso respecto a los 58 obtenidos en 2022. Juanma Moreno decidió adelantar las elecciones un mes antes de la fecha prevista inicialmente en junio.

Su argumento: necesitaba «un horizonte político despejado» para que Andalucía comenzara el verano con seguridad. La táctica ha funcionado: los populares mantienen su dominio electoral mientras la oposición se desmorona.

La fragmentación de la extrema izquierda agrava la crisis socialista. Por Andalucía se estabiliza alrededor de siete escaños con un apoyo del 7,5%, mientras que Adelante Andalucía, dirigido por José Ignacio García, oscila entre cuatro y siete diputados.

Esta dispersión del ultra izquierdista deja a la izquierda completamente incapacitada para articular una alternativa real al gobierno popular. El PSOE no solo cae; lo hace solo, sin una red de seguridad que le permita construir un proyecto alternativo creíble.

A nivel territorial, el mapa electoral evidencia el dominio casi absoluto del PP. En Sevilla, los populares obtendrían siete escaños frente a cinco del PSOE.

En Málaga, la victoria es aún más contundente con ocho actas populares. En Cádiz, el PP conseguiría siete representantes mientras socialistas y VOX empatan a tres.

Granada y Almería consolidan la fortaleza de VOX, que iguala o supera al PSOE en estas provincias. El partido de Sánchez ha perdido su tradicional hegemonía en bastiones históricos que parecían inexpugnables hace tan solo diez años.

La decisión de Montero de mantener su candidatura a pesar de estos resultados adversos revela la falta de alternativas dentro del PSOE andaluz.

Sin un liderazgo claro capaz de articular una propuesta diferenciadora, los socialistas quedan atrapados en un ciclo desmoralizador que se retroalimenta constantemente.

Además, el anuncio del adelanto electoral por parte de Moreno obligó a la ministra de Hacienda a dejar sus responsabilidades en el Gobierno central, complicando las negociaciones autonómicas en comunidades como Extremadura, Aragón y Castilla y León.

Lo irónico es que el PSOE-A no solo pierde votos; lo hace hacia todas partes.

El PSOE cosecha un desastre histórico en su feudo andaluz

Mientras Vox crece constantemente, el voto progresista se dispersa entre múltiples opciones sin ninguna que logre consolidarse como alternativa clara. El resultado es un panorama político donde la izquierda, fragmentada y debilitada, cede todo protagonismo a un PP que gobierna prácticamente sin oposición real.

Para Sánchez y su equipo, Andalucía se ha convertido en un espejo incómodo que refleja lo que ocurre cuando la desunión y la falta de proyecto chocan con un adversario cohesionado y con un mensaje claro.

Por otra parte, el ex presidente del Gobierno Jose Luis Rodríguez Zapatero ve cómo se estrecha el cerco penal contra él tras la denuncia presentada ante Hacienda que pide que se investigue el origen del dinero que ha cobrado de Venezuela.

Eurico Campano analiza estos y otros asuntos de actualidad en el «24×7» de este lunes, 30 de marzo, junto con el ex embajador de Venezuela en España, William Cárdenas.

Andalucía ya no es el pulmón del socialismo; es su pesadilla.

A menos de dos meses de las elecciones del 17 de mayo de 2026, los sondeos dibujan un escenario de catástrofe para el PSOE-A, que se encamina a su peor resultado histórico.

Mientras Juanma Moreno acaricia una nueva mayoría absoluta, el “efecto Montero” se disipa y Ferraz comienza a asumir que el castigo a la gestión de Pedro Sánchez se cobrará su pieza más preciada.

El calendario litúrgico de esta Semana Santa de 2026 ha coincidido, con una ironía política cruel, con el inicio del Vía Crucis electoral del PSOE.

Andalucía, la región que durante cuatro décadas fue el granero de votos inagotable de la izquierda española, le ha dado la espalda definitivamente al “sanchismo”.

Los últimos datos del barómetro andaluz no dejan lugar a dudas: el Partido Popular de Juanma Moreno no solo resiste el desgaste del poder, sino que se refuerza, mientras el socialismo andaluz cae al abismo de la irrelevancia.

1. El hundimiento de las siglas: De la hegemonía al tercer puesto

Las encuestas internas que maneja San Telmo y las publicadas por los principales institutos de opinión coinciden en un diagnóstico demoledor: el PSOE-A podría bajar de la barrera de los 25-27 escaños, una cifra impensable hace solo unos años.

El sorpasso latente: En algunas provincias clave, como Sevilla o Dos Hermanas —históricos bastiones socialistas—, el PP ya lidera con holgura, y el crecimiento de Vox amenaza con relegar al PSOE a una lucha encarnizada por no ser la tercera fuerza en determinados distritos.

El factor castigo: Los analistas coinciden en que no es una cuestión local. El electorado andaluz está utilizando las autonómicas del 17 de mayo como un plebiscito contra Pedro Sánchez.

La ley de amnistía, los pactos con el independentismo y la reciente sombra de corrupción del “Caso Koldo” han calado hondo en un votante que, tradicionalmente, anteponía la identidad andaluza y la igualdad entre españoles.

2. María Jesús Montero: ¿La última bala perdida?

La figura de María Jesús Montero, vicepresidenta y mujer fuerte del Gobierno, ha sido la apuesta personal de Sánchez para intentar salvar los muebles en el sur.

Sin embargo, su omnipresencia en la precampaña está siendo contraproducente.

Montero, que encarna el ala más combativa y cercana al presidente, no está logrando movilizar al votante moderado que una vez confió en Manuel Chaves o Pepe Griñán.

Al contrario, su defensa a ultranza de las políticas estatales está “contaminando” la marca andaluza, facilitando que Juanma Moreno explote su perfil de “buen gestor” y hombre de consenso frente a la confrontación de Moncloa.

3. Juanma Moreno y la mayoría de la tranquilidad

En la otra orilla, el Partido Popular vive su momento de oro. Juanma Moreno Bonilla ha logrado algo que parecía imposible: heredar el “voto útil” del antiguo socialismo.

El 17 de mayo, el PP se encamina a renovar su mayoría absoluta o, en el peor de los casos, a una mayoría tan amplia que le permita gobernar en solitario sin las ataduras de Vox.

Su discurso centrado en la bajada de impuestos, la simplificación administrativa y un andalucismo moderado ha calado en las clases medias y en el sector agrícola, tradicionalmente reacio a la derecha.

4. El efecto dominó: Pánico en Ferraz

El pánico ha comenzado a cundir en la calle Ferraz. Una derrota de estas dimensiones en Andalucía no es solo un problema regional; es el aviso de que el ciclo político en España ha cambiado.

Si Andalucía cae con este estrépito, el PSOE pierde su motor de movilización para unas futuras elecciones generales. Las terminales mediáticas del Gobierno intentan desviar la atención hacia la economía o la inversión social, pero el ruido de los tambores de guerra en el sur es demasiado fuerte.

El 17 de mayo marcará el inicio del fin o una travesía en el desierto para un socialismo que, por primera vez en su historia, se siente extraño en su propia casa.