Univisión que Julio Iglesias ‘forzó una penetración anal’. Otra ha afirmado que el artista ‘le apretó con fuerza los pezones’.

Todo habría ocurrido en las residencias del cantante en Punta Cana y Bahamas, algo que ya investiga la Fiscalía de la Audiencia Nacional

El cantante Julio Iglesias de la Cueva (Madrid, 1943) ha sido acusado por dos extrabajadoras de presunta agresión sexual, tal y como recogen las denuncias publicadas por elDiario.es en una investigación realizada junto a Univisión Noticias.

Según detalla este medio, una de las denunciantes trabajaba como fisioterapeuta del intérprete y la otra como limpiadora y cocinera en sus residencias de Punta Cana (República Dominicana) y Lyford Cay (Bahamas) durante el año 2021, cuando la edad de una de ellas era de 21 años.

Los hechos relatados ya están en manos de la Fiscalía de la Audiencia Nacional, que investiga una denuncia recibida la semana pasada y presentada el pasado 5 de enero en nombre de las dos mujeres mencionadas, como ha avanzado la Cadena SER.

Se trata de una fase de análisis muy preliminar, dentro de lo que se denomina “diligencias preprocesales”.

Ante este escenario, Elcierredigital.com se ha puesto en contacto con el entorno cercano del artista madrileño, que asegura que «no tenían conocimiento acerca de los episodios relatados por las extrabajadoras».

Qué hay detrás de la denuncia contra Julio Iglesias
La denuncia por presunta agresión sexual contra Julio Iglesias ha abierto informativos y, también, ha revolucionado la prensa del corazón internacional. Pero, ¿qué hay detrás de esta investigación contra el cantante?

Para entender este escenario hay que retroceder hasta el año 2018. Por aquel entonces, diversos medios recogieron la salida de Julio Iglesias por determinadas desavenencias con el magnate dominicano Frank Rainieri, co-fundador del Grupo Puntacana.

De este grupo llegó a formar parte Julio Iglesias y, también, el diseñador Oscar de la Renta que mantenía una estrecha amistad con el artista. De hecho, fue De la Renta quien le descubrió este paraíso caribeño.

Sin embargo, en 2018, el vínculo profesional dio un giro radical. De acuerdo con la información publicada por diversos medios, “el cantante vendió toda su participación en el Grupo Punta Cana -un 25 por ciento-, quedándose únicamente con un 5 por ciento del aeropuerto de Punta Cana”.

Pero, esta decisión habría sido meditada años atrás. Concretamente, en 2014, tras la muerte del citado diseñador pues “desde que faltaba, Iglesias no se habría encontrado a gusto”.

De esta manera, el cantante se desligó de República Dominicana aunque tan solo le unía la casa que adquirió décadas atrás y que, según fuentes consultadas por nuestro diario, “habría puesto a la venta en 2024”.

Estas mismas fuentes revelan que, “la investigación contra el cantante podría haber derivado de las diferencias que Iglesias mantuvo con los Rainieri”.


En el citado diario, que ha desarrollado la investigación en colaboración con Univisión Noticias, las extrabajadoras del exmarido de la socialité Isabel Preysler relatan que durante su etapa laboral sufrieron «vejaciones físicas y verbales, insultos y humillaciones». Asimismo, aseguran que «eran presionadas para mantener encuentros sexuales» con el cantante.

Según el testimonio recogido, los hechos ocurrieron en 2021, cuando una de las presuntas víctimas tenía 21 años. La extrabajadora afirma que el artista —que entonces tenía 77 años— «la mandaba llamar a su habitación muchas veces al acabar la jornada laboral».

El testimonio de las exempleadas también recoge que, durante el verano, Julio Iglesias sufrió un ataque de ciática y que una de ellas «tuvo que permanecer despierta durante cinco noches para cuidarle».

La extrabajadora explicó que «una noche me tuvo durante horas pasándole la lengua por el ano y chupándole el pito para calmarlo porque él sentía mucho dolor y eso lo calmaba.

Pasé casi toda la madrugada chupándole sus partes. Cuando yo paraba o me quedaba dormida, él me jalaba la cabeza como para que siga».

Otra noche, según su relato, el artista «forzó una penetración anal». «Él me quería hacer sexo anal y le digo que no, que no lo haga. Cuando él me mete los dedos muy dentro, sentí mucho dolor y le dije que no. Él siguió haciéndolo y le dije que no más de cinco veces.

Le dije que no porque me dolía, obviamente, y él lo hizo. Me soltó rápidamente y buscó algo para limpiarse las manos», explicó.

«Me sentía como un objeto, como una esclava», añadió.

El medio explica que, según lo investigado, los «encuentros sexuales se producían casi siempre con la presencia y la participación de otra empleada que ostentaba una superioridad jerárquica respecto a esta trabajadora del servicio doméstico».

«Una persona muy controladora»
Esta figura podría corresponder a la persona encargada de gestionar la contratación del personal que trabaja en las propiedades del artista.

Según publica elDiario.es, este proceso comenzaba con «anuncios en redes sociales en los que se ofrecía trabajo doméstico con alojamiento incluido, dirigidos a mujeres jóvenes de entre 25 y 35 años, con dormida y beneficios de 25.000 pesos (350 euros)».

Durante el primer intercambio de información se solicitaban también «fotografías de cara y cuerpo entero», y la contratación «solía pactarse sin una entrevista personal».

Ambas extrabajadoras aseguran que, al comenzar a trabajar para el cantante, este les hacía preguntas como: «¿te gustan las mujeres?», «¿te gustan los tríos?», «¿te has operado los pechos?».

También afirman que Julio Iglesias «es una persona muy controladora vigilaba la cantidad de comida que se servían en el plato», preguntaba «cuándo les venía la menstruación», eran obligadas a «enseñar un informe de enfermedades de transmisión sexual» e incluso podía «llegar a pedir su teléfono móvil».

Ambas han puntualizado que el artista «actúa a través del miedo». «Amenaza con despedirte y te recordaba que estar trabajando para él es lo mejor que te ha pasado en la vida. Vive recordándote cuáles son las reglas, qué puedes hacer y qué no».

Tras varios intentos, la extrabajadora dejó el trabajo y, después de someterse a tratamiento psicológico, fue diagnosticada de «ansiedad y una depresión agravada».

Tal y como se recoge en la investigación, una de las extrabajadoras que ha denunciado al artista trabajaba como fisioterapeuta y formaba parte del grupo de empleadas conocido como «las señoritas», que contaba con «mejores condiciones laborales que el servicio».

A diferencia de su compañera, el vínculo laboral de esta empleada con el cantante comenzó en enero de 2021 tras una llamada directa del propio intérprete.

Al inicio de su trabajo —cuando le atendía dos veces al día— «él fue muy servicial», aunque posteriormente, según afirma, comenzó a recibir «humillaciones» y «comentarios inapropiados».

En una ocasión, mientras ambos se encontraban en la playa, asegura que el cantante se acercó a ella y «le tocó los pechos en contra de su voluntad y le tocó con fuerza los pezones».

La extrabajadora también ha contado que el artista llegó a realizarle «proposiciones para que se acostara con él».

Al igual que su compañera, esta trabajadora terminó abandonando el empleo y presentaba «síntomas de ansiedad y ataques de pánico».

Un retiro ‘empañado’
Tras la investigación publicada por elDiario.es y Univisión Noticias, el cantante ha vuelto al foco mediático después de varios años de retiro.

Actualmente, Julio Iglesias pasa largas temporadas en su mansión de Bahamas pues según ha podido saber Elcierredigital.com, “la residencia fiscal de Iglesias se encuentra en Bahamas y, desde 2022, apenas se deja caer por Punta Cana”.

Ante este escenario, existen ciertas especulaciones sobre donde reside, la modelo Miranda Rijnsburger, su mujer, en la actualidad.

Según ha podido saber Elcierredigital.com, «desde hace años, Julio Iglesias y Miranda no vivirían juntos y apenas se verían».

A pesar de ello, es Miranda quien figura como propietaria de las dos inmobiliarias vinculadas al cantante: Androsemo y Bellevue Costa del Sol, ambas domiciliadas en Marbella y relacionadas con la finca Las Cuatro Lunas, adquirida por 12 millones de euros y situada en Ojén, donde la modelo holandesa fue vista este pasado verano sin la compañía del artista.

Teniendo en cuenta la supuesta ausencia de Miranda, surge la pregunta: ¿con quién vive actualmente el artista? Según ha podido saber este diario, «Julio Iglesias se apoyaría en su equipo doméstico, que es quien le atendería».

Resultó especialmente significativa una fotografía publicada en agosto de 2020 que se hizo viral, en la que Iglesias aparecía caminando por la playa con «aparentes problemas de movilidad y una pierna vendada», apoyado en dos mujeres jóvenes en bikini para poder andar.

Por entonces, según trascendió, «Miranda se encontraba en la mansión de Ojén junto a sus cinco hijos». Seis años después, el artista ha sido señalado por una presunta agresión sexual a dos extrabajadoras.