El apellido Rocasolano, emparentado con Felipe VI, conecta a Letizia Ortiz con Luxemburgo a través de su tío materno Francisco Rocasolano. Este reside en el país como chófer del Parlamento Europeo. ‘El ‘tío Francisco’ es padre de David Rocasolano, el primo de la reina que escribió ‘Adiós, princesa’

Montaje de la reina Letizia y la ciudad de Luxemburgo - ECD

 

En distintos ámbitos, el apellido Rocasolano forma parte de las raíces familiares de la reina Letizia Ortiz, heredado por vía materna. Si ya se han documentado los vínculos de la monarca con ese apellido en el ámbito del fútbol —en concreto, con el FC Barcelona y el Real Betis—, el linaje Rocasolano también establece una conexión directa con Luxemburgo.

Paloma Rocasolano, madre de la reina, reside actualmente en Los Belones (Cartagena) junto a su pareja, el británico Marcus Brandler, a quien conoció en 2021. Aunque siempre ha mantenido un perfil discreto, Paloma ha desempeñado un papel activo en la crianza de la princesa Leonor y la infanta Sofía y mantiene una relación estrecha con su hija Letizia.

Ese vínculo con Luxemburgo lo refuerza Francisco Rocasolano, tío materno de la reina.

Se trata de uno de los familiares menos conocidos de la monarca, que reside desde hace años en el país centroeuropeo, donde trabaja como chófer del Parlamento Europeo.

Su única aparición pública relevante tuvo lugar el 22 de mayo de 2004, con motivo de la boda de Letizia Ortiz y Felipe VI.

La reina Letizia se ha dejado ver en varias ocasiones en Luxemburgo, siempre en el marco de actos institucionales y compromisos oficiales. No consta, sin embargo, ninguna aparición pública junto a su familia materna residente en el país.

La figura de Francisco Rocasolano y su ex María Llaser

Francisco Rocasolano es tío materno de la reina Letizia y hermano de Paloma Rocasolano. Pertenece a la rama familiar que siempre ha permanecido más alejada del foco mediático, incluso después de la llegada de su sobrina a la Casa Real.

Su padre, Francisco Rocasolano, fue un conocido taxista madrileño, apodado durante años “el taxista”, que se jubiló en 1991 tras décadas de trabajo. A su retirada, la licencia pasó a manos de uno de sus hijos.

Tras heredar la licencia familiar, Francisco Rocasolano decidió buscar nuevas oportunidades fuera de España.

Se trasladó a Luxemburgo, donde logró incorporarse como chófer del Parlamento Europeo.

Desde entonces trabaja en los servicios internos de la Eurocámara, desempeñando labores de conducción y apoyo logístico.

Se trata de un puesto técnico, de carácter funcionarial o asimilado, sin relevancia política ni exposición pública.

 

Letizia y su abuelo Francisco Rocasolano

Letizia y su abuelo Francisco Rocasolano
Europa Press

El tío de la reina reside en el Gran Ducado desde hace décadas. Llegó acompañado de quien entonces era su pareja, María Lláser, una funcionaria andaluza que también desarrolló su carrera profesional en instituciones europeas.

Al igual que su hermana Paloma, Francisco Rocasolano siempre ha mantenido un perfil bajo.

Está separado de María Lláser y es padre de tres hijos: Abigail, David y Alfonso.

Apenas han trascendido detalles sobre su vida privada, más allá de su interés por la genealogía y la historia familiar.

Su exmujer, natural de Córdoba, participó, hace una década en el programa de Canal Sur ‘A por Europa’, donde relató su experiencia como española residente en Luxemburgo.

Llegó al país con 23 años, acompañando al hermano de Paloma Rocasolano.

El primo incómodo de la reina

La discreción de Francisco Rocasolano se vio alterada por la proyección pública de su hijo David Rocasolano, el primo más mediático —y polémico— de la reina Letizia.

Abogado de profesión, David Rocasolano alcanzó notoriedad en abril de 2013 con la publicación de ‘Adiós, princesa’, un libro en el que relataba episodios personales y familiares de Letizia Ortiz anteriores a su matrimonio con Felipe VI.

La obra generó un fuerte escándalo y fue interpretada como un ajuste de cuentas personal.

En una de sus últimas apariciones televisivas, en un programa de Intereconomía, llegó a afirmar: “Yo a Letizia la quiero lo más lejos posible”. El libro fue duramente criticado y provocó un cierre de filas de la Casa del Rey, que evitó cualquier comentario público.

Francisco Rocasolano no participó en la promoción de la obra ni realizó declaraciones al respecto.

Su silencio fue interpretado como una voluntad clara de no verse arrastrado al conflicto.

 

David Rocasolano

David Rocasolano
Intereconomía

Posteriormente, el nombre de David Rocasolano volvió a aparecer en los medios por distintos asuntos judiciales.

Fue absuelto en el caso Ciempozuelos, pero años más tarde resultó condenado por revelación de secretos en un procedimiento vinculado a la familia de Rocío Dúrcal.

La Audiencia Provincial le impuso una multa de 34.200 euros.

Desde entonces, David Rocasolano ha desaparecido del foco mediático.

Como su padre Francisco permanece instalado en Luxemburgo, lejos de la exposición pública y del ruido que durante un tiempo rodeó al apellido Rocasolano.

Luxemburgo aparece así como un territorio singular en el mapa personal de la reina: un país al que ha acudido en varias ocasiones por motivos institucionales y en el que reside parte de su familia materna, aunque ambas esferas —la pública y la privada— nunca se hayan cruzado ante las cámaras.

El Cisma Familiar: De Luxemburgo a las Librerías

La figura de David Rocasolano supuso un terremoto para la Casa Real cuando decidió romper el pacto de silencio familiar con su obra “Adiós, princesa”.

El primo de la Reina, abogado de formación, utilizó su pluma para describir una supuesta transformación de la personalidad de Letizia Ortiz tras su entrada en la familia de Felipe VI.

Este relato generó una brecha insalvable entre las ramas de la familia, dejando al “tío Francisco” en una posición incómoda entre la lealtad a su hija sobrina y el escándalo de su hijo.

Mientras David se convertía en una “persona non grata” para la institución monárquica, su padre continuaba su vida rutinaria entre las colinas del Gran Ducado de Luxemburgo.

El Vínculo con Felipe VI

Resulta fascinante para la crónica social cómo un apellido de raíces humildes terminó emparentado directamente con la dinastía de los Borbones.

Felipe VI, a través de su matrimonio, incorporó a su árbol genealógico político la historia de una familia marcada por el trabajo diario y la emigración económica.

La residencia de Francisco en Luxemburgo es un recordatorio de esa España que buscó oportunidades en las instituciones internacionales antes de que el destino los sentara en el trono.

A pesar del parentesco, la relación entre el Rey y la rama luxemburguesa de los Rocasolano ha sido prácticamente inexistente a nivel institucional, manteniéndose en un plano estrictamente privado y distante.