Las próximas semanas estarán marcadas por una intensificación del ataque

📰 | #OPINIÓN | La Brunete mediática, el Partido Popular y el miedo a VOX: cuando el bipartidismo enseña los colmillos. Por @Javiergaciaisac

Cuando hablamos de terminales mediáticas, de la llamada Brunete mediática, no estamos usando una expresión grandilocuente ni exagerada. Nos referimos a los grandes grupos de comunicación sostenidos con el dinero de todos, subvencionados directa o indirectamente por el Gobierno, dependientes de la publicidad institucional y alineados con un sistema que vive de protegerse a sí mismo. Un sistema agotado, corrupto y en descomposición que tiene un enemigo común: VOX.

Pero no solo hablamos de medios.

Hablamos también del Partido Popular, de su estrategia calculada, de su doble juego, de su hipocresía política y de sus contertulios de salón, esos opinadores profesionales que van de plató en plató —bien peinados, bien pagados y bien colocados— con una única obsesión: atacar a VOX, criminalizarle y aislarle.

El PP y su error estratégico: disparar al único rival que no controla

El Partido Popular ha cometido —y sigue cometiendo— un error garrafal: creer que puede neutralizar a VOX utilizando los mismos métodos que ha usado siempre el bipartidismo.

Presiones mediáticas, campañas de miedo, caricaturas, bulos, etiquetas de “ultraderecha”, alarmismo moral y una retórica hueca que ya no convence a nadie.

El resultado está siendo justo el contrario del que pretendían.

Porque cada ataque coordinado, cada editorial calcado, cada tertulia monocorde, cada operación mediática, refuerza a VOX y deja en evidencia a quienes intentan destruirle.

La jugada les está saliendo mal. Muy mal.

El PP no ataca a VOX porque sea radical.

Lo ataca porque no puede controlarlo, porque no depende de su estructura, porque no se pliega a los consensos globalistas ni acepta el reparto del poder como si España fuera un botín.

La gran mentira: izquierda vs derecha

Uno de los grandes errores —o engaños interesados— del debate político actual es seguir hablando de izquierda y derecha.

Ese marco está agotado, muerto y enterrado.

Hoy la verdadera división es mucho más clara y mucho más profunda:

Globalismo vs soberanía

Ingeniería social vs identidad

Burocracia supranacional vs nación

Sumisión vs libertad

Consenso obligatorio vs disidencia legítima

Y ahí es donde el bipartidismo —PSOE y Partido Popular— se reencuentra.

No se soportan en campaña, pero se necesitan en el fondo. Son las dos caras de la misma moneda: la del sistema.

VOX como testigo incómodo

VOX no es peligroso porque gobierne o deje de gobernar.

VOX es peligroso para el sistema porque señala lo que nadie quiere que se señale:

La pérdida de soberanía nacional.

El poder real de Bruselas sobre España.

La imposición ideológica de agendas ajenas.

La renuncia a nuestras tradiciones, cultura e identidad.

La complicidad del bipartidismo con ese proceso.

Por eso VOX es tratado como un testigo incómodo, como una anomalía que hay que extirpar del tablero político a cualquier precio.

La Brunete mediática: subvención, miedo y obediencia

No es casual que los mismos medios que callan ante la corrupción del PSOE, que blanquean el desastre moral y económico del sanchismo, que justifican pactos con separatistas y herederos de ETA, sean los mismos que persiguen a VOX con saña.

No es ideología.

Es dependencia económica.

El dinero público compra silencios, titulares, enfoques y tiempos. Y quien se sale del guion es castigado, marginado o directamente expulsado del sistema mediático.

Prepararse para lo que viene

Conviene no ser ingenuos.

Los próximos meses van a ser duros.

Las próximas semanas estarán marcadas por una intensificación del ataque.

El bipartidismo corrupto no se va a dejar ganar fácilmente, porque perder el poder no es solo perder un gobierno: es perder redes, privilegios, impunidad y control.

Son enemigos poderosos.

Con recursos, con medios, con protección institucional y con años de experiencia en manipulación política.

Pero también están cada vez más desnudos, más nerviosos y más desconectados de la realidad social.

No va de partidos, va de España

Esto no va solo de VOX.

Va de España, de su futuro y de su supervivencia como nación libre y soberana.

Va de elegir entre:

Ser una provincia sin identidad al dictado de burócratas extranjeros.

O seguir siendo una nación con historia, tradiciones, valores y capacidad de decidir su destino.

Por eso atacan a VOX.

Por eso el PP se suma al linchamiento mediático.

Por eso la Brunete mediática redobla esfuerzos.

Y por eso, precisamente por eso, VOX sigue creciendo.

Porque cuando el sistema ataca todos a la vez, es porque algo se les está escapando de las manos.