Las cloacas del poder: Del oro venezolano de Zapatero a las facturas fantasma de Santos Cerdán

El panorama político español se ve sacudido nuevamente por revelaciones que apuntan directamente a la línea de flotación del Partido Socialista.

Mientras el país intenta asimilar tragedias recientes, la maquinaria judicial y periodística sigue desenterrando lo que parece ser una red de corrupción sistémica.

Dos nombres propios centran hoy todas las miradas y sospechas: el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero y el actual secretario de organización del PSOE, Santos Cerdán.

Las informaciones publicadas recientemente sugieren una conexión inquietante entre rescates millonarios, clanes del oro venezolanos y consultorías de dudosa justificación.

En el centro del primer escándalo se encuentra el polémico rescate de la aerolínea Plus Ultra, una operación que costó a los españoles 53 millones de euros.

Según las últimas informaciones reveladas por El Confidencial, Zapatero habría recibido pagos directos de Julio Martínez, el hombre clave tras la gestión de dicho rescate.

La relación entre ambos parece haber ido mucho más allá de lo institucional o lo deportivo, a pesar de sus intentos por camuflar sus encuentros.

Se ha documentado que ambos se reunían en el monte del Pardo bajo medidas de seguridad VIP, donde supuestamente realizaban actividades atléticas.

Sin embargo, los testimonios apuntan a que estas sesiones de ejercicio eran el escenario para el intercambio de información y gestiones de alto nivel.

Se relata que Julio Martínez llegaba a estos encuentros con bolsas que, en la terminología interna, contenían “folios”, un eufemismo utilizado para referirse a billetes de 50 euros.

La vivienda personal de Zapatero también habría sido escenario de estas gestiones dirigidas a vincular el rescate de Plus Ultra con inversores venezolanos de dudosa reputación.

Es necesario recordar que Plus Ultra, a pesar de recibir 53 millones de dinero público, apenas operaba el 0,03% de los vuelos nacionales en España.

La calificación de “empresa estratégica” para el país resulta, a ojos de cualquier analista independiente, un insulto a la lógica económica más básica.

Pero el escándalo adquiere una dimensión internacional al conectar con las investigaciones de las fiscalías de Francia y Suiza.

Estos organismos europeos sospechan que Plus Ultra fue utilizada como una herramienta para el blanqueo de capitales provenientes de clanes vinculados al oro en Venezuela.

Esta tesis coincide de manera asombrosa con las acusaciones lanzadas en su día por el “Pollo” Carvajal, exjefe de los servicios de inteligencia venezolanos.

Carvajal afirmó ante la justicia que Zapatero tenía asignada una mina de oro y diamantes por parte del régimen de Nicolás Maduro.

La ubicación de dicha mina ha sido incluso señalada en una franja conocida como “el lomito”, cerca de Santa Elena, en territorio venezolano.

El círculo parece cerrarse: un mediador que paga a Zapatero, una aerolínea rescatada con dinero público y una conexión directa con los negocios extractivos del narcorégimen.

Mientras tanto, el Gobierno, a través de María Jesús Montero, intenta defender la limpieza de los expedientes tramitados por la SEPI.

Sin embargo, la aparición de chats internos donde altos cargos se repartían áreas de trabajo y presuntas comisiones ilegales echa por tierra cualquier defensa del “prestigio” institucional.

El caso Acciona y la consultoría invisible de Santos Cerdán

Si el caso de Zapatero apunta al oro y a la geopolítica, el de Santos Cerdán se centra en el rastro del dinero dentro de las grandes constructoras españolas.

Se ha revelado que la empresa Acciona reconoció ante la Agencia Tributaria el pago de más de 677.000 euros a una sociedad vinculada al secretario de organización del PSOE.

La empresa beneficiaria de estos pagos es Servi Navar, una entidad donde Santos Cerdán posee un documento privado que le otorga el control del 45% del capital.

Esta estructura societaria le permite ser un socio de facto, con plenos derechos sobre los activos y beneficios generados por la consultora.

El otro socio de esta aventura empresarial es Antxón Alonso, una figura clave en las negociaciones políticas que llevaron a Pedro Sánchez a la Moncloa.

Lo más escandaloso de esta relación comercial es la propia naturaleza de los pagos realizados por Acciona entre los años 2021 y 2024.

La constructora ha admitido ante Hacienda que no puede certificar ni demostrar los servicios prestados por la empresa de Cerdán.

Se habla de 48 facturas emitidas por conceptos etéreos de “consultoría” de los cuales no existe ni un solo rastro documental o entregable físico.

Resulta difícil de creer que una de las mayores constructoras del mundo necesite asesoramiento estratégico de un político cuya trayectoria principal ha sido la organización interna de un partido.

Cabe recordar que, durante el periodo de estos pagos, Santos Cerdán ocupaba puestos de máxima relevancia en el organigrama socialista, siendo el número dos de José Luis Ábalos.

La sospecha de que estos pagos de consultoría sean en realidad una forma encubierta de financiar favores políticos o engrasar relaciones institucionales es clamorosa.

Hacienda se encuentra ahora ante el reto de decidir si estas facturas son falsas, lo que supondría un delito fiscal y una crisis política de proporciones épicas.

La defensa del PSOE se desmorona a medida que los detalles de estas “perlas” de corrupción salen a la luz pública.

Estamos ante la que podría ser la ola de corrupción más profunda y ramificada de la historia democrática reciente de España.

La conexión entre el dinero de las constructoras, el rescate de empresas fantasma y el oro de dictaduras extranjeras dibuja un mapa desolador de la ética pública.

Los ciudadanos asisten con estupor a un goteo incesante de informaciones que vinculan a sus representantes con prácticas más propias de organizaciones criminales que de servidores públicos.

El prestigio de instituciones como la SEPI o el propio Ministerio de Transportes está quedando reducido a cenizas bajo el peso de las evidencias.

La pregunta que flota en el aire es cuánto tiempo más podrá sostener el Ejecutivo esta situación antes de que la presión judicial obligue a una dimisión en bloque.

Santos Cerdán, el hombre que negoció la amnistía y el futuro de la legislatura, está ahora atrapado en el rastro de sus propias facturas sin contenido.

La justicia española tiene la responsabilidad histórica de llegar hasta el fondo de este círculo de intereses que parece haber secuestrado el interés general.