Después de ser convocada formalmente por el Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela, Delcy Rodríguez asumió el cargo de presidenta encargada de la República Bolivariana de Venezuela.

La juramentación se produjo en un contexto de máxima tensión política, institucional y social en el país.

Rodríguez, hasta ese momento vicepresidenta ejecutiva, fue llamada a ejercer el Poder Ejecutivo tras los acontecimientos extraordinarios ocurridos días antes.

La designación se hizo efectiva apenas dos días después de las operaciones militares estadounidenses en territorio venezolano.

Durante dichas operaciones fueron capturados Nicolás Maduro y su esposa, la primera dama Cilia Flores.

 

 

Internacional | A la par de la juramentación de Delcy Rodríguez como presidenta encargada de Venezuela, cientos de ciudadanos se concentraron en inmediaciones del Parlamento para exigir la liberación de Nicolás Maduro,

Este hecho marcó un punto de inflexión sin precedentes en la historia política reciente de Venezuela.

La juramentación de Delcy Rodríguez fue realizada por su hermano, Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional.

El acto se desarrolló bajo fuertes medidas de seguridad y con una carga simbólica notable.

Con esta investidura, Delcy Rodríguez se convirtió en la primera mujer en la historia de Venezuela en encabezar el Poder Ejecutivo.

El hecho fue resaltado por medios oficiales como un hito histórico en la política nacional.

Durante su discurso de juramentación, Rodríguez afirmó que no descansará hasta lograr la paz en el país.

Subrayó que su prioridad será preservar la soberanía y la estabilidad nacional en un momento crítico.

La nueva mandataria denunció que la operación de Estados Unidos en Venezuela constituyó una agresión militar ilegítima.

Según sus declaraciones, dicha acción violó el derecho internacional y la autodeterminación del pueblo venezolano.

Rodríguez aseguró que Nicolás Maduro y su esposa se encuentran retenidos como rehenes por el gobierno estadounidense.

Estas palabras provocaron una inmediata reacción en los sectores chavistas y en las instituciones afines al oficialismo.

Desde su nuevo cargo, Delcy Rodríguez presidió su primer Consejo de Ministros.

En esa reunión se adoptaron decisiones urgentes para enfrentar la crisis política y diplomática.

Una de las primeras medidas fue la creación de una comisión especial.

Dicha comisión tendrá como objetivo gestionar la liberación de Nicolás Maduro y de su esposa.

El gobierno encargado considera esta misión una prioridad absoluta.

 

La chavista Delcy Rodríguez juró como presidenta encargada de Venezuela - ENREDACCIÓN - Córdoba - Argentina

Las gestiones incluirán acciones diplomáticas, jurídicas y políticas en distintos foros internacionales.

Paralelamente, miles de simpatizantes del chavismo salieron a las calles para expresar su respaldo a Delcy Rodríguez.

Las movilizaciones se produjeron apenas horas después de su juramentación.

Los manifestantes exigieron la liberación inmediata de Nicolás Maduro y de la primera dama.

Las marchas fueron convocadas por organizaciones afines al Partido Socialista Unido de Venezuela.

La movilización recorrió varias avenidas del oeste de Caracas.

El destino final de la marcha fue el Palacio Federal Legislativo.

Este edificio histórico es la sede de la Asamblea Nacional venezolana.

El lugar fue también el escenario donde se inauguró un nuevo quinquenio legislativo.

Allí mismo se había llevado a cabo la juramentación de Delcy Rodríguez como presidenta encargada.

La concentración estuvo marcada por consignas en defensa de la soberanía nacional.

Los asistentes portaban pancartas y banderas con mensajes de apoyo al gobierno encargado.

Durante el acto, se escucharon llamados a la unidad frente a lo que calificaron como una agresión extranjera.

Cerca de la sede de la Asamblea Nacional se realizaron discursos políticos desde una tarima instalada para la ocasión.

Entre los oradores destacó la presencia de Nicolás Maduro Guerra.

Maduro Guerra, hijo del presidente capturado, tomó la palabra ante los manifestantes.

Desde el escenario expresó su respaldo absoluto a Delcy Rodríguez como presidenta encargada.

Afirmó que su liderazgo representa la continuidad del proyecto bolivariano.

El hijo del mandatario llamó a mantener la movilización popular como forma de resistencia.

Sus palabras fueron recibidas con aplausos y consignas por parte de los asistentes.

La participación de Maduro Guerra añadió un fuerte componente simbólico al acto.

El chavismo busca proyectar una imagen de cohesión interna pese a la crisis.

Mientras tanto, la situación política del país sigue siendo altamente incierta.

La captura de Nicolás Maduro ha generado un vacío de poder sin precedentes.

La designación de Delcy Rodríguez intenta llenar ese vacío desde el marco institucional chavista.

Sin embargo, el reconocimiento internacional de su gobierno sigue siendo incierto.

Algunos países han expresado preocupación por los acontecimientos.

Otros observan con cautela el desarrollo de los hechos antes de pronunciarse.

En el plano interno, el gobierno encargado enfrenta enormes desafíos.

La estabilidad social y económica del país se encuentra seriamente comprometida.

La población vive con incertidumbre ante un escenario cambiante y volátil.

La actuación de las Fuerzas Armadas será clave en las próximas semanas.

Delcy Rodríguez ha llamado a la unidad cívico-militar para defender la soberanía.

La retórica oficial insiste en denunciar una intervención extranjera.

Al mismo tiempo, busca mantener el control del aparato del Estado.

El Consejo de Ministros recién instalado tendrá la tarea de gestionar la crisis.

Las decisiones que se adopten marcarán el rumbo inmediato del país.

La comunidad internacional sigue con atención cada movimiento.

Las consecuencias de estos acontecimientos pueden redefinir el equilibrio político regional.

Venezuela atraviesa uno de los momentos más críticos de su historia contemporánea.

La juramentación de Delcy Rodríguez abre una nueva etapa cargada de tensiones.

El desenlace de esta crisis aún está lejos de ser claro.

Lo que está en juego no es solo el poder político, sino el futuro institucional del país.