Javier Cárdenas no se reprime y tacha de estafa el bote de ‘Pasapalabra’ de Rosa Rodríguez y señala a Antena 3 y al Gobierno de estar detrás del engaño

Javier Cárdenas y Rosa Rodríguez.Javier Cárdenas y Rosa Rodríguez.

Pese a que han pasado varios días desde que Rosa Rodríguez hiciera historia de la televisión al llevarse el bote más alto de ‘Pasapalabra’ de 2.716.000 euros aún se sigue hablando mucho de lo que pasó en el programa de Antena 3.

El último en manifestarse ha sido Javier Cárdenas.

Desde que Rosa Rodríguez consiguió completar las 25 palabras del Rosco son muchos los que han acusado de “tongo” al programa por la palabra que le hizo ganar el bote.

En concreto la definición era “jugador de fútbol americano que, en el año 1968, fue elegido como el jugador más valioso de la NFL por la agencia AP”.

Y la respuesta correcta era “Morrall” aunque Rosa verbalizó “Morell”.

Tras el revuelo generado, Roberto Leal explicó el por qué ‘Pasapalabra’ dio por valida la respuesta de Rosa Rodríguez. Pese a ello, son muchos los que cuestionan que alguien sea capaz de saberse ese apellido.

Y uno de ellos ha sido Javier Cárdenas.

El que fuera locutor de Europa FM no duda en arremeter duramente contra Atresmedia asegurando que todo es una estafa. “Imposible.

Te digo desde ya que os han engañado y por lo alto en Antena 3.

Y sino es así, yo me juego 100 mil euros con Atresmedia y la ganadora del bote de Pasapalabra a que conteste 5 sencillas preguntas de deporte español (ya no americano) y ni mucho menos del año 1968.

Y si las contesta le doy los 100 mil euros a la concursante y si falla se lo dan ellos al doctor Barbacid para estudiar el cáncer de páncreas.

Ya te digo yo que el dinero lo han de dar ellos”, suelta Javier Cárdenas en su cuenta de “X”.

Pero además lo acompaña de un vídeo en el que vuelve a propagar el bulo de que el presupuesto de RTVE para la renovación de ‘La Revuelta’ podría haber sido derivado en la investigación del doctor Barbacid para curar el cáncer de páncreas. Algo que es falso pues ya se ha desmontado que las partidas de RTVE y de la sanidad son diferentes.

“Atentos que lo que voy a contar es muy grave.

Nuestro gobierno ha dado de nuestros impuestos cientos de millones de euros al grupo Atresmedia, lo sé porque he trabajo ahí.

Y si tu das ese dinero es porque quieres algo a cambio y en este caso es que difundan el mensaje del Gobierno en este caso a los niveles más ridículos del mundo”, empieza diciendo en el vídeo Cárdenas.

Tras ello pone en entredicho la respuesta de Rosa Rodríguez que le dio el bote de ‘Pasapalabra’ asegurando que ha hablado con amigos expertos en fútbol americano y que ninguno conoce a Earl Morrall.

“¿Y qué dice esta chica nada más ganar el bote? Que está encantada de pagar más de un millón de euros a Hacienda.

¿Qué estás encantada?

¿No dices nada de las prostitutas que hemos tenido que pagar con dinero público de ministros?

¿De los muertos del accidente ferroviario por la falta de mantenimiento en las vías del tren? ¿Nada sobre los muertos de la DANA ni la falta de ayuda?”, se pregunta Cárdenas-

“¿Y no dices nada sobre los 30 millones de euros públicos a David Broncano pero que no hay dinero público para investigar el cáncer de páncreas del doctor Barbacid? Todo es maravilloso en tu podemita mundo.

No nos lo creemos porque he trabajado en Atresmedia y os podría contar cosas que os escandalizaría. Eso no es casualidad”, sentencia Javier Cárdenas.

 

EL RUGIDO DE CÁRDENAS: ¿EL BOTE DE ROSA O EL BOTE DE LA DISCORDIA?

La televisión española ha vivido uno de sus momentos más emocionantes con la entrega del bote a Rosa en ‘Pasapalabra’, pero la alegría ha durado poco en los despachos de San Sebastián de los Reyes.

Javier Cárdenas, conocido por no morderse la lengua y por su estilo combativo frente al micrófono, ha lanzado una bomba informativa que amenaza con socavar la credibilidad de Atresmedia.

El locutor no se ha limitado a cuestionar la dificultad de las preguntas finales, sino que ha ido un paso más allá, sugiriendo una orquestación que llega hasta las esferas del poder Ejecutivo.

Según Cárdenas, la entrega de este premio millonario no es una casualidad del destino ni del intelecto de la concursante, sino un movimiento de distracción perfectamente ejecutado.

“Es demasiada casualidad que el bote caiga justo cuando el país atraviesa sus peores escándalos”, sentenció el presentador, dejando a su audiencia en un estado de absoluta estupefacción.

EL TRIÁNGULO DE LAS BERMUDAS: ATRESMEDIA, EL GOBIERNO Y LA AUDIENCIA

La teoría de Cárdenas sostiene que existe una simbiosis invisible entre los grandes grupos de comunicación y el Gobierno central para “anestesiar” a la población con momentos de euforia televisiva.

El comunicador señala que Atresmedia habría facilitado el camino a Rosa para generar un clímax de felicidad nacional que lograra desplazar los titulares negativos de las portadas.

Para Cárdenas, ‘Pasapalabra’ ha dejado de ser un concurso de cultura general para convertirse en una herramienta de ingeniería social al servicio de intereses ajenos al entretenimiento.

“Señalamos a los responsables de una farsa que utiliza el dinero de los anunciantes para comprar el silencio de la calle”, clamó Cárdenas en su último programa, encendiendo las redes sociales.

Esta acusación directa hacia Atresmedia y el Gobierno ha provocado una marea de reacciones, desde aquellos que lo tachan de conspiranoico hasta quienes ven lógica en sus palabras.

Rosa, la concursante en el ojo de la tormenta

En medio de este fuego cruzado se encuentra Rosa, la flamante ganadora, cuyo mérito personal está siendo puesto en duda por una narrativa que la excede por completo.

Rosa, que cautivó a millones de espectadores con su sencillez y su agilidad mental, se ve ahora envuelta en una polémica que empaña el que debería ser el momento más feliz de su vida.

Cárdenas insiste en que no ataca a la persona, sino al “mecanismo”, aunque reconoce que las preguntas del Rosco final fueron inusualmente sencillas en comparación con entregas anteriores.

La sombra del fraude planea sobre el plató de Roberto Leal, un presentador que siempre ha hecho gala de la transparencia y el rigor del formato que conduce con éxito.

Al igual que Cayetano Rivera se siente vulnerable ante la prensa o María Hervás huye de la exposición mediática, Rosa experimenta ahora el sabor agridulce de una victoria bajo sospecha.

LA REACCIÓN DE LA INDUSTRIA: SILENCIO Y ESTRATEGIA

Atresmedia, por el momento, ha optado por un silencio sepulcral, evitando dar publicidad a unas teorías que consideran carentes de cualquier base probatoria.

Sin embargo, fuentes internas del grupo aseguran que existe un profundo malestar por la ligereza con la que se acusa a una cadena de manipular un concurso protegido por estrictas auditorías.

El Gobierno, por su parte, se mantiene al margen de lo que consideran “ruido mediático” propio del ecosistema de las redes sociales y de comunicadores en busca de clics.

Pero el daño ya está hecho: la semilla de la duda ha sido plantada en una parte del electorado y de la audiencia que desconfía sistemáticamente de las versiones oficiales.

La teoría del fraude de Cárdenas es un síntoma más de una sociedad fracturada, donde incluso un concurso de televisión puede ser interpretado como un acto de propaganda política.

Conclusión: ¿Verdad incómoda o espectáculo de variedades?

El caso de Javier Cárdenas contra ‘Pasapalabra’ pone de manifiesto la delgada línea que separa la crítica legítima de la propagación de teorías sin contrastar.

Si Rosa ganó por méritos propios o por una alineación de astros políticos es algo que, probablemente, nunca se sabrá con certeza absoluta para los escépticos.

Lo que es innegable es que la televisión sigue teniendo el poder de movilizar sentimientos masivos, ya sea a través de la alegría de un premio o de la rabia de una sospecha.

Cárdenas ha vuelto a demostrar que su micrófono es un arma cargada, capaz de poner en jaque a gigantes mediáticos y de señalar con el dedo a la Moncloa.

La función continúa, pero tras el bote de Rosa, el Rosco de la actualidad española tiene hoy una letra que brilla con más fuerza que las demás: la “C” de conspiración.