La entrevista emitida por Negocios TV con el analista Juan Antonio de Castro ha generado un notable impacto por la crudeza de sus valoraciones sobre la situación internacional actual.

El diálogo gira en torno a tres grandes ejes: la escalada de tensión entre Estados Unidos, Israel e Irán, la postura de la Unión Europea ante las sanciones y la evolución del conflicto entre Rusia y Ucrania.

Desde el inicio de la conversación, el tono es claro y directo.

La presentadora plantea la posibilidad de un nuevo ataque estadounidense contra Teherán.

El propio entrevistado reconoce que no existe certeza sobre un ataque inminente, pero subraya que la tensión geopolítica continúa aumentando.

Según su análisis, la retórica de Donald Trump sigue endureciéndose.

El analista sostiene que la llamada “guerra de los doce días” entre Israel e Irán fue presentada al público occidental de forma distorsionada.

Afirma que ni el relato estadounidense sobre el supuesto debilitamiento definitivo del programa nuclear iraní ni la versión israelí sobre la ausencia de daños internos reflejan completamente la realidad.

A juicio de De Castro, la capacidad de respuesta militar de Irán fue mucho mayor de lo que se ha reconocido públicamente.

El experto considera que, si se conocieran todos los detalles de los daños sufridos por Israel, la percepción pública sobre el equilibrio de fuerzas sería muy distinta.

Insiste en que Irán no puede ser tratado como un actor menor dentro del tablero internacional.

Desde su punto de vista, se trata de una potencia regional con una identidad histórica sólida y con capacidad real de resistencia.

El entrevistado hace una diferenciación importante entre la crítica al régimen político iraní y el respeto hacia el pueblo persa.

Subraya que una cosa es condenar las muertes y el sufrimiento humano, y otra muy distinta es negar el derecho de una nación a un futuro digno.

De Castro también cuestiona las demandas impuestas a Irán respecto al enriquecimiento de uranio.

Considera que exigir la paralización total del programa nuclear civil es irrealista e inviable.

Recuerda además declaraciones de responsables iraníes que aseguran que Estados Unidos nunca ha mostrado un interés genuino en alcanzar acuerdos negociados.

Según esa interpretación, el conflicto nuclear sería solo una parte visible de una estrategia geopolítica mucho más amplia.

El analista también introduce un elemento de gran gravedad: la posibilidad de que Israel, ante una amenaza existencial real, se plantee el uso de armamento nuclear.

Aclara que no existe evidencia de que Irán posea actualmente una bomba atómica operativa.

Sin embargo, reconoce que el riesgo de escalada nuclear, aunque remoto, no puede descartarse completamente.

Para De Castro, ese escenario representaría una línea roja histórica para la humanidad.

El entrevistado expresa que la comunidad internacional parece moverse en un terreno extremadamente peligroso.

En ese contexto, analiza también la posición de la Unión Europea.

Critica abiertamente la eficacia de las sanciones como herramienta política.

Sostiene que la UE repite una fórmula que ha demostrado resultados limitados tanto en Rusia como en otros conflictos.

Según su visión, Bruselas actúa más como acompañante de la política exterior estadounidense que como actor autónomo.

Califica la política exterior europea de excesivamente atlantista.

Duda de que exista en Europa un interés real tan agresivo hacia Irán como el que mantienen Washington o Tel Aviv.

Desde su perspectiva, la UE se limita a seguir una lógica de bloque.

Otro de los grandes temas abordados es la guerra en Ucrania.

El entrevistado analiza la propuesta del Kremlin de recibir a Volodímir Zelenski en Moscú para una negociación directa.

A su juicio, esa invitación no es nueva y demuestra una voluntad táctica de mostrar apertura diplomática.

Lo que más le llama la atención es la posibilidad de que Zelenski acepte acudir.

Interpreta esa hipotética aceptación como una señal de extrema debilidad política y militar por parte de Ucrania.

Considera que negociar en la capital del adversario reduce de forma considerable el margen de poder simbólico.

Según su análisis, Ucrania se encuentra en una situación muy delicada tanto en términos económicos como estratégicos.

También afirma que Estados Unidos estaría permitiendo implícitamente que Rusia consolide su influencia en determinadas zonas.

Describe el sistema internacional actual como un equilibrio tripolar entre Estados Unidos, Rusia y China.

En ese esquema, cada potencia actuaría con relativa libertad dentro de su propia esfera de influencia.

De Castro sugiere que este nuevo orden mundial se aleja progresivamente del modelo multilateral tradicional.

Esa reflexión conecta con uno de los bloques más polémicos de la entrevista: la llamada “junta de paz” promovida por Donald Trump.

El analista la describe como una estructura privada de gobernanza internacional.

Afirma que no se parece a ninguna organización internacional clásica surgida tras la Segunda Guerra Mundial.

Le preocupa especialmente que sustituya el marco de Naciones Unidas por acuerdos personalizados entre líderes.

Considera inquietante que numerosos países estén aceptando esa lógica.

Interpreta que muchos gobiernos prefieren alinearse con el poder dominante para no quedar excluidos.

Según su diagnóstico, estamos asistiendo a una transformación profunda de las reglas internacionales.

En la parte más controvertida de la entrevista, De Castro utiliza una comparación muy dura.

Compara el estilo político de Trump con estructuras propias de organizaciones mafiosas.

Aclara que se refiere a un modelo de poder basado en redes personales, lealtades privadas y relaciones familiares.

Describe un sistema donde los acuerdos se basan más en relaciones de fuerza que en normas institucionales.

Desde su perspectiva, esa lógica reemplaza progresivamente al multilateralismo clásico.

Sostiene que este nuevo modelo perjudica la estabilidad global.

Lamenta la pérdida del espíritu original de la Carta de Naciones Unidas.

Considera que el mundo se dirige hacia una etapa más imprevisible y menos regulada.

La entrevista concluye con una reflexión general sobre el cambio de paradigma en las relaciones internacionales.

El propio entrevistado reconoce que el escenario actual es extremadamente complejo.

Admite que muchas de sus valoraciones son interpretaciones personales basadas en su experiencia.

Aun así, la conversación refleja un clima creciente de incertidumbre global.

También evidencia el aumento de discursos críticos hacia los modelos tradicionales de poder.

Este tipo de análisis, aunque polémico, refleja un sentimiento presente en sectores de la opinión pública.

La desconfianza hacia las élites políticas ha crecido en numerosos países.

La percepción de que las instituciones internacionales han perdido eficacia también se ha extendido.

La ciudadanía asiste a conflictos cada vez más cercanos sin encontrar explicaciones claras.

Las redes sociales amplifican esas percepciones.

Los medios alternativos ofrecen espacios donde voces críticas encuentran mayor proyección.

Todo ello contribuye a una fragmentación del debate público.

La entrevista de Negocios TV se inscribe en ese nuevo ecosistema mediático.

Un ecosistema donde el análisis político se mezcla con la opinión personal.

Donde la frontera entre información y valoración es cada vez más difusa.

Donde el espectador debe desarrollar un criterio crítico propio.

Ese contexto obliga también a replantear el papel del periodismo.

La responsabilidad informativa es mayor que nunca.

La necesidad de contextualizar declaraciones es esencial.

La pluralidad de enfoques es imprescindible para evitar visiones únicas.

La entrevista con Juan Antonio de Castro no deja indiferente.

Provoca reflexión.

Genera debate.

Despierta inquietudes.

Y sobre todo evidencia que el mundo atraviesa una fase de transformación profunda.

Una transformación cuyos resultados todavía son imposibles de predecir con certeza.