La entidad Aion Bank desembarca en España para competir contra el Banco Santander, que echó al directivo italiano Andrea Orcel sin que hubiese llegado a asumir el cargo de CEO a cambio de 43 millones de euros

Siete años después del traumático y costoso desencuentro entre Andrea Orcel y Ana Patricia Botín, la historia amenaza con cerrarse en círculo.

El actual consejero delegado de UniCredit ultima el desembarco en España de Aion Bank, el banco digital del grupo italiano, en un movimiento que podría ir más allá de una simple expansión internacional.

En algunos despachos financieros se interpreta como una vendetta perfectamente calculada contra el Banco Santander, la entidad que en 2018 apartó al banquero italiano antes incluso de que asumiera el cargo de consejero delegado, y que acabó pagando más de 43 millones de euros por aquella decisión.


UniCredit no planea un regreso clásico a España con sucursales y grandes estructuras físicas. La ofensiva será digital, silenciosa y altamente competitiva.

Aion Bank, entidad de origen belga controlada al 100% por UniCredit, ya ha sido inscrita para operar en España bajo el paraguas comunitario, con sede en Bruselas y capacidad para ofrecer banca minorista, servicios digitales avanzados y banca de inversión ligera.

Esta es una fórmula ágil, de bajo coste y alineada con la estrategia paneuropea que Orcel viene desplegando desde que tomó las riendas del primer banco italiano.

El plan de Orcel en España

El proyecto, tal y como adelanta El Español, está liderado por Diego Azorín Durruty, que es un perfil bien conocido en el sector financiero digital. Azorín fue director general de Lea Bank para el mercado ibérico y ha ocupado cargos de responsabilidad en entidades como WiZink, Cofidis, Bigbank o EVO Finance.

Su designación no es casual: UniCredit busca experiencia en crédito al consumo, banca digital y captación de clientes sin red física, justo en un mercado como el español donde Santander, BBVA y CaixaBank dominan pero arrastran estructuras pesadas.

Para Andrea Orcel, España es una asignatura pendiente y, al mismo tiempo, un terreno emocionalmente tenso.

En 2018 fue anunciado a bombo y platillo como número dos del Banco Santander y heredero natural de Ana Patricia Botín. 

El fichaje implicó su salida de UBS, donde había renunciado a importantes bonus, a cambio de una compensación que el banco español se comprometió a cubrir.


Sin embargo, meses después y sin explicación conocida, Botín se desdijo y abortó el nombramiento.

El conflicto acabó en los tribunales y con una sentencia demoledora para Santander: la Justicia determinó que el fichaje sí existió y condenó al banco a pagar 68 millones de euros de indemnización que finalmente se rebajaron a 44 millones.

Aquel episodio no solo dañó la reputación del Santander, sino que dejó una huella profunda en el banquero italiano.

En el entorno financiero europeo se da por hecho que Orcel no olvida. Y ahora, desde la fortaleza que le otorgan los resultados históricos de UniCredit, mueve ficha en el mismo mercado donde fue humillado.

UniCredit rompe su techo histórico

Los números avalan su posición. UniCredit ha encadenado ejercicios récord desde la llegada de Orcel.

En los primeros nueve meses de 2025, el banco italiano ganó 8.746 millones de euros, un 13% más que en el mismo periodo del año anterior, firmando los mejores nueve meses de su historia.

En 2024 ya había batido su récord anual de beneficios con más de 8.600 millones, y todo apunta a que 2025 cerrará como el mejor ejercicio de su historia.

La entidad ha logrado compensar la caída de los ingresos por intereses con un fuerte crecimiento en comisiones y una disciplina férrea de costes.

Ese músculo financiero es el que permite a Orcel pensar en grande. A la expansión en España se suma su ambiciosa operación en Alemania, donde UniCredit ha elevado su participación en Commerzbank hasta cerca del 26%.

Aunque el Gobierno alemán, accionista relevante, se muestra reticente a una fusión completa, el movimiento refuerza la idea de que Orcel quiere construir un campeón bancario europeo con Italia y Alemania como ejes centrales.

A ello se añade la reciente fusión entre la filial de UniCredit y Alpha Bank en Rumanía, consolidando su presencia en Europa del Este.

En este contexto, Aion Bank actúa como punta de lanza. Su modelo digital permite atacar nichos concretos: clientes jóvenes, profesionales urbanos, pymes digitalizadas y perfiles descontentos con la gran banca tradicional. Justo ahí es donde Santander intenta crecer con sus propias plataformas digitales, pero arrastra el peso de una marca histórica y una estructura compleja.


La llegada de Aion Bank a España no supone, de momento, una amenaza sistémica para el Santander. Pero sí introduce un competidor incómodo, con tecnología avanzada, respaldo financiero sólido y un CEO que conoce perfectamente las debilidades internas del grupo español.

En los círculos financieros se recuerda que Orcel fue uno de los arquitectos de la banca de inversión moderna en Europa y un negociador temido. La ironía es que esta ofensiva llega en un momento en el que Santander sigue tratando de cerrar las heridas del pasado.

El relevo en la cúpula, con Héctor Grisi como consejero delegado, y la reorganización de la filial española, no ha borrado del todo la sombra del ‘caso Orcel’ que en 2026 volverá a la primera plana mediática.