Serrano ha estallado públicamente ante lo que el Partido Popular de Madrid considera un nuevo agravio al conjunto de los españoles.

El detonante ha sido el pacto alcanzado en Moncloa entre el Gobierno de Pedro Sánchez y Esquerra Republicana de Catalunya, con Oriol Junqueras como principal beneficiario político.

Desde la dirección del PP madrileño no dudan en calificar el acuerdo como un “regalo” que rompe la igualdad entre territorios.

Para los populares, el pacto supone un ataque frontal al principio de solidaridad regional recogido en la Constitución.

Serrano ha ido más allá en sus declaraciones, acusando directamente a Sánchez de “traficar con el dinero de los españoles”.

Una expresión dura que refleja el clima de tensión política que rodea al acuerdo.

Según el PP de Madrid, el Ejecutivo está utilizando recursos públicos como moneda de cambio para mantenerse en el poder.

El trasfondo del pacto con ERC vuelve a situar en el centro del debate la financiación autonómica.

La cesión de competencias y ventajas fiscales a Cataluña reabre heridas que parecían parcialmente cerradas.

Desde Génova y desde Sol, sede del Gobierno madrileño, se insiste en que el acuerdo no es técnico, sino puramente político.

El PP sostiene que Sánchez gobierna en minoría y depende de partidos independentistas para sobrevivir parlamentariamente.

Esa dependencia, afirman, está teniendo un coste económico que acabarán pagando todos los ciudadanos.

Uno de los principales interrogantes que plantea el PP de Madrid es cómo se financiarán los compromisos adquiridos con ERC.

Serrano ha exigido explicaciones claras sobre si el Gobierno planea subir los impuestos para cubrir ese gasto.

En su opinión, el Ejecutivo está ocultando deliberadamente las consecuencias fiscales del acuerdo.

La crítica no se limita a una cuestión presupuestaria, sino que se extiende al modelo de Estado.

El PP considera que el pacto erosiona la cohesión territorial y fomenta desigualdades entre comunidades autónomas.

Madrid se presenta, una vez más, como una de las regiones perjudicadas por este tipo de acuerdos bilaterales.

Desde el Gobierno madrileño se insiste en que la región aporta más de lo que recibe al sistema común.

Cualquier privilegio adicional a Cataluña, sostienen, agrava aún más ese desequilibrio.

El discurso del PP madrileño conecta con un sentimiento de agravio compartido por otras comunidades.

Sin embargo, es Madrid quien lidera la oposición más frontal al pacto con ERC.

Serrano ha acusado a Sánchez de gobernar “a golpe de cheque” para contentar a sus socios.

Según sus palabras, no se trata de políticas de Estado, sino de cesiones improvisadas.

El PP alerta de que esta dinámica sienta un precedente peligroso para futuras negociaciones.

Si cada voto en el Congreso se paga con dinero público, el sistema se vuelve insostenible, advierten.

El acuerdo con Junqueras también tiene una fuerte carga simbólica.

Para el PP, supone blanquear políticamente a quienes promovieron el desafío independentista de 2017.

Serrano ha recordado que Junqueras fue condenado por su papel en el procés.

Aunque posteriormente indultado, su figura sigue siendo polémica para una parte importante de la sociedad española.

El PP considera inaceptable que el Gobierno premie a ERC tras lo ocurrido en Cataluña.

Desde su punto de vista, el mensaje es devastador para el Estado de derecho.

Se transmite la idea de que romper la legalidad puede acabar teniendo recompensa política.

El pacto de Moncloa con ERC también ha generado inquietud en el ámbito económico.

Empresarios y analistas advierten del impacto que puede tener en la estabilidad presupuestaria.

La falta de transparencia sobre las cifras concretas alimenta la desconfianza.

El PP de Madrid reclama que el acuerdo sea explicado con detalle en el Congreso.

Exigen conocer el coste real y las implicaciones a medio y largo plazo.

Hasta ahora, sostienen, el Gobierno ha ofrecido respuestas vagas e incompletas.

La crítica se enmarca en una estrategia más amplia de oposición frontal a Sánchez.

El PP madrileño se ha consolidado como uno de los principales contrapesos del Ejecutivo central.

La presidenta regional ha respaldado plenamente las palabras de Serrano.

Desde Sol se insiste en que Madrid no aceptará ser “la caja pagadora” de los pactos de Sánchez.

El discurso conecta con la defensa del modelo fiscal madrileño.

El PP teme que futuras subidas de impuestos se justifiquen para financiar acuerdos como el alcanzado con ERC.

Serrano ha advertido de que cualquier aumento de la presión fiscal tendrá consecuencias económicas.

En su opinión, penalizaría el crecimiento, la inversión y la creación de empleo.

El PP acusa al Gobierno de improvisación y falta de proyecto.

Según su relato, Sánchez gobierna sin una hoja de ruta clara.

Cada negociación se hace al día, en función de las necesidades parlamentarias del momento.

El pacto con ERC sería un ejemplo más de esa política de supervivencia.

La oposición denuncia que no existe una visión global del interés general.

Solo se prioriza, dicen, la continuidad del presidente en La Moncloa.

El debate también ha llegado a la calle.

En redes sociales, las declaraciones de Serrano han generado un intenso intercambio de opiniones.

Mientras algunos respaldan su dureza, otros le acusan de sobreactuación.

No obstante, el malestar por los pactos con partidos independentistas es palpable.

El PP intenta canalizar ese descontento político.

La formación ve una oportunidad para reforzar su discurso de igualdad entre españoles.

La solidaridad interterritorial se convierte así en un eje central de su estrategia.

Desde el Gobierno central, la respuesta ha sido defensiva.

El Ejecutivo sostiene que el pacto con ERC beneficia a la estabilidad política.

Defienden que el acuerdo se enmarca dentro de la legalidad y del diálogo institucional.

Niegan que suponga un trato de favor injustificado.

Sin embargo, no han aclarado de forma contundente cómo se financiarán los compromisos.

Esa falta de concreción alimenta las sospechas de la oposición.

El PP insiste en que la transparencia es una obligación democrática.

Cualquier acuerdo que implique dinero público debe ser explicado con claridad, sostienen.

El temor a subidas de impuestos es uno de los argumentos más repetidos.

En un contexto de inflación y pérdida de poder adquisitivo, el debate es especialmente sensible.

Serrano ha advertido de que los ciudadanos ya están soportando una elevada carga fiscal.

Añadir nuevos sacrificios para contentar a ERC sería, en su opinión, injustificable.

El pacto también reaviva el debate sobre el modelo autonómico.

Algunos sectores consideran que el sistema actual está agotado.

Los acuerdos bilaterales generan agravios y tensiones constantes.

El PP apuesta por una reforma que garantice igualdad y transparencia.

Sin embargo, denuncia que el Gobierno va en la dirección contraria.

En lugar de reforzar el sistema común, lo fragmenta aún más.

El choque político entre Madrid y Moncloa parece lejos de resolverse.

Cada nuevo acuerdo con socios independentistas intensifica la confrontación.

Serrano ha dejado claro que el PP no piensa rebajar el tono.

Consideran que lo que está en juego es el modelo de país.

La acusación de “traficar con el dinero de los españoles” resume el núcleo del discurso popular.

Una frase que busca impacto, pero que también refleja una crítica de fondo.

El PP quiere situar el debate en términos éticos y políticos.

No se trata solo de números, sino de principios.

La igualdad, la solidaridad y la responsabilidad fiscal son, según el PP, líneas rojas.

El pacto con Junqueras, afirman, las ha cruzado todas.

El Gobierno, por su parte, confía en que el acuerdo garantice estabilidad.

Pero la oposición no da tregua.

El debate seguirá marcando la agenda política en las próximas semanas.

Especialmente si se confirman nuevas concesiones o ajustes fiscales.

La pregunta que plantea el PP sigue en el aire.

¿Quién pagará realmente el precio del pacto de Moncloa con ERC?

Y, sobre todo, ¿hasta dónde está dispuesto a llegar Sánchez para mantenerse en el poder?