La metáfora de la discordia: “Como Julio Iglesias hablando de feminismo”

Pablo Iglesias no se ha limitado a declinar la oferta, sino que ha atacado directamente la legitimidad del foro organizado por el académico. El mensaje que ha dejado claro se resume en una comparación que ya es viral:

“Pérez-Reverte organizando unas jornadas para debatir sobre la Guerra Civil es como Julio Iglesias organizando unas jornadas sobre feminismo”.

Con esta frase, Iglesias ha querido subrayar lo que él considera una falta de rigor histórico y un enfoque sesgado por parte del escritor, a quien acusa de actuar como un “propagandista de la ultraderecha” y de promover una visión equidistante del conflicto bélico.

Las claves de la negativa de Iglesias

El rechazo de Iglesias no es solo un desplante personal, sino una declaración de intenciones política:

Rechazo al “marco” de la derecha: El exlíder de Podemos ha sentenciado que “conmigo que no cuente”, argumentando que no está dispuesto a participar en eventos que, a su juicio, buscan “blanquear” discursos reaccionarios.

Pablo Iglesias rechaza la invitación de Pérez-Reverte a las jornadas sobre  la Guerra Civil

Crítica a la equidistancia: Iglesias critica el lema del ciclo (“La guerra que perdimos todos”), sosteniendo que en un golpe de Estado hay responsables claros y que “la democracia se defiende con memoria, no con relatos cómodos”.

Diferenciación entre obra y autor: Ha matizado que separa la calidad literaria de Pérez-Reverte de su “papel público”, al que describe como una figura que insulta y provoca constantemente a la izquierda.

El origen: El plantón de David Uclés y la “bronca”

La invitación de Pérez-Reverte a Iglesias surgió como un desafío después de que el escritor David Uclés renunciara a participar en las jornadas para no coincidir con figuras como José María Aznar o Iván Espinosa de los Monteros.

Pérez-Reverte, al anunciar que las jornadas se posponían a octubre de 2026, retó públicamente a Iglesias para que acudiera al foro “en vez de enviarnos bots y oleadas de escrachadores” y debatiera “de manera razonable y civilizada”.

¿Fin de la polémica?

 

Todo indica que no. Mientras que Pérez-Reverte ha vetado definitivamente a David Uclés por considerar que se ha “desacreditado a sí mismo”, ha dejado la puerta abierta a Iglesias, quien, por el momento, ha cerrado el pestillo con su habitual estilo mediático.

El cruce de declaraciones deja en el aire una pregunta: ¿Es posible un debate civilizado sobre la historia en una España tan polarizada, o se han convertido los foros culturales en una nueva extensión de las trincheras políticas?

Pablo Iglesias responds to Pérez-Reverte… and leaves a very clear message -  YouTube

El “no” de Iglesias a Pérez-Reverte: Un choque de trenes sobre la memoria histórica

La respuesta de Pablo Iglesias a la invitación pública de Arturo Pérez-Reverte ha trascendido lo anecdótico para convertirse en un manifiesto sobre los límites del debate político en la España de 2026.

El exvicepresidente del Gobierno ha dejado un mensaje meridiano: no aceptará invitaciones a foros que, bajo su criterio, pretenden establecer un marco de “equidistancia” sobre la Guerra Civil Española.

La polémica se encendió cuando Pérez-Reverte, tras aplazar sus jornadas “Letras en Sevilla” por presiones y bajas de ponentes, retó a Iglesias a acudir en octubre para debatir “de forma civilizada”.

Iglesias, lejos de recoger el guante de forma convencional, ha utilizado su plataforma en el programa Malas Lenguas para lanzar una réplica que ha sacudido las redes sociales y el ámbito académico.

La metáfora de Julio Iglesias y el feminismo

El punto álgido de la respuesta de Iglesias ha sido una comparación que busca deslegitimar la autoridad del académico para organizar un debate equilibrado sobre el conflicto de 1936.

“Reverte organizando unas jornadas para debatir sobre la Guerra Civil es como Julio Iglesias organizando unas jornadas sobre feminismo”, sentenció el exlíder de Podemos con evidente sarcasmo.

Con esta frase, Iglesias pretende señalar que el enfoque de Pérez-Reverte carece de la sensibilidad y el rigor necesarios para abordar un tema que aún supura en la sociedad española.

Para el expolítico, el escritor no es un observador neutral, sino un “propagandista de la derecha” que utiliza su prestigio literario para imponer un relato histórico que favorece a ciertos sectores.

El conflicto por el título: ¿Una guerra que “todos perdimos”

Uno de los motivos fundamentales del rechazo de la izquierda, liderado intelectualmente por Iglesias, es el lema de las jornadas: ‘1936: La guerra que todos perdimos’.

Iglesias sostiene que este título es un “insulto a las víctimas” y una trampa dialéctica que iguala a los defensores de la legalidad democrática con quienes perpetraron el golpe de Estado.

“En una guerra donde un bando instaura una dictadura de 40 años, no perdieron todos de la misma manera”, ha defendido Iglesias en sus intervenciones más recientes.

Pérez-Reverte, por su parte, se ha defendido calificando de “imbécil” a quien no entienda que, más allá de la victoria militar, España como nación perdió cultura, libertad y progreso.

El veto a David Uclés y el cierre de filas en la izquierda

La controversia se agudizó con la renuncia del escritor David Uclés, último premio Nadal, quien se negó a compartir cartel con figuras como José María Aznar o Iván Espinosa de los Monteros.

Pérez-Reverte ha sido tajante al respecto, asegurando que Uclés “no volverá” a ser invitado porque, a su juicio, se ha “desacreditado a sí mismo” al ceder a las presiones de la “ultraizquierda”.

Pablo Iglesias ha salido en defensa de Uclés, considerando que su gesto es una muestra de dignidad frente a lo que denomina la “colonización cultural de la extrema derecha”.

Para Iglesias, la participación de políticos que no condenan el franquismo en un foro sobre la guerra invalida cualquier pretensión de debate intelectual serio y honesto.

¿Es posible el diálogo entre dos Españas mediáticas?

A pesar de su negativa a las jornadas de Sevilla, Iglesias ha dejado una puerta abierta: sí aceptaría debatir con Pérez-Reverte en un plató de televisión, bajo sus propias condiciones de igualdad.

Este matiz es clave, pues demuestra que el problema no es el interlocutor, sino el “marco” y la organización de un evento que Iglesias considera una emboscada ideológica.

Pérez-Reverte ha acusado a Iglesias de enviar “bots y hordas de escrachadores” para boicotear el evento, una acusación que el exvicepresidente niega, atribuyéndola a la “paranoia” del escritor.

La batalla entre ambos representa la fractura de un país donde incluso la historia de hace casi un siglo sigue siendo un arma arrojadiza de presente y futuro.

El futuro de las jornadas: Octubre de 2026 en el horizonte

Con el aplazamiento de las jornadas al próximo otoño, el enfrentamiento promete tener nuevos episodios a medida que se acerque la fecha y se conozcan los nuevos invitados.

Lo que queda claro tras el mensaje de Iglesias es que el sector progresista no va a permitir que el relato de la Guerra Civil sea liderado por figuras que consideran ajenas a la memoria democrática.

La “cara” de esta disputa es la de un país que no logra encontrar un lugar común para hablar de su pasado sin que los micrófonos terminen convertidos en trincheras.

Iglesias ha cerrado su intervención con un rotundo “conmigo que no cuenten”, marcando una línea roja que define su estrategia de comunicación para los próximos meses.