Rodrigo y Félix Sancho se han convertido en dos de los principales apoyos personales y familiares del actor Rodolfo Sancho desde que estalló uno de los sucesos más impactantes de la crónica reciente.

El crimen cometido por Daniel Sancho en Tailandia y la posterior condena a cadena perpetua han marcado un antes y un después en la vida de toda la familia.

Mientras la atención mediática se ha centrado de manera casi exclusiva en Rodolfo Sancho y en Silvia Bronchalo, madre del condenado, existe un entorno familiar que ha optado por mantenerse en un segundo plano.

Ese entorno lo forman, de manera destacada, Rodrigo y Félix Sancho, hermanos del actor e hijos de la actriz Noela Aguirre y del fallecido Sancho Gracia.

Ambos han desempeñado un papel fundamental como sostén emocional y logístico en uno de los momentos más difíciles que ha atravesado la familia.

La reciente reaparición pública de Silvia Bronchalo, concediendo una entrevista al programa televisivo ¡De Viernes!, ha vuelto a situar el foco mediático sobre el llamado “caso Sancho”.

En esa conversación, la gestora de patrimonios rompía su silencio para hablar del proceso judicial, del estado de su hijo y de cómo ha vivido personalmente todo lo ocurrido.

Sin embargo, mientras la madre de Daniel volvía a los platós, la familia de Rodolfo Sancho ha preferido continuar alejada de los medios.

Especialmente discretos han sido siempre Rodrigo y Félix, quienes rara vez han hecho declaraciones públicas sobre el asunto.

Desde que se conoció el asesinato del cirujano colombiano Edwin Arrieta, cada aparición de Rodolfo Sancho ha sido analizada con lupa.

El actor pasó de ser una figura muy reconocida del cine y la televisión española a protagonizar titulares diarios por motivos ajenos a su carrera artística.

En ese contexto, la familia se cerró en filas.

Los hermanos Sancho optaron por una estrategia clara: proteger a los suyos y evitar alimentar la exposición mediática.

Rodrigo Sancho, el hermano mayor, llegó incluso a ejercer de forma oficiosa como una especie de portavoz familiar.

Sus intervenciones, siempre medidas y escuetas, buscaban transmitir serenidad y respeto hacia el proceso judicial.

Nunca entró en polémicas ni valoraciones personales sobre el crimen.

Su actitud fue coherente con la línea que también marcó Rodolfo, centrada en el silencio y la prudencia.

Rodrigo es fruto del matrimonio entre Noela Aguirre y Sancho Gracia, uno de los actores más emblemáticos de la historia reciente de la televisión española.

Nacido en 1970, un año después de la boda de sus padres, creció en un entorno profundamente vinculado al mundo de la cultura.

Su infancia y adolescencia transcurrieron entre rodajes, teatros y conversaciones artísticas.

Fue alumno del prestigioso King’s College de Soto de Viñuelas, donde completó parte de su formación académica.

Posteriormente cursó estudios universitarios en Filosofía, Letras e Historia Moderna y Contemporánea en la Universidad Autónoma de Madrid.

A diferencia de su padre y de su hermano Rodolfo, Rodrigo decidió desarrollar su carrera profesional detrás de las cámaras.

Su trayectoria en el mundo audiovisual comenzó de manera formal en el año 2002.

En aquel momento empezó a trabajar como segundo ayudante de dirección junto al director australiano Lee Tamahori.

Ese primer paso le abrió la puerta a una carrera sólida y constante dentro de la industria cinematográfica.

Desde entonces ha participado en numerosos proyectos tanto de cine como de televisión.

Entre las producciones en las que ha trabajado figuran títulos como El juego de las llaves, Héroes de barrio y La ternura.

En su perfil profesional se define como una persona con don de gentes, capacidad de mando y una paciencia innata.

Según él mismo ha explicado en diversas ocasiones, estas cualidades le permiten disfrutar del trabajo y afrontar la presión de los rodajes.

En los últimos años ha colaborado de forma estrecha con la productora LAZONA Cine.

Esta compañía, fundada por Gonzalo Salazar-Simpson, ha impulsado varios proyectos relevantes del cine español reciente.

Entre los trabajos más recientes de Rodrigo se encuentran los largometrajes Tres de más y Sin cobertura.

También ha participado en el cortometraje Macarena, definido como una comedia espiritual.

A nivel personal, Rodrigo mantiene desde hace aproximadamente ocho años una relación sentimental con una mujer vinculada al sector audiovisual.

Pese a ello, su vida privada se mantiene lejos de la exposición pública.

Félix Sancho, el hermano pequeño, representa un perfil aún más reservado.

Nacido en 1979, es el menor de los hijos de Noela Aguirre y Sancho Gracia.

Su trayectoria profesional se ha desarrollado principalmente fuera del ámbito artístico.

Félix se formó en ingeniería arquitectónica y orientó su carrera hacia el sector empresarial.

Actualmente trabaja como representante en España de la empresa EMSEAL Joint Systems Ltd.

Además, ejerce como representante de ventas en la compañía P.U.G. (Productor Última Generación).

Aunque su actividad profesional se mantiene al margen del foco mediático, Félix tuvo en su juventud una relación cercana con el deporte y el espectáculo.

Durante un tiempo probó suerte como actor, realizando pequeñas incursiones en el mundo interpretativo.

Sin embargo, fue el fútbol donde mostró una mayor dedicación.

Llegó a militar en las categorías juveniles del Real Madrid, una experiencia que marcó su adolescencia.

Posteriormente jugó en Uruguay con los conocidos como “los celestes”.

Esta etapa fue relatada por su padre, Sancho Gracia, en una entrevista concedida en 2007.

En ella, el actor destacaba las cualidades futbolísticas de su hijo.

Afirmaba que jugaba muy bien, aunque señalaba que quizá le había faltado sacrificio.

Confiaba, no obstante, en que demostrara su valía y contribuyera a que el equipo ganara el torneo en el que participaba.

Hoy en día, Félix sigue vinculado al fútbol de forma amateur.

Mantiene ficha en la Real Federación de Fútbol de Madrid.

A pesar de esta conexión deportiva, ha elegido una vida discreta y alejada de la notoriedad pública.

En el plano personal, no ha hecho pública ninguna relación sentimental.

Tanto Rodrigo como Félix han sido descritos por su entorno como los grandes protectores de su madre, Noela Aguirre.

La actriz, viuda de Sancho Gracia, ha vivido con enorme dolor todo lo sucedido con su nieto Daniel.

Según fuentes cercanas a la familia, la relación entre abuela y nieto era muy estrecha.

La imposibilidad de verle y el desarrollo del proceso judicial le afectaron profundamente.

Noela llegó a hacer algunas declaraciones a los medios en los primeros momentos del caso.

En ellas aseguraba que confiaba en la justicia y reconocía que la situación era extremadamente difícil.

Con el paso del tiempo, optó por retirarse por completo del foco mediático.

Actualmente reside en el distrito madrileño de Hortaleza.

En el mismo edificio viven también Rodrigo y Félix.

Esta cercanía física ha reforzado el apoyo familiar.

Los tres hermanos, junto a Rodolfo, se han volcado en cuidar y proteger a la matriarca.

La figura de Sancho Gracia sigue siendo un referente emocional para todos ellos.

Su legado artístico y humano pesa de forma especial en momentos de crisis.

El caso Daniel Sancho ha puesto a prueba la fortaleza del clan familiar.

La exposición mediática, el juicio internacional y la dureza de la condena han generado una presión constante.

Ante ello, la estrategia de silencio ha sido clave.

Ni Rodrigo ni Félix han querido convertirse en protagonistas secundarios de la tragedia.

Su papel ha sido el de sostener desde dentro, lejos de los focos.

Mientras tanto, Rodolfo Sancho ha continuado con su carrera profesional de manera muy limitada.

Sus apariciones públicas han sido contadas y siempre bajo un escrutinio intenso.

En julio de 2025 protagonizó una de sus presencias más comentadas.

Acudió a los cines Kinépolis de Madrid para asistir a la premiere de la segunda parte de Los Futbolísimos.

En ese proyecto participaba su hermano Rodrigo.

La imagen de Rodolfo en un acto público tras meses de silencio generó una gran expectación.

Sin embargo, el evento se desarrolló con normalidad y sin declaraciones sobre el caso.

Ese gesto fue interpretado como un intento de recuperar, poco a poco, cierta normalidad.

La historia de los hermanos Sancho es también la historia de una familia marcada por el arte, el deporte y la exposición pública.

Pero, sobre todo, es la historia de una familia que ha tenido que enfrentarse a una tragedia extrema.

Rodrigo y Félix representan la cara menos visible del clan.

Lejos de los focos, han sido un pilar fundamental en la reconstrucción emocional del grupo.

Su discreción contrasta con el ruido mediático que ha rodeado el caso desde el primer momento.

En un contexto dominado por titulares y debates televisivos, su silencio ha sido una forma de protección.

Protección hacia su madre.

Protección hacia su hermano.

Y protección hacia la memoria familiar.

El tiempo dirá cómo evolucionan las vidas de todos ellos tras este episodio.

Por ahora, Rodrigo y Félix Sancho siguen ejerciendo su papel de apoyo silencioso.

Un papel fundamental, aunque casi invisible, en una de las historias más duras que ha sacudido a la opinión pública española.