Las denuncias contra Julio Iglesias han reactivado en República Dominicana el recuerdo de su ruptura con los Rainieri.

Fuentes jurídicas señalan que su control del aeropuerto de Punta Cana refleja “un poder que llega hasta las decisiones políticas y judiciales de alto nivel”

Las recientes denuncias contra Julio Iglesias por presunto acoso sexual, difundidas en medios internacionales y latinoamericanos, han devuelto a la actualidad pública al cantante y su relación con República Dominicana.

En este país, además, se ha reactivado un recuerdo distinto: el de su relación cada vez más deteriorada y conflictiva con la familia Rainieri, uno de los clanes empresariales más influyentes del país y «auténtico poder fáctico en Punta Cana» según fuentes jurídicas dominicanas de alto nivel consultadas por elcierredigital.com.

Una relación marcada por tensiones empresariales, episodios simbólicos de control y un progresivo distanciamiento del cantante respecto a la isla, que hoy sirve como puerta de entrada para analizar el peso real que los Rainieri ejercen sobre la economía, la política y el sistema judicial dominicano.

Los Rainieri y Punta Cana, de enclave turístico a núcleo de poder
La historia del poder de los Rainieri comienza en 1971, cuando Frank Rainieri Marranzini impulsa, junto al abogado estadounidense Theodore W. Kheel, un proyecto turístico en una zona prácticamente virgen del este dominicano.

El Punta Cana Club, inaugurado en 1973, fue el germen de un modelo de desarrollo integrado que se consolidó con la apertura del Puntacana Hotel en 1979 y, sobre todo, con la inauguración del Aeropuerto Internacional de Punta Cana en 1984.

Ese aeropuerto —el primero de carácter internacional y gestión privada en el mundo— se convirtió en la pieza central del entramado Rainieri. No solo permitió controlar el acceso aéreo al principal destino turístico del Caribe, sino que consolidó un modelo de concentración económica sin precedentes en la región.

Con el paso de los años, el Grupo Puntacana amplió su influencia hacia hoteles, urbanizaciones de lujo, campos de golf, fundaciones, medios y plataformas logísticas, creando un ecosistema económico cerrado y altamente dependiente de sus infraestructuras.

Para juristas y analistas consultados por elcierredigital.com, ese modelo ha generado un poder estructural que trasciende lo empresarial.

«Hay 10 familias muy poderosas en Dominicana. Nosotros las llamamos los dueños del país», señala un abogado con larga trayectoria en República Dominicana. Entre ellas, afirma, «la familia Rainieri ocupa un lugar absolutamente central».

El aeropuerto de los Rainieri: Riqueza, litigios y un supuesto monopolio
El Aeropuerto Internacional de Punta Cana es el símbolo más visible de ese poder. Según estimaciones del propio sector turístico, «la infraestructura puede generar entre tres y cinco millones de dólares diarios en beneficios», una cifra que explica tanto su peso económico como su capacidad de influencia.

Pero también es el foco de controversias judiciales persistentes. «Existen litigios históricos relacionados con la propiedad de los terrenos sobre los que se asienta el aeropuerto».

En uno de los casos más sensibles, un antiguo propietario supuestamente reclamó no haber sido indemnizado correctamente. «Demandó, pero enfrentarse a esos grupos es como chocar contra un muro de acero», resumen fuentes jurídicas.

El episodio más paradigmático fue la batalla contra el Grupo Hazoury, promotor del Aeropuerto Internacional de Bávaro, autorizado en julio de 2020 durante el mandato de Danilo Medina.

El proyecto fue combatido frontalmente por el Grupo Puntacana, propiedad de los Rainieri, que logró bloquearlo en todas las instancias judiciales: primera instancia, apelación, Suprema Corte y Tribunal Constitucional. Finalmente, el proyecto fue archivado por decreto del poder ejecutivo. «Ahí se mide la fuerza real. Ganaron todo», afirma el jurista consultado.

Para sectores críticos, este caso ejemplifica «un proceso de monopolización de infraestructuras estratégicas sostenido mediante poder económico, influencia política y una notable capacidad de penetración judicial».

Julio Iglesias: Del socio internacional al distanciamiento total
En ese contexto se inscribe la figura de Julio Iglesias. El cantante se incorporó al entramado de Punta Cana en 1997, adquiriendo una participación relevante de alrededor del 25% en el holding de los Rainieri. Durante años, su imagen fue utilizada como emblema internacional del destino.

La relación entre los Rainieri e Iglesias estaba articulada por Oscar de la Renta, quien, tras fallecer en 2014, dejó un vacío entre ambos que acabó en supuesta enemistad.

La relación se deterioró progresivamente. Según fuentes muy cercanas consultadas por elcierredigital.com, el vínculo entre Iglesias y los Rainieri se volvió tenso y poco amistoso, hasta desembocar en la venta de su participación en el holding hotelero por alrededor de 300 millones de euros. Curiosamente, Iglesias únicamente conservó una participación minoritaria en el aeropuerto de los Rainieri.

Por otra parte, fuentes cercanas a Iglesias recuerdan que «él no es propietario de las propiedades que se le vinculan en Ojén, todo se administra a través de Miranda Rijnsburger y sus sociedades».

Uno de los episodios más comentados sobre la tensión entre Iglesias y los Rainieri tuvo lugar en enero de 2024, cuando el cantante fue retenido en el ya mencionado Aeropuerto Internacional de Punta Cana por transportar alimentos en su equipaje.

Aunque el incidente fue presentado oficialmente como una cuestión administrativa, en el entorno del artista fue interpretado como un gesto simbólico de poder por parte de quienes controlan la principal infraestructura del país, los Rainieri.

A este distanciamiento se suma el deterioro fiscal y personal de su relación con República Dominicana. Iglesias trasladó su residencia fiscal a Bahamas, donde reside desde hace años, una decisión que fuentes cercanas sitúan en torno a 2019-2020, coincidiendo con su salida del núcleo empresarial dominicano.

En paralelo, han surgido críticas a la cobertura mediática de las denuncias por supuesto acoso sexual contra el cantante.

Algunas voces críticas cuestionan que Univision haya recurrido a actrices para dramatizar reconstrucciones televisivas, un enfoque que, según algunos analistas, «distorsiona el debate público y mezcla información con espectáculo».

«No pueden utilizar a las víctimas de esa manera, no les hacen un favor sino que crean la sensación de que se intenta influir en la audiencia para dar cierta verosimilitud cuando nadie pone en duda la versión de las víctimas, que por supuesto no debe dudarse», defienden estos críticos.

El supuesto poder político de los Rainieri: Abinader, Bono y la normalización de la influencia
Volviendo a Dominicana, los Rainieri han mantenido relaciones estables con todos los gobiernos dominicanos, independientemente de su signo político. Según fuentes jurídicas, «con el actual presidente Luis Abinader, la sintonía es especialmente visible».

En 2023, Abinader condecoró a Frank Rainieri con la Orden al Mérito de Duarte, Sánchez y Mella, reconociendo su papel en el desarrollo del turismo nacional.

Pero este pragmatismo no es nuevo. El grupo mantuvo buenas relaciones con los gobiernos del PLD, incluidos los de Danilo Medina, y ha sabido adaptarse a cualquier escenario político.

En este entramado muchos sitúan también a José Bono, exministro socialista español, quien obtuvo la nacionalidad dominicana en 2020 por decreto presidencial. Incluso estuvo a punto de ser nombrado Cónsul Honorario de la República Dominicana en Albacete, algo que finalmente no llegó a concretarse.

Su figura simboliza para muchos la dimensión internacional de «un ecosistema donde negocios, diplomacia y poder político se entrecruzan de forma cada vez más visible».

Hoy, más de cinco décadas después de su origen, los Rainieri representan un modelo de poder híbrido en República Dominicana. Punta Cana no es solo un destino turístico: es un territorio donde el poder económico se traduce en influencia política y judicial efectiva.

Un poder discreto, transversal y difícil de desafiar. Y un ejemplo claro para algunas voces de cómo, «en determinados contextos, el dinero no solo acompaña al poder, sino que lo estructura y lo dirige».