El asesor del inquilino de La Moncloa, Iván Redondo, advirtió a Ábalos: “El presidente lo sabe todo”

José Luis Ábalos, Pedro Sánchez y Santos Cerdán.

«José nos ha traicionado. ¡Me lo voy a follar!»

Esta fue la frase que Pedro Sánchez espetó sin ningún pudor a Santos Cerdán en mayo de 2021.

No fue un comentario al aire. Fue la sentencia de muerte política contra José Luis Ábalos, su entonces hombre de máxima confianza, ministro de Transportes y secretario de Organización del PSOE.

Según publica ‘The Objective’ este 28 de abril de 2026, citando el testimonio del propio Cerdán y fuentes cercanas al círculo de poder, el presidente del Gobierno estaba fuera de sí.

El motivo no era todavía la trama de corrupción del ‘caso Koldo’ que hoy salpica al sanchismo hasta las cejas. Era la vida disoluta de Ábalos: fiestas con prostitutas en plena pandemia, gastos descontrolados, destrozos en habitaciones de paradores y una doble vida caótica que convertía al socialista en una bomba de relojería para la imagen pública del partido.

Sánchez no pudo tolerar que su escudero más fiel se dedicara a montar juergas mientras el país sufría las restricciones más duras del coronavirus.

Aquel comportamiento no solo era incoherente con la moralina abolicionista que el PSOE vendía de cara al 40º Congreso Federal de Valencia. Era, sobre todo, un riesgo político intolerable. Ábalos se había convertido en un lastre que podía hacer saltar por los aires la cuidada fachada de Sánchez.

Según las revelaciones, en ese mismo mes de mayo de 2021, Iván Redondo ya había advertido personalmente a Ábalos: «El presidente lo sabe». Poco después llegó la ejecución. En julio de 2021, Sánchez cesó fulminantemente a su ministro en una reunión tensa en Moncloa. Públicamente vendió la operación como un gesto de responsabilidad. En privado, la orden era clara y visceral: pulverizar a Ábalos, aislar el escándalo y que no salpicara al núcleo duro del poder.

Cerdán, ‘agente doble’

Cerdán, que sustituyó a Ábalos en la Secretaría de Organización, jugó un papel clave como emisario. Fue él quien recibió la confidencia del presidente y quien, según diversas informaciones posteriores, participó en la estrategia para «encapsular» los problemas en el exministro y desviar la atención hacia su doble vida mientras se intentaba ocultar lo que realmente importaba: las presuntas tramas de comisiones y corrupción que hoy investiga la Justicia.

El contraste resulta vomitivo. Mientras Sánchez aparecía en los medios hablando de «solidaridad y infundios» contra Ábalos, en la intimidad del poder usaba un lenguaje chabacano y vengativo propio de quien no perdona la deslealtad.

Hoy, años después, el panorama es desolador para el PSOE. Ábalos está inmerso en el ‘caso Koldo’, Cerdán acabó dimitiendo tras las investigaciones de la UCO y el propio Sánchez ha visto cómo su círculo más estrecho se desmorona entre traiciones, audios, comisiones y escándalos que no paran de salpicar.

Aquella frase brutal pronunciada en mayo de 2021 —»¡Me lo voy a follar!»— no fue solo un exabrupto. Fue la confesión de cómo se gestiona el poder en Moncloa y Ferraz: con cinismo, hipocresía y mano dura contra cualquiera que ponga en riesgo el proyecto personal de Sánchez.

El presidente que predica feminismo y abolición de la prostitución toleraba, hasta que dejó de convenirle, a un ministro que, según las informaciones, vivía a todo trapo con mujeres de pago y gastos sin control. Cuando dejó de ser útil, lo sacrificó sin contemplaciones. Así funciona el sanchismo: lealtad o muerte política.

**Título: «¡Me lo voy a f*llar!»: La Frase Brutal de Sánchez a Cerdán Cuando Decidió Destrozar a Ábalos por Sus Orgías con P*tas**

### **Introducción**

Un nuevo escándalo ha sacudido el panorama político español, involucrando a figuras clave del **PSOE**. La reciente revelación de una frase contundente de **Pedro Sánchez** dirigida a **Cerdán** ha dejado a todos atónitos. La declaración, en la que Sánchez parece hacer referencia a la intención de atacar a **José Luis Ábalos** por sus supuestas orgías, ha desatado un torrente de reacciones y ha puesto de relieve las tensiones internas dentro del partido.

### **El Contexto del Escándalo**

Las acusaciones contra Ábalos han cobrado fuerza en los últimos días, con rumores que sugieren que el exministro ha estado involucrado en actividades poco éticas. Estas revelaciones han creado un clima de incertidumbre y desconfianza dentro del PSOE, donde las lealtades están siendo puestas a prueba. En este contexto, la frase de Sánchez ha sido interpretada como una señal de que está dispuesto a tomar medidas drásticas para proteger la imagen del partido.

La frase «¡Me lo voy a f*llar!» ha resonado en los medios y redes sociales, generando un debate sobre la cultura política dentro del PSOE y las dinámicas de poder que existen entre sus miembros. La brutalidad de la expresión ha dejado a muchos preguntándose sobre la seriedad de la situación y las implicaciones que esto podría tener para el futuro del partido.

### **Reacciones a la Declaración de Sánchez**

La declaración de Sánchez ha provocado una ola de reacciones en el ámbito político. Algunos miembros del PSOE han defendido al presidente, argumentando que es natural que quiera proteger la integridad del partido ante acusaciones tan graves. Sin embargo, otros han criticado su lenguaje y la forma en que se manejan los conflictos internos, sugiriendo que este tipo de actitudes solo contribuyen a la erosión de la confianza en la política.

En las redes sociales, los usuarios han reaccionado de manera diversa. Muchos han expresado su indignación por el lenguaje utilizado, mientras que otros han encontrado humor en la situación, utilizando memes y comentarios sarcásticos para comentar sobre el escándalo. La polarización de las reacciones refleja el estado actual del PSOE y la dificultad que enfrenta para mantener una imagen unida.

### **Implicaciones para Ábalos y el PSOE**

Las acusaciones contra Ábalos y la reacción de Sánchez podrían tener repercusiones significativas para ambos. Ábalos se encuentra en una posición vulnerable, y la presión sobre él para responder a las acusaciones podría intensificarse. La forma en que maneje esta situación será crucial para su futuro político y su reputación dentro del partido.

Para el PSOE, este escándalo representa un desafío considerable. La necesidad de mantener la cohesión y la confianza entre sus miembros es más importante que nunca, especialmente en un momento en que la política española enfrenta desafíos significativos. La forma en que el partido aborde este incidente podría afectar su imagen pública y su capacidad para gobernar de manera efectiva.

### **Conclusión**

La frase brutal de Pedro Sánchez a Cerdán sobre José Luis Ábalos ha desatado un escándalo que pone de relieve las tensiones internas en el PSOE. A medida que las acusaciones sobre Ábalos continúan circulando, la política española se encuentra en un momento crítico. La forma en que se manejen estas situaciones y cómo los líderes del PSOE respondan a la crisis será fundamental para el futuro del partido. La política es un terreno complicado, y cada declaración y acción puede tener consecuencias duraderas en la percepción pública y en la dinámica del poder.