El virus Nipah mantiene en alerta a Asia y pone el foco internacional en India, Pakistán y Australia

Las autoridades sanitarias internacionales siguen con extrema atención la evolución del virus Nipah, un patógeno poco conocido por la población general, pero considerado por los expertos como una de las mayores amenazas potenciales para la salud global.

Durante los últimos días, la preocupación ha ido en aumento tras confirmarse nuevos casos en la India, concretamente en el estado de Bengala Occidental, una región densamente poblada que históricamente ya ha registrado brotes de este virus.

El virus Nipah, detectado por primera vez a finales de los años noventa, vuelve así al centro del debate sanitario internacional, en un contexto marcado por la experiencia reciente de la pandemia de COVID-19.

Los gobiernos de varios países asiáticos han comenzado a intensificar sus medidas de vigilancia epidemiológica, especialmente en aeropuertos y puntos de entrada internacionales, ante el temor de una posible propagación regional.

Según informaciones publicadas por el medio internacional New Giral, el hallazgo de dos personas infectadas en Bengala Occidental ha sido suficiente para activar protocolos de alerta en numerosos países del entorno asiático.

Aunque los contagios humanos siguen siendo poco frecuentes, la peligrosidad del virus Nipah reside en la gravedad de los síntomas que puede provocar y en su elevada tasa de mortalidad.

La Organización Mundial de la Salud ha advertido en reiteradas ocasiones que el Nipah puede llegar a causar la muerte en entre el 40% y el 75% de los casos confirmados en humanos.

Este dato convierte al virus en uno de los patógenos más letales conocidos hasta la fecha, pese a que su capacidad de transmisión sigue siendo limitada en comparación con otros virus respiratorios.

El Nipah provoca principalmente una inflamación cerebral severa, conocida médicamente como encefalitis, que puede derivar en coma, daños neurológicos permanentes o fallecimiento.

Los primeros síntomas suelen ser fiebre, dolor de cabeza, vómitos y debilidad, aunque en muchos casos la evolución puede ser rápida y devastadora.

Uno de los factores que más preocupa a la comunidad científica es la posibilidad de que el virus mute y adquiera una mayor capacidad de transmisión entre humanos.

Hasta ahora, la transmisión se ha producido principalmente por contacto directo con animales infectados o con fluidos corporales de personas enfermas.

Los murciélagos frugívoros, es decir, aquellos que se alimentan de fruta, son considerados el principal reservorio natural del virus Nipah.

Estos animales pueden contagiar el virus a otros animales domésticos o directamente a los humanos, especialmente en zonas rurales donde el contacto es más estrecho.

La detección de nuevos casos en la India ha generado inquietud en países vecinos como Pakistán, que ya han comenzado a revisar sus protocolos de control sanitario.

Australia, pese a encontrarse geográficamente alejada, también ha entrado en estado de vigilancia reforzada ante el riesgo potencial de introducción del virus.

Las autoridades australianas han recomendado endurecer los controles fronterizos y mantener una observación exhaustiva de viajeros procedentes de regiones afectadas.

Algunos aeropuertos han comenzado a restablecer medidas preventivas que habían sido relajadas tras el fin de la pandemia de COVID-19.

Entre estas medidas se incluyen controles de temperatura, evaluaciones médicas a pasajeros con síntomas y protocolos específicos para casos sospechosos.

El ministro de Salud de Australia, Mark Butler, ha asegurado en declaraciones a la radio nacional que el Gobierno federal está siguiendo la situación “muy de cerca”.

Butler subrayó que, por el momento, no se considera necesario modificar los protocolos fronterizos actuales, aunque no se descarta hacerlo si la situación evoluciona.

“En este momento no tenemos ninguna recomendación para cambiar nuestros procedimientos vigentes para viajeros enfermos que lleguen a Australia”, afirmó el ministro.

El responsable sanitario recordó que ya existen protocolos específicos para la detección y manejo de enfermedades infecciosas en los puntos de entrada al país.

Asimismo, insistió en que las autoridades australianas continuarán monitorizando la evolución del brote de Nipah de forma constante.

En el resto de Asia, países como Tailandia, Singapur, Malasia y Japón también han reforzado sus sistemas de alerta temprana.

Los expertos coinciden en que la clave está en la detección rápida de los casos y en el aislamiento inmediato de los pacientes infectados.

A diferencia de otros virus, el Nipah no cuenta actualmente con una vacuna aprobada ni con un tratamiento antiviral específico.

El manejo clínico se basa fundamentalmente en cuidados intensivos y en el tratamiento de los síntomas para evitar complicaciones mayores.

Esta falta de herramientas terapéuticas aumenta la preocupación de los sistemas sanitarios, especialmente en países con recursos limitados.

La OMS ha incluido al virus Nipah en su lista de patógenos prioritarios con potencial pandémico, junto a otros como el Ébola o el virus de Marburgo.

Sin embargo, los especialistas recalcan que hablar de pandemia en este momento sería prematuro y poco riguroso.

La baja frecuencia de contagios y la limitada transmisión entre humanos siguen siendo factores que juegan a favor del control del virus.

Aun así, la experiencia reciente ha demostrado que la vigilancia temprana es esencial para evitar escenarios descontrolados.

Los brotes anteriores de Nipah en la India y Bangladesh dejaron importantes lecciones sobre la necesidad de coordinación internacional.

En aquellos episodios, la rápida actuación de las autoridades permitió contener la propagación del virus.

La comunidad científica insiste en que la información rigurosa y la transparencia son fundamentales para evitar el pánico innecesario.

También se subraya la importancia de combatir la desinformación, que puede generar miedo injustificado en la población.

Por el momento, no existe evidencia de transmisión comunitaria sostenida fuera de las zonas afectadas.

Las autoridades sanitarias recomiendan mantener medidas básicas de prevención y seguir las indicaciones oficiales.

El virus Nipah vuelve así a recordar al mundo que la amenaza de nuevas enfermedades emergentes sigue presente.

La globalización, el cambio climático y la interacción creciente entre humanos y fauna silvestre aumentan el riesgo de aparición de nuevos patógenos.

Por ello, los expertos reclaman una inversión constante en investigación, vigilancia epidemiológica y cooperación internacional.

El seguimiento de la situación en India será clave en las próximas semanas para determinar la evolución real del brote.

Mientras tanto, Asia y el resto del mundo observan con cautela, conscientes de que la prevención es la mejor herramienta frente a amenazas invisibles.