José Luis Rodríguez Zapatero, expresidente del Gobierno de España, vuelve a ser centro de atención mediática y judicial por nuevas polémicas relacionadas con su actividad posterior a su mandato.

En las últimas semanas han surgido denuncias y querellas que vinculan al exjefe del Ejecutivo con presuntos negocios, patrimonio ampliado y relaciones estrechas con altos mandos del régimen venezolano.

La asociación Hazte Oír presentó a principios de enero una querella ante la Audiencia Nacional que apunta a una supuesta colaboración con la estructura criminal de Nicolás Maduro, basándose en diversos encuentros, negocios y contactos mantenidos por Zapatero en los últimos años.

La querella, registrada el 4 de enero, acusa a Zapatero de delitos graves como tráfico de drogas, blanqueo de capitales y pertenencia a organización criminal, supuestamente derivados de su proximidad al régimen chavista.

Este escrito se presentó tras la captura de Nicolás Maduro por parte de las autoridades de Estados Unidos y la reconfiguración geopolítica de la crisis venezolana.

Los denunciantes sostienen que el expresidente no solo habría tenido un papel diplomático, sino también “una intervención activa en operaciones económicas de alto riesgo financiero”.

Esa querella ha abierto un nuevo frente judicial en torno a Zapatero, con el magistrado de la Audiencia Nacional Antonio Piña pidiendo a la Fiscalía su opinión sobre si es competente para investigar estos hechos.

No obstante, la Fiscalía Especial Antidroga ha rechazado la admisión a trámite de la querella, advirtiendo que carece de “indicios mínimos” de delito y que se basa en conjeturas sin sustento fáctico.

El fiscal Javier Redondo consideró que las acusaciones no describen hechos específicos que puedan encajar penalmente en los delitos imputados, y calificó la querella como infundada.

Entre las acusaciones más discutidas está la de un supuesto incremento patrimonial de Zapatero tras su relación con el chavismo venezolano, algo que la querella asociaba cronológicamente con un aumento de sus bienes desde al menos 2014.

La acusación señalaba que esa coincidencia temporal entre vínculos políticos y presumible crecimiento patrimonial requería explicación, aunque la Fiscalía aclaró que tales afirmaciones carecen de base demostrativa.

Además de la querella de Hazte Oír, diversos sectores políticos —especialmente del Partido Popular— han insistido en vincular a Zapatero con supuestas relaciones oscuras con Venezuela.

El vicesecretario del PP, Elías Bendodo, llegó a afirmar que “es más fácil que Zapatero explique voluntariamente sus vínculos y negocios con Venezuela frente a los españoles” que en un juzgado, lo que subraya la presión política que acompaña al caso.

Junto a estas acusaciones, algunos medios y exasesores han multiplicado las imputaciones sobre vuelos frecuentes y contactos privados en Venezuela presuntamente vinculados a interés económico.

Por ejemplo, el exasesor del exministro Ábalos, Koldo García, afirmó en un medio que Zapatero “se ha hecho millonario a costa de Venezuela”, aludiendo a negocios con petróleo, oro y otros recursos naturales que, según él, habrían beneficiado económicamente al expresidente.

Aunque declaraciones de este tipo alimentan sospechas y narrativas mediáticas, no constituyen pruebas judiciales y no han sido corroboradas por autoridad judicial independiente.

En paralelo, Víctor Ábalos, hijo del exministro José Luis Ábalos, acusó a Zapatero de “enriquecerse” con el rescate de 53 millones de euros público a la aerolínea Plus Ultra durante la pandemia, vinculándolo a contactos y a un supuesto esquema de lobby.

El propio Ábalos señaló que Zapatero mantenía empresas y negocios en países donde tenía agenda política, lo que, según él, denota que “el lobby no es gratis”, aunque esas declaraciones no han sido respaldadas por hechos probados judicialmente.

Frente a esas acusaciones, fuentes oficiales relacionadas con el rescate de Plus Ultra defendieron que las decisiones fueron técnicas e independientes, sin presiones de Zapatero, subrayando la ausencia de evidencias claras.

Otro capítulo de la polémica gira en torno a supuestas reuniones discretas en la vivienda de Aravaca de Zapatero con personas vinculadas a la investigación sobre Plus Ultra, según informaciones periodísticas que apuntan a encuentros pocos días antes de detenciones relacionadas con la investigación.

Estas informaciones han sido utilizadas por sectores críticos para sugerir vínculos opacos entre la actividad privada del expresidente y operaciones de interés político o económico.

Sin embargo, ninguno de estos episodios ha sido confirmado como parte de una causa penal por la Fiscalía o por un juez con datos objetivos y probados.

Las acusaciones de narcotráfico, blanqueo y organización criminal planteadas por Hazte Oír se sustentan principalmente en interpretaciones, coincidencias temporales y declaraciones de terceros, lo que llevó a Fiscal Antidroga a considerarlas infundadas.

El juez Piña ahora valorará si continúa o archiva la causa, ante un panorama en el que cada vez más políticos y asociaciones exigían una investigación más profunda.

Mientras tanto, Zapatero ha evitado hacer declaraciones públicas directas sobre estas acusaciones, limitándose a que su defensa jurídica y su entorno gestionen cualquier respuesta.

Su relación histórica con Venezuela se remonta a su papel de mediador en diversos conflictos y procesos, incluida la excarcelación de activistas como Rocío San Miguel, cuyo entorno ha agradecido públicamente la intervención del expresidente.

Ese reconocimiento contrasta con las acusaciones, y es citado a menudo por quienes defienden que Zapatero actuó con fines humanitarios y diplomáticos, no delictivos.

También el juez Baltasar Garzón ha defendido la labor de Zapatero en Venezuela, calificando algunos ataques políticos como “interesados e instrumentales”.

La controversia sobre el expresidente se ha visto alimentada por el clima político actual, con el PP intensificando sus críticas y presentándolas como parte de un relato más amplio sobre la gestión socialista en relaciones exteriores.

En síntesis, aunque ha habido múltiples acusaciones y sospechas sobre el patrimonio y las actividades de Zapatero relacionadas con Venezuela, ninguna investigación judicial ha confirmado delitos hasta la fecha.

La Fiscalía Especial Antidroga ha rechazado la querella más reciente por falta de indicios objetivos y ha señalado que las acusaciones se basan en conjeturas y noticias periodísticas sin peso probatorio.

El juez de la Audiencia Nacional deberá decidir próximamente si archiva definitivamente la causa o si, pese al informe fiscal, permite la apertura de una investigación formal.

Mientras tanto, en el debate público estas acusaciones siguen circulando, alimentadas por políticos, medios y sectores de la sociedad que interpretan de maneras muy diferentes el papel histórico y posterior de Zapatero en Venezuela.

La evolución de este caso será clave para determinar si las sospechas se consolidan en algo más que un foco de polémica política, o si quedan en meros relatos sin sustento judicial.