El “hilo gallego” de Adamuz: Maquisaba y el laberinto de las adjudicaciones de Adif

El accidente ferroviario de Adamuz (Córdoba) ha dejado de ser únicamente una tragedia humana y técnica para convertirse en un escándalo de corrupción que apunta directamente a la gestión de las infraestructuras en España.

A medida que avanzan las investigaciones judiciales, un nombre ha empezado a aparecer de forma recurrente en los expedientes de mantenimiento: Maquisaba, una empresa de origen gallego que hasta ahora operaba bajo el radar mediático.

Esta compañía, especializada en maquinaria y servicios para el sector ferroviario, se encuentra en el ojo del huracán tras revelarse que era una de las subcontratas clave en el tramo donde se produjo el siniestro.

Lo que hay tras Maquisaba no es solo una cuestión de piezas defectuosas o mantenimiento negligente, sino una red de influencias que conecta a la Xunta de Galicia con los altos mandos de Adif en Madrid.

¿Quién es Maquisaba? El ascenso meteórico de una empresa “amiga”

Maquisaba nació como una pequeña firma en el noroeste peninsular, pero en los últimos cinco años ha experimentado un crecimiento de facturación superior al 400% gracias a contratos públicos de urgencia.

La sospecha que maneja la oposición y que ya investiga la fiscalía es que esta empresa habría recibido un trato de favor sistemático en las licitaciones para el mantenimiento de las líneas de Alta Velocidad y Media Distancia.

Se investiga si Maquisaba actuaba como una empresa “pantalla” o instrumental para canalizar fondos que, teóricamente, debían ir destinados a renovar sistemas de frenado y señalización que fallaron en Adamuz.

Los técnicos que trabajaban para la firma han empezado a romper su silencio, denunciando que se les obligaba a firmar revisiones de seguridad de máquinas que ni siquiera habían pasado por el taller.

Los “coletazos” políticos: Óscar Puente contra las cuerdas

La aparición de Maquisaba en el sumario ha provocado una reacción defensiva inmediata por parte del ministro Óscar Puente, quien ha intentado desvincular al ministerio de las prácticas de sus subcontratas.

Sin embargo, los documentos filtrados muestran reuniones frecuentes entre directivos de Maquisaba y cargos intermedios del Ministerio de Transportes en fechas próximas a la adjudicación del contrato de Adamuz.

El Partido Popular ha exigido una comisión de investigación parlamentaria, señalando que el “modelo Maquisaba” podría estar replicándose en otros puntos críticos de la red ferroviaria nacional.

“Estamos ante un caso de negligencia criminal camuflada de éxito empresarial gallego”, denuncian desde las filas de la oposición, mientras el Gobierno intenta cerrar filas para evitar nuevas dimisiones.

La conexión gallega: ¿Un nuevo “caso Koldo” en infraestructuras?

La procedencia gallega de la empresa ha disparado todas las alarmas sobre posibles nexos con tramas de corrupción anteriores que utilizaban el eje Galicia-Madrid para mover influencias.

Se está analizando si Maquisaba tenía vínculos con el entramado societario que rodea a otros escándalos recientes, lo que convertiría el accidente de Adamuz en la punta del iceberg de una red mucho más vasta.

La empresa, por su parte, ha emitido un breve comunicado negando cualquier irregularidad y achacando el accidente a un “error humano imprevisible” ajeno a sus labores de mantenimiento.

Pero los peritos judiciales han encontrado restos de materiales de baja calidad en la zona del impacto que no se corresponden con las facturas cobradas por Maquisaba a la administración pública.

El impacto en la seguridad ferroviaria nacional

Más allá de la batalla política, los “coletazos” de Maquisaba están sembrando el pánico entre los usuarios del tren, que ven cómo la seguridad de sus trayectos depende de empresas bajo sospecha judicial.

Adif se ha visto obligada a revisar de urgencia todos los contratos vigentes con la firma gallega, lo que ha provocado retrasos y cancelaciones masivas en el corredor sur durante esta semana.

La sombra de la duda sobre Maquisaba ha puesto en entredicho todo el sistema de externalización de servicios críticos del Estado, un modelo que Sánchez ha defendido pero que ahora se vuelve en su contra.

El accidente de Adamuz será recordado no solo por el dolor causado, sino por ser el momento en que el nombre de Maquisaba salió a la luz para poner en jaque la integridad del sistema ferroviario español.

Accidente de Adamuz - Montaje propio

El accidente ferroviario ocurrido en Adamuz (Córdoba) el pasado domingo 18, en el que un tren de Iryo perdió la vía y acabó colisionando con un Alvia de Renfe, ha abierto una investigación técnica destinada a esclarecer qué falló en un tramo clave de la infraestructura.

Más allá de los operadores implicados y del gestor ferroviario, el suceso ha situado bajo el foco a una empresa concreta del sector de obra ferroviaria: Maquisaba.

Su nombre aparece de forma sistemática en la documentación asociada al trazado donde se produjo el incidente.

No como circunstancia puntual, sino como parte central del historial técnico del tramo: la empresa gallega fue la responsable de todas las soldaduras ejecutadas en los aproximadamente dos kilómetros de vía afectados, un trabajo realizado entre mayo y junio de 2025.

Una presencia total en el tramo afectado

Los informes técnicos que acompañan a la infraestructura recogen 114 soldaduras, todas ellas ejecutadas por Maquisaba y debidamente documentadas conforme a los protocolos habituales.

En el punto concreto donde se identifica la pérdida de vía, los técnicos han señalado una junta especialmente sensible, al tratarse de la unión entre carriles de distinto grado de acero: uno antiguo, de grado 260, y otro nuevo, de grado 380.

Ese tipo de empalmes no es excepcional en procesos de renovación de vía, pero exige una ejecución precisa.

En este caso, están identificados los dos operarios responsables de la soldadura, un detalle técnico que forma parte del procedimiento estándar y que ahora adquiere relevancia por el contexto.

Adif ha trasladado que el trabajo se realizó correctamente, aplicando el procedimiento correspondiente al acero de menor grado, como establecen las normas técnicas.

A falta de conclusiones definitivas, no hay ninguna imputación ni señalamiento formal.

Aun así, el hecho de que la investigación pase necesariamente por las soldaduras ejecutadas podría colocar a Maquisaba en una posición incómoda.

Maquinaria de Maquisaba

Maquinaria de Maquisaba
Corporativa

Para una empresa especializada como Maquisaba, el problema no reside únicamente en el resultado de la investigación, sino en el tiempo que dura el proceso y en la exposición pública asociada.

En el sector ferroviario, incluso cuando se confirma que los trabajos se realizaron conforme a los estándares, el impacto reputacional puede prolongarse mucho más allá del cierre del expediente técnico.

Maquisaba no ha querido ofrecer su versión de los hechos a preguntas de este periódico.

Quién es Maquisaba

Maquisaba fue constituida en el año 2000 en A Coruña y tiene su sede en Santa Comba, un municipio con tradición en empresas auxiliares de obra civil y ferroviaria.

Desde sus inicios, la compañía se especializó en soldadura de carril, preparación de plataformas ferroviarias y construcción y renovación de líneas.

A diferencia de grandes constructoras generalistas, Maquisaba apostó por un perfil técnico muy definido.

Su crecimiento se apoyó en la cualificación de su plantilla y en una estructura relativamente contenida, orientada a trabajos específicos de alta exigencia.

En su comunicación corporativa, la empresa destaca la experiencia de sus equipos: “Nuestros expertos en soldadura llevan a cabo trabajos de alta calidad para garantizar la integridad y continuidad de las vías”.

Ese posicionamiento técnico ha sido, hasta ahora, uno de sus principales activos.

El historial de Maquisaba incluye proyectos internacionales de alto nivel.

La empresa participó en Arabia Saudí en la construcción de la primera línea de alta velocidad entre La Meca y Medina, un proyecto emblemático tanto por su complejidad técnica como por las condiciones extremas en las que se ejecutó.

Además, cuenta con referencias de trabajos de renovación de vía y soldadura en Polonia, México y Portugal, lo que le ha permitido consolidar una imagen de empresa especializada con capacidad para operar fuera del mercado español.

Ese bagaje internacional contrasta ahora con la situación de tensión que introduce el accidente de Adamuz, que expone a la compañía a un escrutinio mucho más intenso que el habitual.

Los fundadores y el origen del proyecto

Maquisaba fue fundada por Francisco Blanco Caamaño y José Ramón Cancela Blanco, dos pequeños empresarios gallegos que vieron una oportunidad en la especialización ferroviaria en un momento de fuerte inversión pública en infraestructuras.

Durante años, la empresa creció de forma progresiva, apoyándose en contratos especializados y en una relación estrecha con los grandes adjudicatarios de obra ferroviaria.

No se trataba de una firma mediática ni especialmente visible, sino de una empresa técnica integrada en una cadena industrial más amplia.

Ese perfil discreto ha sido una constante en su trayectoria y explica en parte el impacto que supone verse ahora asociada a un accidente de alto impacto público.

La historia de la empresa quedó marcada por la muerte de Francisco Blanco Caamaño.

Su fallecimiento en 2022 tras sufrir un ataque al corazón en Tordesillas cuando estaba conduciendo para ir a visitar una obra supuso un golpe interno relevante, tanto en lo personal como en lo organizativo.

 

José Ramón Cancela

José Ramón Cancela
Archivo

Blanco Caamaño había sido una figura clave en el desarrollo del proyecto empresarial, no solo por su papel directivo, sino por su conocimiento del sector y su red de contactos.

Tras su muerte, Maquisaba afrontó una etapa de transición en la que trató de mantener su actividad y su posicionamiento técnico en un entorno cada vez más competitivo.

Aunque el foco de la investigación no se limita a las soldaduras y abarca múltiples variables —materiales, mantenimiento, condiciones de explotación—, el hecho de que Maquisaba haya ejecutado todas las uniones del tramo convierte su trabajo en una pieza central del análisis técnico.

Esto implica revisión de documentación, entrevistas con personal, comprobaciones de procedimientos y, sobre todo, tiempos largos.

Para una empresa de tamaño medio, ese proceso supone una carga adicional, tanto por los recursos que exige como por la incertidumbre que genera en el mercado.