Venezuela se consolidó como uno de los principales destinos para etarras prófugos gracias a la protección política del chavismo

Venezuela consolidó durante años un refugio clave para los etarras prófugos de la Justicia española

Los años de gobierno de Hugo Chávez marcaron un punto de inflexión para los miembros de ETA que buscaban refugio fuera de España.

Venezuela se consolidó como uno de los principales destinos para etarras prófugos gracias a la protección política del chavismo.

La escasa colaboración judicial del Ejecutivo bolivariano facilitó que decenas de huidos evitaran durante años a la Justicia española.

Los comunicados de apoyo al régimen venezolano reflejaron el vínculo entre los etarras refugiados y el poder político del país.

Uno de esos mensajes fue difundido por el colectivo de refugiados vascos asentados en territorio venezolano.

ETA comenzó a enviar miembros a Venezuela a finales de los años ochenta tras acuerdos bilaterales entre ambos gobiernos.

El flujo se intensificó cuando Francia reforzó su presión policial y cerró el histórico santuario etarra en suelo francés. Grupo de personas con ropa roja en un vehículo durante una manifestación política al aire libre

enezuela se consolidó como uno de los principales destinos para etarras prófugos

La llegada de Chávez al poder amplió esa relación, según constató la Audiencia Nacional en resoluciones judiciales.

En 2010, el juez Eloy Velasco documentó vínculos operativos entre ETA y las FARC en territorio venezolano.

La investigación señalaba colaboración logística y formativa bajo la tolerancia de las autoridades del país caribeño.

El proceso judicial quedó bloqueado por la falta de cooperación de Caracas en comisiones rogatorias y extradiciones.

Con Nicolás Maduro la política de amparo a los prófugos se mantuvo sin cambios relevantes.

Las investigaciones han localizado en Venezuela a decenas de etarras con causas pendientes en España.

Algunos regresaron al considerar prescritos sus delitos, mientras otros permanecieron con total normalidad.

Varios de ellos llegaron a integrarse en estructuras administrativas del propio Estado venezolano.

Entre los nombres más conocidos figura Ignacio de Juana Chaos condenado por veinticinco asesinatos.

El etarra abandonó España tras nuevas imputaciones y acabó asentado en la costa venezolana.

Las fuerzas de seguridad sitúan en unos treinta los etarras huidos repartidos por varios países.

Casi un tercio de ellos habría encontrado refugio estable en Venezuela durante los últimos años.

Personas caminando por una calle frente a murales políticos coloridos en un barrio urbano

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Otro perfil destacado es Arturo Cubillas, señalado como enlace entre ETA y la guerrilla colombiana.

Cubillas ocupó cargos oficiales pese a estar reclamado por la Justicia española.

La Inteligencia venezolana custodiaría documentación sobre redes internacionales de la banda terrorista.

Esos archivos habrían pasado por distintos organismos militares tras varias reestructuraciones internas.

Testimonios de exmilitares apuntan a pruebas sobre cooperación armada con las FARC.

La posible apertura de una nueva etapa política genera incógnitas sobre el futuro de estos prófugos

La liberación reciente de presos políticos ha reactivado el debate sobre responsabilidades pendientes.

 

Las víctimas del terrorismo reclaman que se reactiven las órdenes de detención internacionales.

La incertidumbre política mantiene en suspenso decisiones clave sobre extradiciones y cooperación judicial