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La DANA que ya no es solo una catástrofe natural

La tragedia que asoló Valencia el 29 de octubre de 2024 dejó más de 240 víctimas mortales, miles de familias destrozadas y una cicatriz que todavía no ha cerrado. Pero con el paso de los meses, la DANA ha ido mutando en algo todavía más inquietante: una crisis de verdad, de responsabilidad y de poder.

Porque mientras el agua se retiraba de las calles, otra cosa empezó a emerger: versiones contradictorias, mensajes borrados, declaraciones calculadas y una red de protección política en torno a Carlos Mazón, el entonces president de la Generalitat Valenciana.

Y en el centro de esa red aparece ahora una figura inesperada: Alberto Núñez Feijóo.


El documento que cambia el tablero

La filtración de la transcripción íntegra de las cuatro horas de declaración de Feijóo ante la jueza que investiga la gestión de la DANA ha provocado un terremoto político.

Entre las muchas preguntas, hubo una especialmente incómoda:
¿Le preguntó Feijóo a Carlos Mazón por qué había cambiado tantas veces su versión sobre lo que hizo la tarde de la tragedia?

La respuesta de Feijóo, según el documento judicial, fue tajante:

“No hubo cambios de versión. Fueron concreciones con minutaje.”

Esa frase, aparentemente técnica, ha encendido todas las alarmas.

Porque la realidad es que Mazón ofreció hasta ocho versiones distintas sobre dónde estaba y qué hizo durante las horas críticas en las que Valencia pedía auxilio.


La sobremesa que persigue a Mazón

Mientras la ciudad se inundaba, Mazón estaba en el restaurante El Ventorro, comiendo con una periodista. Durante más de cuatro horas, el máximo responsable político de la Comunitat Valenciana permaneció fuera del centro de emergencias.

Primero dijo que se fue a las seis de la tarde.
Después a las siete.
Luego a las siete y media.
Más tarde afirmó que a las ocho ya estaba en el Palau de la Generalitat.

Sin embargo, los registros del parking del restaurante demostraron que el coche no salió hasta pasadas las 20:10.

Esa hora perdida es el corazón del escándalo.
Y esa contradicción es lo que Feijóo negó ante una jueza.


Cuando la política entra en el juzgado

Una cosa es defender a un compañero de partido ante los medios.
Otra muy distinta es hacerlo bajo juramento ante una magistrada.

Feijóo no dijo que Mazón pudiera haberse equivocado.
No dijo que no tuviera todos los datos.
Dijo algo mucho más grave: que no hubo cambios de versión.

Eso coloca al líder del Partido Popular en una posición extremadamente delicada.

Porque si Mazón cambió su relato —y está documentado que lo hizo—, entonces Feijóo no dijo la verdad ante la jueza.

Y ahí ya no hablamos de propaganda.
Hablamos de justicia.


Los WhatsApp que alguien quiso borrar

La investigación judicial ha añadido otro elemento explosivo:
la jueza ha ordenado a Meta recuperar los mensajes borrados de José Manuel Cuenca, mano derecha de Mazón durante la crisis.

¿Por qué se borraron esos mensajes?
¿Por qué alguien intentó que desaparecieran?

Porque esos WhatsApp pueden revelar qué sabía el gobierno valenciano, cuándo lo sabía y cómo reaccionó mientras las llamadas de auxilio se acumulaban.

En un caso así, borrar mensajes no es una torpeza.
Es una señal de pánico.


Feijóo, el escudo político

Feijóo no solo defendió a Mazón.
También explicó ante la jueza que no debía dimitir porque, si lo hacía, ¿quién iba a liderar la reconstrucción?

Durante meses, el PP cerró filas.
Mazón siguió en el cargo.
Y Feijóo lo protegió.

Solo después del funeral de Estado y del creciente escándalo mediático, Mazón dio un paso atrás.

Pero para entonces, el daño ya estaba hecho:
un año entero de silencio, confusión y blindaje político.


Del desastre natural al naufragio moral

Lo que empezó como una tragedia climática se ha convertido en una crisis ética de primer nivel.

Ya no se trata solo de por qué se rompieron los diques o fallaron los sistemas de alerta.
Se trata de por qué quienes tenían que proteger a la población no dijeron la verdad después.

Y ahora la lupa se posa sobre Feijóo.


2 de febrero: el día de la verdad

El próximo 2 de febrero, Feijóo comparecerá ante la comisión del Congreso que investiga la gestión de la DANA.

Las víctimas no esperan discursos.
No esperan eslóganes.
Esperan algo mucho más básico: la verdad completa.

Qué sabía Mazón.
Cuándo lo sabía.
Qué hizo.
Y por qué Feijóo lo defendió incluso ante una jueza.


La pregunta que ya no se puede evitar

Si Mazón mintió.
Si se borraron mensajes.
Si Feijóo negó lo evidente.

Entonces la DANA no es solo una catástrofe natural.
Es una catástrofe del poder en España.

Y esa historia —la de los silencios, las coartadas y los relatos fabricados—
todavía no ha terminado de escribirse.