¿Otegui se suma a Rufián y a la propuesta de un Frente Amplio?.

 

 

 

 

 

 

 

El debate sobre la unidad de la izquierda: Otegi llama a un Frente Amplio plurinacional para transformar el Estado español.

 

 

 

Madrid, diciembre de 2025. La izquierda española se encuentra en un momento de profunda reflexión y autocrítica.

 

 

El auge de la extrema derecha, la crisis del bipartidismo y la fragmentación interna de los partidos progresistas han llevado a líderes como Arnaldo Otegi, coordinador general de EH Bildu, a plantear la necesidad de construir un Frente Amplio a la izquierda del PSOE, capaz de articular un proyecto político, social y cultural alternativo al modelo vigente en el Estado español.

 

 

Las palabras de Otegi, que resuenan en los medios y en las redes, han abierto un debate esencial sobre el futuro de la izquierda y la viabilidad de una coalición plurinacional que aglutine fuerzas como Podemos, Izquierda Unida, BNG, Adelante Andalucía, Compromís, Esquerra Republicana y otras formaciones soberanistas y regionalistas.

 

 

 

La propuesta de Otegi no es nueva, pero cobra una relevancia especial en el actual contexto de crisis y polarización.

 

 

El coordinador de EH Bildu insiste en que la izquierda debe superar el modelo de unidad estatal que representó Unidas Podemos y avanzar hacia una alianza más amplia y diversa, respetando la autonomía de cada formación pero construyendo un programa común de transformaciones democráticas.

 

 

La idea de un Frente Plurinacional de Izquierdas, lejos de ser una utopía, responde a una demanda creciente en la sociedad española, que percibe la falta de alternativas reales al bipartidismo y al avance del bloque reaccionario.

 

 

 

El diagnóstico es claro: durante 43 de los 47 años de la llamada transición, PP y PSOE han gobernado el Estado, aplicando políticas neoliberales y socioliberales que han favorecido la venta de sectores estratégicos, la especulación inmobiliaria y la pérdida de soberanía en ámbitos clave.

 

 

 

La ley del suelo de Aznar, la entrada en la OTAN, la privatización de empresas públicas y la gestión de crisis como la burbuja inmobiliaria y los desahucios han marcado la vida de millones de ciudadanos, mientras la izquierda institucional ha sido incapaz de construir una alternativa sólida y cohesionada.

 

 

 

Otegi y otros líderes de la izquierda subrayan la urgencia de articular un bloque capaz de resistir y avanzar frente al auge del fascismo y la extrema derecha, que ya roza el 20% en intención de voto.

 

 

La ventana de Overton se ha desplazado hacia posiciones autoritarias y excluyentes, con manifestaciones de nostalgia franquista, banderas de la falange y un preocupante apoyo entre los jóvenes a la dictadura.

 

 

En este contexto, la izquierda no puede limitarse a resistir, sino que debe ofrecer un proyecto de país que ilusione, una narrativa cultural y política que confronte el relato reaccionario y neoliberal.

 

 

 

El ejemplo de Andalucía ilustra el problema de la fragmentación: en las próximas elecciones, Podemos Andalucía, Adelante Andalucía y Por Andalucía (con Izquierda Unida y Sumar) concurrirán por separado, debilitando la capacidad de la izquierda para disputar el poder al PP y a las fuerzas conservadoras.

 

 

La experiencia demuestra que la división resta fuerza y representación, mientras que la unidad permite construir candidaturas más competitivas y capaces de transformar las instituciones.

 

 

 

Galicia y Euskadi ofrecen modelos exitosos de soberanismo de izquierda, con el BNG y EH Bildu liderando la oposición y consolidando proyectos propios.

 

 

El BNG cuenta con 25 escaños en el Parlamento gallego, mientras el PSOE se ha reducido a nueve, y EH Bildu es la segunda fuerza en Euskadi.

 

 

Sin embargo, el PP y el PNV mantienen el poder gracias a la mayoría absoluta y a la falta de una alternativa unificada a nivel estatal.

 

 

Otegi insiste en la necesidad de dar un salto cualitativo, creando una narrativa y un sentido cultural distintos, un país de países plurinacional, abierto y soberano, con la lucha de clases y la soberanía como ejes centrales.

 

 

La fragmentación de la izquierda y la falta de un relato común han permitido que Vox se presente como la alternativa al bipartidismo, mientras los partidos progresistas aparecen divididos y sin un proyecto capaz de convencer a la ciudadanía de que existe una opción real frente al neoliberalismo y al fascismo.

 

 

El reto es construir un programa común, cohesionado y sólido, que aborde problemas urgentes como la vivienda, la sanidad, la educación, la protección de los derechos sociales y la defensa de los ecosistemas.

 

 

 

Otegi defiende que el bloque de investidura que permitió la formación de gobiernos progresistas en los últimos años ha sido circunstancial, basado en la necesidad de frenar a la extrema derecha pero sin un programa de transformaciones democráticas.

 

 

 

La izquierda debe armar un proyecto que reconozca la plurinacionalidad del Estado español y proponga reformas profundas en lo social y económico, con paciencia estratégica, serenidad y certezas para la ciudadanía.

 

 

Gobernar no puede ser un fin en sí mismo, sino el medio para impulsar políticas transformadoras que den solución a los problemas reales y a los desafíos nacionales y territoriales.

 

 

La Constitución española reconoce la existencia de nacionalidades y regiones, pero el modelo de Estado sigue siendo centralista y excluyente.

 

 

 

Otegi ironiza sobre la dificultad de distinguir entre unas y otras, proponiendo que las naciones son aquellas en las que Isabel Díaz Ayuso necesita un pinganillo para entender el idioma.

 

 

Esta visión plurinacional es la base sobre la que debe construirse el modelo alternativo, capaz de frenar el bloque reaccionario y avanzar hacia la democratización y la justicia social.

 

 

 

La urgencia de la coalición de izquierdas se refleja en la necesidad de abordar problemas como la vivienda, la precariedad laboral, la protección de las mujeres, la gestión de los incendios y la defensa de los servicios públicos.

 

 

 

La unidad es esencial para evitar que la derecha y la extrema derecha sigan aplicando políticas neoliberales y excluyentes en comunidades como Andalucía, Extremadura, Castilla y León y Galicia.

 

 

El Frente Amplio debe ser capaz de convencer a la gente de que la soberanía y la lucha de clases son la clave para construir una alternativa real al bipartidismo y al fascismo.

 

 

El debate abierto por Otegi y otros líderes de la izquierda invita a la militancia, a los movimientos sociales y a la ciudadanía a participar en la construcción de una alternativa común, respetando la diversidad y la autonomía de cada formación pero trabajando juntos por un proyecto de país que ilusione y transforme.

 

 

La conversación sobre el Frente Amplio es ya una realidad en las redes y en los medios, y el reto es convertirla en una fuerza política capaz de disputar el poder y de avanzar en la resolución democrática de los problemas nacionales, sociales y económicos.

 

 

 

La historia reciente demuestra que la unidad y la articulación de proyectos plurinacionales son posibles y necesarias.

 

 

La izquierda española tiene ante sí el desafío de superar la fragmentación, construir una narrativa propia y ofrecer soluciones concretas a los problemas de la gente.

 

 

El Frente Amplio plurinacional es la respuesta a la crisis del bipartidismo y al auge del fascismo, y la oportunidad de transformar el Estado español en un espacio de justicia, democracia y soberanía.