El presidente de RTVE emite un comunicado para desmontar el bulo del PP sobre la manipulación de audiencias.

 

 

 

José Pablo López denuncia el descrédito del PP tras acusar a TVE de ser la culpable de las bajas audiencias de la TVG en Galicia por tener comprado a Kantar Media.

 

 

 

 

 

 

 

Madrid/Santiago, diciembre de 2025. La batalla por la pluralidad y la transparencia en los medios públicos españoles se recrudece en un contexto de máxima tensión política.

 

 

En los últimos meses, diversos sectores de la derecha y la ultraderecha han intensificado sus críticas contra Televisión Española (TVE), acusando al Gobierno de Pedro Sánchez de “comprar” las audiencias para favorecer a la cadena pública.

 

 

El debate, que saltó hace semanas en “El programa de Ana Rosa”, ha adquirido especial virulencia en Galicia, donde el Partido Popular ha presentado en el Parlamento una pregunta “de urgencia” sobre la fiabilidad del sistema de medición de audiencias y su posible manipulación.

 

 

 

La preocupación del PP de Galicia surge tras el desplome histórico de la audiencia de la Televisión de Galicia (TVG), que cerró 2024 con el peor dato de su historia (8,6% de share) y, tras once meses de 2025, apenas alcanza el 8,3%.

 

 

El pasado octubre, la alarma se disparó al registrar un mínimo de 7,7%. Para el PP, este descenso podría estar relacionado con el supuesto ascenso de La 1 en Galicia y con una posible compra de Kantar Media —la empresa encargada de medir las audiencias— por parte de RTVE y el Gobierno central.

 

 

En su iniciativa parlamentaria, el PP recuerda que Concepción Pombo, directora general de la Corporación de Medios Audiovisuales de Galicia (CSAG, antigua CRTVG), ya advirtió en la Comisión de Control sobre las “penalizaciones” aplicadas a Kantar Media por “desviaciones” en la medición de audiencia de la TVG en los dos últimos años.

 

 

El PP exige aclaraciones urgentes sobre la “fiabilidad y transparencia” del sistema y su posible manipulación para favorecer a TVE.

 

 

 

Estas acusaciones, que el propio presidente de RTVE, José Pablo López, califica de “disparatadas”, han generado un intenso debate en redes sociales y en el sector audiovisual.

 

 

López respondió públicamente, ironizando sobre la campaña de descrédito: “¿De quién es la culpa de que Televisión de Galicia caiga de audiencia y cierre su peor año histórico? Por supuesto de TVE y del ‘sanchismo’ que ahora controlan los audímetros”, afirmó en X (antes Twitter).

 

 

José Pablo López defendió la profesionalidad de TVE y la independencia de los sistemas de medición, recordando que en noviembre La 1 obtuvo un 11,4% de share en Galicia, frente al 8% de la TVG.

 

 

El presidente de RTVE denuncia una “campaña de descrédito” sin precedentes contra la televisión pública y contra Kantar Media, la empresa líder en medición de audiencias en España.

 

 

 

“Jamás, en 20 años de profesión, había visto semejante campaña de descrédito contra el trabajo que hacemos en la televisión pública y de presión sobre Kantar Media.

 

 

Ya sólo falta que alguien culpe a los espectadores por no elegir bien lo que ven en la tele”, sentenció López, subrayando el clima de hostilidad y presión política que rodea a la gestión de los medios públicos.

 

 

 

La polémica sobre Kantar Media no es nueva. La empresa ha sido objeto de auditorías y penalizaciones por parte de la CSAG, según reconoció la propia directora general, en respuesta a las desviaciones detectadas en la medición de la audiencia de la TVG.

 

 

Sin embargo, no existen pruebas públicas que vinculen estas sanciones con una supuesta intervención del Gobierno central o de RTVE en los resultados.

 

 

 

El sistema de medición de audiencias en España está regulado y auditado por organismos independientes, y la competencia entre cadenas públicas y privadas es feroz en todos los mercados autonómicos.

 

 

La caída de audiencia de la TVG responde, según expertos, a factores estructurales del sector, cambios en los hábitos de consumo y la emergencia de nuevas plataformas digitales, más que a supuestas manipulaciones políticas.

 

 

 

La ofensiva del PP de Galicia contra TVE y Kantar Media se enmarca en un debate más amplio sobre la pluralidad, la independencia y la financiación de los medios públicos en España.

 

 

La derecha denuncia el control político de TVE por parte del “sanchismo”, mientras que desde RTVE y sectores progresistas se reivindica el papel de la televisión pública como garante de la información plural y veraz.

 

 

La reforma de RTVE y los cambios en su dirección han sido objeto de controversia en los últimos años, con acusaciones cruzadas de manipulación, censura y falta de transparencia.

 

 

El ascenso de La 1 en los datos de audiencia gallega se interpreta por algunos como resultado de una estrategia política, mientras que para otros es simplemente consecuencia de la oferta de contenidos y de la evolución del mercado audiovisual.

 

 

La crisis de la TVG plantea interrogantes sobre el futuro de la televisión autonómica gallega y sobre el modelo de gestión de los medios públicos en España.

 

 

El descenso de audiencia, la competencia de TVE y la presión política sobre Kantar Media dibujan un escenario de incertidumbre, en el que la transparencia y la independencia de los sistemas de medición serán claves para recuperar la confianza de los espectadores.

 

 

 

El Parlamento de Galicia debate ahora la urgencia de revisar los mecanismos de control y de garantizar que las audiencias reflejen fielmente el consumo real, sin interferencias políticas ni intereses partidistas.

 

 

Mientras tanto, RTVE defiende su profesionalidad y rechaza cualquier acusación de manipulación, reivindicando su papel como referente de la televisión pública en España.

 

 

La polémica por la medición de audiencias y el enfrentamiento entre el PP de Galicia y RTVE reflejan la tensión creciente en el sector audiovisual español.

 

 

En un contexto de polarización política y de transformación digital, la transparencia y la independencia de los medios públicos son más necesarias que nunca para garantizar la pluralidad informativa y la confianza ciudadana.

 

 

 

El futuro de la TVG y de RTVE dependerá de la capacidad de sus gestores para resistir la presión política, mejorar la oferta de contenidos y adaptarse a los nuevos hábitos de consumo.

 

 

La batalla por la audiencia es, en última instancia, una batalla por la democracia y por el derecho de los ciudadanos a una información libre, plural y veraz.