Air Europa niega pagos o mediación de Begoña Gómez en su rescate en 2020.

 

 

 

 

La compañía reacciona a la denuncia de Ábalos, que ha asegurado en las últimas horas que la esposa de Sánchez “gestionó” la operación, mientras que su asesor, Koldo García, insinúa que llegó a cobrar por ello.

 

 

 

 

 

 

Madrid, 2 de diciembre de 2025. La tormenta política y mediática en torno al rescate de Air Europa durante la pandemia de 2020 vuelve a copar titulares tras las recientes declaraciones del exministro José Luis Ábalos y de su antiguo asesor, Koldo García.

 

 

 

Ambos han insinuado en las últimas horas que Begoña Gómez, esposa del presidente Pedro Sánchez, habría tenido un papel clave en la operación de salvamento financiero a la aerolínea, llegando incluso a sugerirse que pudo haber recibido una compensación económica por su supuesta intermediación.

 

 

Sin embargo, la respuesta de la compañía ha sido tajante: ni hubo mediación, ni cobro, ni gestión alguna por parte de Gómez.

 

 

 

En un comunicado remitido a Europa Press, Air Europa —perteneciente al Grupo Globalia y dirigida por Javier Hidalgo— ha negado “haber valorado, comentado, considerado ni realizado pago alguno” a la esposa del presidente “por ninguna actividad relativa a la concesión de dicha ayuda, ni por ninguna otra actividad”.

 

 

 

La empresa recalca que “en ningún momento” se solicitó a Gómez “intermediación o gestión alguna” en el procedimiento administrativo que culminó en la concesión de los préstamos de la SEPI, canalizados a través del Fondo de Apoyo a la Solvencia de Empresas Estratégicas en 2020.

 

 

 

La aerolínea insiste en que toda la tramitación del rescate se realizó “con plena sujeción a los principios y normas que regulaban dicho procedimiento administrativo”, contando con informes favorables de los órganos públicos, empresas consultoras y despachos de abogados que participaron en la evaluación del proceso.

 

 

“Begoña Gómez no tuvo intervención alguna”, subraya la compañía, que sale así al paso de las especulaciones y acusaciones vertidas en diferentes medios en los últimos días.

 

 

 

La controversia sobre la posible implicación de Begoña Gómez en el rescate de Air Europa ha vuelto a la primera línea informativa tras las declaraciones de Ábalos y Koldo García, quienes han sugerido que la esposa del presidente “gestionó” o facilitó la operación, e incluso que habría sido “compensada” con hasta un millón de euros por su papel.

 

 

Estas afirmaciones, sin embargo, no han sido respaldadas por pruebas documentales ni por el propio relato de la compañía.

 

 

 

La polémica se alimenta, además, de la confirmación de que existieron reuniones entre Begoña Gómez y Javier Hidalgo, consejero delegado de Globalia en el momento del rescate, previas a la aprobación de la ayuda pública.

 

 

 

Estos encuentros han sido utilizados por la oposición y por algunos medios para alimentar las sospechas de un posible conflicto de interés, aunque tanto Air Europa como el Gobierno insisten en que no tuvieron relación directa con la decisión final del rescate y que, hasta la fecha, no se ha demostrado ninguna irregularidad.

 

 

 

El rescate, aprobado en pleno desplome del sector aéreo por la crisis del coronavirus, ascendió a 475 millones de euros y fue uno de los mayores paquetes de ayuda gestionados por la SEPI en 2020.

 

 

El procedimiento fue objeto de seguimiento parlamentario y mediático desde el primer momento, y la transparencia del proceso fue defendida tanto por la compañía como por el Ejecutivo.

 

 

El caso Air Europa forma parte de una investigación judicial más amplia sobre las actividades de Begoña Gómez y sus conexiones con diversas empresas.

 

 

Sin embargo, la Audiencia Provincial de Madrid ya dictaminó en su momento que no existían indicios suficientes para investigar específicamente el rescate de Air Europa dentro de la causa principal.

 

 

A pesar de ello, el Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) ha ratificado la obligación del Gobierno de aportar más información sobre el caso, lo que mantiene viva la presión política y mediática sobre el entorno presidencial.

 

 

 

Pedro Sánchez ha defendido públicamente la inocencia de su esposa, asegurando que “no ha cometido ninguna irregularidad” y que el proceso de rescate fue “transparente y legal”.

 

 

El presidente ha denunciado una campaña de “acoso y derribo” contra su familia y ha reclamado respeto a la presunción de inocencia y al trabajo de la justicia.

 

 

Mientras tanto, la oposición ha aprovechado las declaraciones de Ábalos y Koldo para exigir explicaciones y reclamar la comparecencia de los implicados en sede parlamentaria.

 

 

El Partido Popular y Vox han pedido la creación de una comisión de investigación sobre el rescate de Air Europa y los posibles conflictos de interés en el entorno del Gobierno, mientras que desde el PSOE y sus socios se insiste en la falta de pruebas y en la politización interesada del caso.

 

 

El caso Air Europa se ha convertido en un auténtico campo de batalla mediático, donde las filtraciones, las declaraciones cruzadas y la ausencia de pruebas concluyentes alimentan un clima de sospecha y desconfianza.

 

 

La viralización de rumores y la presión sobre los protagonistas han marcado la agenda informativa de las últimas semanas, en un contexto en el que la polarización política y la desconfianza hacia las instituciones siguen creciendo.

 

 

 

La propia Air Europa, en su comunicado, ha querido zanjar la polémica con una declaración de principios: “Ni la compañía ni ningún miembro de la familia propietaria ha realizado pago alguno a la señora Begoña Gómez, ni se le ha solicitado intermediación o gestión alguna en ningún momento”.

 

 

La empresa recuerda que el procedimiento administrativo del rescate fue supervisado por múltiples órganos y consultoras independientes, y que la concesión de la ayuda respondió a criterios objetivos y legales ante una situación de emergencia sin precedentes.

 

 

 

No obstante, la sombra de la sospecha persiste, alimentada por la falta de transparencia en algunos aspectos del proceso y por la utilización política del caso por parte de los adversarios del Gobierno.

 

 

La investigación judicial sigue abierta y la presión social y mediática no parece que vaya a remitir en el corto plazo.

 

 

El caso Air Europa y las acusaciones contra Begoña Gómez ilustran la complejidad de la gestión pública en tiempos de crisis y la necesidad de reforzar los mecanismos de transparencia, rendición de cuentas y control institucional.

 

 

La respuesta de la compañía, negando cualquier pago o mediación, es un intento de poner fin a la polémica y defender la legalidad del proceso, pero el debate político y judicial sigue abierto.

 

 

 

La regeneración democrática y la confianza en las instituciones dependen, en última instancia, de la capacidad de los responsables públicos para ofrecer explicaciones claras, asumir responsabilidades y garantizar la máxima transparencia en la gestión de los recursos públicos.

 

 

El caso Air Europa es, en este sentido, un recordatorio de los retos pendientes y de la importancia de una política basada en la ética, la legalidad y el interés general.