Durante las Guerras Carlistas, exactamente el 16 de julio de 1835 y a propósito de la Batalla de Mendigorría, y cuando los partidarios de Don Carlos se postraron de rodillas a rezar a la Virgen de los Dolores y fueron arrollados por los isabelinos que avanzaban al trote, se acuñó en España la frase ‘fíate y no corras’.

Alfonso Rojo: “¿Y si el plan de Sánchez incluye un referéndum republicano y  cargarse al Rey?”

El centroderecha español es proclive a pensar que si algo es ilegal o va contra la Constitución, no puede suceder.

Y esa alucinación contribuyó, por ejemplo, a que los separatistas se la clavasen doblada a Rajoy y compañía, con el referéndum y las urnas del malhadado procés catalán.

El hombre —sobre todo si tiene puesto relevante en el PP— es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra y no hay que descartar que a los gurús de Génova 13 les suceda ahora con el socialista Sánchez.

El marido de Begoña no ha ocultado en momento alguno que aspira a seguir en La Moncloa ‘más allá’ de 2027, que es cuando legalmente tocan las elecciones.

En otras palabras: sueña con ser presidente del Gobierno en 2031, año en el que casualmente se cumple el primer centenario de la proclamación de la II República.

No lo tiene fácil, teniendo en cuenta como evoluciona hacia la derecha el electorado español, la creciente ola de escándalos que se abaten sobre el régimen sanchista, el viacrucis judicial socialista y lo que sucede cada vez que se abren las urnas.

Tras el revolcón que se ha llevado la izquierda en Extremadura y Aragón, viene el de Castilla y León y después el de Andalucía, pero él sigue erre que erre.

Lo hace para levantar la moral de los suyos y evitar que huyan en desbandada sus compinches periféricos, pero yo no descartaría que detrás, al fondo y en secreto, haya un plan diabólico.

Tal como es de amoral el personaje, hay muchas posibilidades de que esté maquinando algo siniestro.

Alfonso Serrano, secretario general del PP de Madrid, advirtió ayer durante un coloquio en el Club Siglo XXI que Sánchez puede estar tramando promover un referéndum Monarquía-República.

Serrano es un tipo listo y no me parece descabellada su tesis, porque un plebiscito de esa naturaleza —o el simple debate público, alimentado con saña por la Brunete Pedrete mediática— facilitaría al amo del PSOE ganar tiempo, quizá posponer elecciones y tal vez perpetuarse en el poder.

¿Qué mejor tapadera para sus corrupciones?

No sé si saldrá algo sustancioso de los papeles del 23-F, pero el único detalle que genera expectación es el papel concreto de Juan Carlos I y qué se dijo, se escribió y se habló durante las 6 horas y 52 minutos transcurridos desde que irrumpió el coronel Tejero en el Congreso, hasta que apareció el Monarca en TVE.

¿Y si la desclasificación de documentos del 23-F ha sido mucho menos inocente de lo que presuponen los bienintencionados?

Ronda de consultas: Sánchez pedirá al Rey que le encargue intentar la  investidura porque confía en tener hasta 179 votos | España | EL PAÍS

¿EL ÚLTIMO ÓRDAGO DE SÁNCHEZ? ALFONSO ROJO ADVIERTE DE UN ASALTO A LA CORONA

La actualidad española ha sido sacudida por la última y polémica tesis de Alfonso Rojo, quien plantea un escenario que muchos consideraban impensable hasta hace apenas unas horas.

Según el director de Periodista Digital, el asedio judicial y político que rodea a la Moncloa podría desembocar en una maniobra de distracción masiva: un referéndum republicano.

Rojo sostiene que Pedro Sánchez, acorralado por las pruebas del “pucherazo” de 2017 y el escándalo de las maletas de Aldama, necesita un “enemigo mayor” para polarizar al país y movilizar a sus bases.

Ese enemigo no sería otro que Felipe VI, la última institución del Estado que permanece fuera del control directo del Ejecutivo en este convulso 2026.

La advertencia no es baladí, pues coincide con la reciente ofensiva de los socios del Gobierno para desclasificar secretos oficiales que buscan erosionar el prestigio histórico de la Monarquía.

Para Rojo, el plan de Sánchez incluye “cargarse al Rey” como un acto de supervivencia final, convirtiendo la supervivencia del régimen del 78 en la moneda de cambio para su propia permanencia.

Mejor te cuento que la lógica del “Facts and Logic” sugiere que, ante la imposibilidad de defender su gestión económica o ferroviaria, el Gobierno busca un cambio de tablero emocional.

La salud del Presidente, que recientemente visitó el Hospital Ramón y Cajal, habría acelerado la necesidad de dejar un “legado histórico” que trascienda la mera gestión administrativa.

Alfonso Rojo apunta que Sánchez ha entendido que su ciclo político está agotado y que solo una ruptura traumática con la legalidad constitucional puede salvarle de la irrelevancia o de los tribunales.

El ataque a la Corona sería el pegamento definitivo para un bloque de investidura que, desde ERC hasta Bildu, tiene como objetivo fundacional el fin de la monarquía parlamentaria española.

Al igual que en México las escenas de guerra tras la caída de un líder criminal redefinen el territorio, en España un referéndum sobre la forma del Estado redefiniría nuestra propia identidad nacional.

La desafección de ciertos sectores de la juventud, alimentada por una propaganda incesante, sería el caldo de cultivo ideal para forzar una consulta que la Constitución, en teoría, blinda con mecanismos muy rígidos.

Sin embargo, Rojo advierte que la “ingeniería jurídica” de la Moncloa ya trabaja en fórmulas para sortear los controles del Tribunal Constitucional, apelando a una supuesta “voluntad popular” por encima de la ley.

La sombra de una República plurinacional planea sobre las mesas de estrategia de Ferraz como la única salida para evitar que el PSOE se hunda junto a su líder en las próximas elecciones.

Mejor te cuento que la respuesta de la Casa Real ante estas insinuaciones ha sido un silencio institucional sepulcral, manteniendo una agenda centrada en la estabilidad y la unidad del país.

No obstante, el entorno mediático de la derecha ha encendido todas las alarmas, recordando que Sánchez nunca ha tenido “líneas rojas” cuando se trata de su propia ambición de poder.

La pregunta de Alfonso Rojo “¿Y si el plan incluye cargarse al Rey?” resuena hoy en las redacciones de todo Madrid como un presagio de un conflicto institucional sin precedentes.

Si el Presidente decide apretar el botón rojo del referéndum, España entraría en una fase de incertidumbre que haría palidecer las crisis de la Transición.

Al igual que el serrín que le sacaron a Mariscal en el meme de televisión, la lealtad constitucional de Sánchez se percibe como una cáscara vacía ante la crudeza de los hechos.

Solo el tiempo dirá si la tesis de Rojo es una profecía o una advertencia a tiempo para proteger los pilares de la democracia española.

Este 24 de febrero de 2026 marca el inicio de un debate que ya no es solo sobre nombres o siglas, sino sobre la propia supervivencia de España tal y como la conocemos.